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Berlín rinde homenaje a Gilberto Bosques, "el Schindler“ mexicano

dw.com dw.com 02-07-2016 Eva Usi (JC)
El diplomático mexicano, Gilberto Bosques. © 2016 DW.COM, Deutsche Welle El diplomático mexicano, Gilberto Bosques.

Una escuela lleva el nombre de Gilberto Bosques, que siendo Cónsul General en Marsella, Francia, salvó a más de 40.000 perseguidos por los nazis. El Memorial Yad Vashem no lo reconoce como Justo entre las Naciones.

Por primera vez una institución pública alemana ha adoptado el nombre del diplomático mexicano que, durante la Segunda Guerra Mundial, otorgó un salvoconducto seguro a miles de perseguidos por el nazismo. La actividad de Gilberto Bosques (1982-1995) en la Francia ocupada por los nazis es asociada en el mundo anglosajón con el nombre del empresario alemán Oskar Schindler, que salvó a 1.200 trabajadores judíos, gastando su fortuna.

Gilberto Bosques se llama la escuela pública municipal del multicultural barrio de Kreuzberg. La institución berlinesa, parte de una red de escuelas de formación para adultos llamadas Volkshochschulen (VHS), celebró una ceremonia en la que fueron interpretadas obras del compositor austríaco de origen judío Hanns Eisler, una de las figuras prominentes que obtuvieron protección de México por conducto del enviado especial del presidente mexicano, Lázaro Cárdenas.

Entre las figuras notables que recibieron la Visa Bosques, figura la escritora Anna Seghers, el periodista checo Egon Erwin Kisch, el fotógrafo alemán Walter Reuter y el dramaturgo y editor Walter Janka. Aunque inicialmente tenía la instrucción de asistir a los republicanos españoles que huían del régimen de Franco, su ayuda humanitaria se extendió a antifascistas, artistas, socialistas y a la comunidad judía, entre ellos muchos niños, la mayoría huérfanos rescatados de los campos de concentración nazis, que llegaban con los pies congelados.

Refugiados sirios en Berlín

“Estoy orgullosa de que nuestra escuela en Kreuzberg lleve el nombre de un humanista de la talla de Bosques. Aquí asisten muchas personas que han tenido que dejar su hogar. Nadie lo hace voluntariamente, no importa si han emigrado por hambre o por conflictos, su presencia nos inspira a seguir el ejemplo de Bosques“, dijo la alcaldesa del distrito de Kreuzberg-Friedrichshain, Monika Hermann. La alcaldesa comparó la actual crisis de refugiados con el drama humanitario que vivía Europa entonces. La escuela es una de las instituciones alemanas que se ha sumado al esfuerzo de integrar a los miles de refugiados que han llegado a Alemania durante el último año, sobre todo sirios.

Bosques llegó a París en 1939, cuando la resistencia republicana española había sido derrotada y la guerra se extendía sobre toda Europa. Con los nazis a las puertas de París, Bosques decidió instalar un Consulado General en Marsella, en el Mediterráneo, desde ahí, y a través de Casablanca (Marruecos), documentó y embarcó a miles de personas a México. El diplomático fue un hábil negociador que enfrentó a las autoridades francesas pro alemanas, al espionaje de la Gestapo, e incluso al espionaje de la legación japonesa, alojada en el mismo edificio que el consulado mexicano.

Bosques rentó dos castillos para alojar a los refugiados bajo territorio mexicano en el marco del Derecho Internacional mientras aguardaban a ser embarcados. Cuando México rompió relaciones diplomáticas con el Gobierno de Vichy, el consulado fue tomado por tropas de la Gestapo que confiscaron el dinero que la oficina mantenía para su operación.

Cuando la política exterior mexicana era vanguardia mundial

“Gilberto Bosques, en la historia de la diplomacia mexicana y en la historia de México en general, desempeña un papel preponderante, porque más allá de que tuvo el apoyo del presidente Lázaro Cárdenas, tuvo la visión estando ya en Europa de identificar cuál era su misión“, afirma la embajadora de México en Alemania, Patricia Espinosa.

La diplomática mexicana, que asistió a uno de sus últimos actos públicos antes de asumir la Secretaría de Cambio Climático de Naciones Unidas en Bonn, señaló que Bosques proyectó la grandeza de México en una situación en la que se veían amenazadas millones de personas. “Puso su vida en peligro en favor de esa causa y así lo entendió él como mexicano, como diplomático, como parte del gobierno de México“.

Bosques y su familia, así como su delegación de 40 personas fueron arrestados y detenidos por la Gestapo en un hotel prisión durante un año en las afueras de Bonn, violando su inmunidad diplomática. Su liberación se produjo tras un acuerdo de intercambio de prisioneros entre los gobiernos alemán y mexicano.

Memorial Yad Vashem no lo reconoce como Justo entre las Naciones

El documental “Visa al Paraíso“, de la cineasta Lillian Liberman, que fue proyectado durante la ceremonia, documenta el júbilo con el que fue recibido Bosques a su regreso a México. “Mis padres me llevaron a la estación (ferroviaria) de Buenavista“, dice el historiador Friedrich Katz. “Había refugiados españoles, judíos, alemanes, austríacos. Esperaban a su salvador. Cuando llegó no tocó el piso, lo cargaron en andas“.

El presidente de la Sociedad Alexander von Humboldt, Werner Hänsch, recordó que una calle en Viena lleva su nombre. Así como muchas escuelas en México. Pese a los esfuerzos de la fundación Raoul Wallenberg, que lleva el nombre de un diplomático sueco que salvó a miles de judíos húngaros del Holocausto, Bosques no ha sido reconocido como Justo entre las Naciones por el Memorial Yad Vashem en Jerusalén. El argumento es que Bosques obedeció las instrucciones de su gobierno, por lo tanto, no puso en peligro su vida. Tampoco estuvo el embajador de Israel en Alemania, Yakov Hadas-Handelsman, en la ceremonia en honor de Gilberto Bosques en Berlín.

Autor: Eva Usi (JC)

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