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Vacancia en el mercado de oficinas en Santiago llega a su mayor nivel en quince a�os

logotipo de Pulso Pulso 10-08-2016 Carla Cabello

2016 está siendo un año de máxima dificultad para el mercado de oficinas en Santiago. ¿La razón? Una compleja combinación entre baja cantidad de proyectos nuevos para construcción y una demanda cada vez más escasa.

Si hasta nueve años atrás se registraban cifras históricas de vacancia en torno 1,1%, ahora supera los dos dígitos.  Según la consultora CBRE, continuando la tendencia observada en los últimos cinco periodos, durante el segundo trimestre la tasa de vacancia del mercado de oficinas se situó en 10,3%, su mayor nivel desde 2000.

¿Qué pasó? La vacancia general del mercado de oficinas ha exhibido una tendencia al alza producto de una fuerte reducción en los niveles de demanda, que se comenzó a percibir desde el 2014 y se profundizó durante el 2015. 

De acuerdo al estudio elaborado por CBRE, al examinar el estado actual del mercado de oficinas de Santiago, se pone de manifiesto una prolongación de su estado a finales del año pasado y se asemeja al periodo observado entre los años 2000 y 2003, cuando la vacancia se movía en torno al 9% y se registraba una disminución de las superficies en construcción.

Esto ha impactado también en los precios, aunque por ahora la situación es estable, salvo en los mercados más complicados. 

“En miras a la segunda mitad del año, se puede decir que el mercado de oficinas internalizó casi completamente la realidad económica del país. La baja demanda del sector minero ha motivado a los propietarios a diversificar su base de arrendatarios, y con ello a atenuar el riesgo de depender de un solo sector. Se observan además oportunidades en el sector financiero, que ha mantenido una tibia demanda por oficinas. Por su parte, la reducción del gasto en el sector público podría limitar la búsqueda de nuevos espacios”, comenta Verónica Melys, Research Manager de CBRE.

Y agrega: “Si bien las condiciones durante los próximos dos años seguirán siendo muy desafiantes, hay indicios que hacen vislumbrar que el mercado de oficinas estaría alcanzando un tope en sus indicadores de disponibilidad”.

No obstante, la firma sostiene que dada la coyuntura actual, al menos hasta el 2019 el nivel de superficie entrando al mercado permanecerá bajo. Esto, según la consultora, traerá como consecuencia que una parte sustancial de la demanda de oficinas tendrá que abastecerse de edificios existentes. Cabe señalar que durante el segundo trimestre no se registró el ingreso de nuevas superficies en edificios clase A o premium, mientras que la nueva oferta Clase B fue de solo 17.207 m2.

Con todo esto, respecto a los valores de arriendo ofrecidos, se registró un nuevo ajuste a la baja en el trimestre recién pasado, reflejados en los promedios ponderados de Clase A y B, los que alcanzaron 0,53 UF/m2 y 0,41 UF/m2 respectivamente.

FIN a LOS AÑOS DORADOS. Al observar los datos de los últimos quince años, la entrada de nuevas superficies y el indicador de vacancia tienen alta relación con el crecimiento económico del país.

2010 fue el año que el mercado de oficinas presentó la mayor actividad de la década, según la consultora CBRE, en un escenario donde el PIB del país creció al 5,8%, el desempleo promedió 6,6% y las expectativas de crecimiento para los próximos años eran auspiciosas.

Durante ese ejercicio la nueva oferta de metros cuadrados ingresada al mercado superó 3 veces el promedio de los últimos 10 años, mientras que la vacancia se mantenía estable en torno al 3%.

Situación similar se observa en los años siguientes. Según datos de CBRE, en 2012 la tasa de vacancia alcanzaba un 1,8%, rozando el 1% en el caso de los edificios Clase A, mientras que en 2013 se registró un fuerte incremento de las superficies en construcción. 

¿Qué pasó? Según CBRE, el récord de nuevos ingresos de metros cuadrados aumentó la tasa de vacancia y produjo desaceleración de rentas, en línea con un bajo crecimiento económico que deterioró las expectativas empresariales y una fuerte contracción del sector minero que liberó espacios de oficinas. 

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