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¿Cómo "no" se maneja un auto sin conductor de Google?

BBC Mundo BBC Mundo 29-05-2014 BBC Mundo
Photo © AFP Photo

Durante una visita reciente a la sede central de Google, en el campus de Mountain View en California, tuve un primer acercamiento a lo que podría ser el futuro de la “no conducción”.

Google ha anunciado planes para comenzar a fabricar sus propios vehículos no tripulados en lugar de confiar en otros fabricantes. Hasta ahora, el gigante de internet había aplicado su tecnología en modelos ya existentes, como el Toyota Prius y el Lexus RX450hs.

Pero los vehículos de la compañía serán pequeños y bonitos coches de ciudad, con caras sonrientes, no amenazadoras, y características útiles para los peatones. El razonamiento de la empresa es que si sus coches van a ser autónomos, no necesitan seguir los diseños convencionales.

Como parte de Google X, el brazo de investigación semisecreto del gigante de búsquedas en internet, el equipo que se encuentra tras el programa de coches conducidos automáticamente está oculto normalmente del ojo público.

Pero logré tener acceso a ellos y averiguar qué hace falta para usar esta tecnología.

Me interesaba saber qué se siente siendo un conductor de pruebas de Google, al quedar en segundo plano, tras los ordenadores del coche, aunque te encuentres sentado al volante.

Viaje aburrido: viaje útil

Lo primero que observé fue la complejidad de los preparativos antes de que los coches sin conductor salgan a la carretera.

Aunque los nuevos automóviles de Google están diseñados para prescindir eventualmente de los volantes y de los pedales, al principio la compañía quiere equipar los coches con controles específicos para humanos, que se puedan conectar a los dispositivos autónomos y controlarlos, para que los coches se puedan probar con seguridad en las carreteras.

Los autos como el que yo utilicé han tenido siempre a dos personas a bordo preparados para tomar el control, igual que en los vehículos actuales.

Quizá no toquen el volante durante la mayor parte del recorrido, pero aún así tienen que estar ahí, en alerta constante, vigilando la carretera y observando los errores cometidos por sus chóferes autónomos.

En última instancia, es un éxito si los viajes transcurren con la mayor tranquilidad posible.

“Durante el viaje, lo mejor es que puede pasar es que todo sea aburrido, porque eso significa que es seguro”, dice Brian Torcellini, el conductor de pruebas jefe de Google y el hombre responsable de formar a otros conductores para que no conduzcan.

Lleva en el equipo desde 2009 y fue uno de los primeros pilotos de un coche autónomo.

Siempre listos

La flota actual de autos no tripulados, alrededor de un par de docenas de coches, se encuentra en la base de Google en Mountain View. Los conductores de pruebas de Google no tienen permitido llevárselos a casa.

Cuando salen a las calles, normalmente es bajo condiciones cuidadosamente controladas. Los primeros vehículos azules Toyota Prius han sido reemplazados con todoterrenos Lexus de un blanco brillante. Son fáciles de ver, tienen un escáner láser bastante desgarbado en el techo y el logotipo de la compañía en colores primarios en el lateral.

“Cada mañana, los conductores marcan su ingreso igual que cualquier otra persona, luego sacan los coches, realizan algunas pruebas y después vuelven, dejan los coches y suben los datos”, explica Torcellini.

Los conductores de Google tienen que aprender a dejar conducir a la máquina, pero también se les anima a ser muy cautelosos con las habilidades del coche.

Si en algún momento sienten la más ligera incomodidad con la forma en que conduce el ordenador, tienen instrucciones de hacerse con el control inmediatamente con un pisotón de pedal o girando el volante.

Los ingenieros pueden entonces recoger información de los ordenadores y extrapolar y simular lo que el coche habría hecho. La comparación entre la acción hipotética y la intervención humana se puede utilizar para ayudar a mejorar el programa informático del coche.

Entrenamiento extremo

Aunque se supone que tienen que ser precavidos, también se forma a los conductores para situaciones extremas.

Llevan coches por circuitos plagados de curvas y pistas de pruebas específicas para experimentar realmente cómo rinden en situaciones límite.

Son condiciones muy improbables de encontrar en la carretera, pero la esperanza es que si encuentran, por ejemplo, hielo, los ordenadores sepan cómo reaccionar.

“La mayoría de las veces que salimos a conducir no pasamos el tiempo esquivando conos -dice Torcellini- pero creemos que lo mejor que podemos hacer es entrenar duramente a nuestras criaturas”.

Uno de los mayores desafíos del vehículo comienza antes de salir a la carretera; los conductores tienen que tomar los controles para salir del estacionamiento antes de escuchar el tono femenino relajante del anuncio de “autoconducción”, que nos dice que el ordenador toma el control.

“Muchos estacionamientos, en cierto modo, son incluso más complicados que las carreteras públicas”, explica Alyssa, el conductor de seguridad.

A menudo no hay marcas de carril adecuadas, están llenos de personas caminando en todas direcciones y hay obstáculos como carritos de la compra. Es el tipo de entorno de conducción bullicioso y lleno de peligros que los humanos pueden procesar instintivamente, pero que podría ser menos obvio para un ordenador.

El equipo también ayuda a mejorar el programa informático del coche con un registro de las experiencias del conductor que se actualiza en un ordenador portátil ubicado en el asiento del pasajero.

“Dejamos constantemente comentarios sobre pequeñas cosas que creemos que podrían sentirse más suaves o más propias de una conducción tradicional”, dice Alyssa.

Las pruebas de conducción son esenciales para entender lo mejor posible cómo será viajar en un auto no tripulado, tanto para los pasajeros como para las personas afuera del vehículo.

El objetivo es hacer que el comportamiento del automóvil parezca natural, que se integre bien con otros coches y que no parezca errático o dubitativo.

La fama y la Historia

Entonces, ¿qué se siente al sentarse en un coche que es conducido por un ordenador?

El día que me senté en la parte de atrás de un todoterreno de Google, una de las últimas versiones, ciertamente no hubo derrapes al girar las esquinas y puedo decir que el coche acelera a un buen ritmo.

Los computadores aún no tienen el control absoluto de los autos.

Durante la pruba, ciclistas y peatones que nos sacan fotografías con sus teléfonos móviles cuando pasamos a su lado.

Incluso en Silicon Valley, los coches sin conductor llaman la atención de una forma que haría sentirse celoso al propietario de una Ferrari, algo a los que los dos conductores que viajan conmigo ya están acostumbrados.

“Mucha gente tiene la sensación de que tenemos un trabajo realmente genial y es verdad. Estamos haciendo historia, y es fantástico formar parte de ello", dice Loren, otro de los conductores.

En caso de que usted quisiera ser parte del equipo, ¿cuál sería el consejo de Torcellini?

“Estamos buscando personas con buen juicio”, dice el experto.

Eso puede ser difícil de establecer en una sola entrevista, así que el proceso de reclutamiento consta de varias fases e incluye una entrevista de conducción.

El proceso es duro, pero si la flota de la compañía se amplía tan ambiciosamente como sugiere el nuevo anuncio de Google, una cosa es clara: habrá necesidad de muchos más conductores de pruebas humanos antes de que tengamos un mundo lleno de coches controlados por ordenadores.

Photo: Los computadores aún no tienen el control absoluto de los autos. © AFP Los computadores aún no tienen el control absoluto de los autos.

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