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El hacker que se convirtió en pieza clave del FBI

BBC Mundo BBC Mundo 27-05-2014 BBC Mundo
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En junio de 2011 la policía de Nueva York arrestó a Hector Xavier Monsegur, uno de los piratas informáticos más buscados por las autoridades. Este martes, el día en que un tribunal de EE.UU. dictó una sentencia leve contra él, fueron las mismas autoridades las que intercedieron por él.

Este martes, la jueza Loretta Preska condenó a Monsegur a siete meses de cárcel y US$1.200 de multa, pero quedó en libertad tras haber cumplido la pena mientras esperaba la sentencia, según anunció la Fiscalía Federal del Distrito Sur de Nueva York.

Esta es la historia de cómo el temido hacker -conocido como Sabu- pasó de enemigo público a ser una pieza clave del Buró Federal de Inteligencia, FBI, en la lucha contra la ciberdelincuencia. Esta es la historia de un cambio radical... o de una traición.

Según su prontuario, Monsegur comezó sus actividades como pirata informático en su departamento de Manhattan en la primera década de este siglo y luego decidió unirse a Anonymous.

En una entrevista que dio en 2011, el hacker dijo que su entrada en el grupo se debió a su rechazo al arresto del fundador de WikiLeaks, Julian Assange.

A comienzos de ese año, Monsegur se unió a otros miembros de Anonymous y formó LulzSec, una célula de piratas informáticos.

Según la evidencia analizada por el tribunal en Estados Unidos que lo juzga, LulzSec fue responsable de "ataques mayúsculos" contra los servidores de megacompañías, incluyendo Fox Televisión, Nintendo y Sony.

Pero al ser detenido, Monsegur se declaró culpable de nueve cargos en su contra, como parte de un acuerdo de cooperación con el gobierno.

Ahora el gobierno sostiene que el expirata informático ha colaborado con el FBI para evitar más de 300 ciberataques desde su arresto.

Pena mínima

Aunque según la ley Monsegur se enfrentaba a una posible sentencia de entre 21 y 26 años en prisión, los fiscales recomendaron que recibiera una condena reducida.

Gracias a su ayuda, el FBI pudo identificar y atrapar al "cibercriminal más perseguido del mundo", Jeremy Hammond, quien fue condenado el año pasado a una pena de 10 años en prisión.

Pero su cooperación no se limitó a Hammond, sino que reveló información de Anonymous, LulzSec e Internet Feds, otro grupo de hackers.

Al seguir en contacto con miembros de estos grupos, Monsegur recibió información de futuros ataques a través de estos contactos y la compartió con los federales.

"El FBI utilizó esa información, cuando fue posible, para prevenir o mitigar el daño que, de otra forma, habría ocurrido", dicen los documentos de la fiscalía.

Y añaden: "Aunque es difícil de cuantificar, es posible que las acciones de Monsegur hayan evitado pérdidas de millones de dólares a esas víctimas".

El exlíder de LulzSec también contribuyó a evitar ataques cibernéticos contra una planta de agua y la red eléctrica en EE.UU., y también ayudó a evitar una violación de seguridad a los servidores de una compañía de energía extranjera.

Su colaboración lo convirtió en un paria para el grupo Anonymous y -según la fiscalía- información personal de Monsegur comenzó a filtrarse en internet.

El acoso de Anonymous habría sido tan intenso que el FBI decidió reubicarlo a él y a miembros de su familia.

Reírse de los demás

Lulzsec es una combinación entre la muy popular expresión en internet "lol", que en inglés significa reírse en voz alta (laugh out loud), y seguridad (security).

Cuatro de sus miembros fueron arrestados en Reino Unido, luego de la detención de Monsegur, y ya han sido condenados.

Uno de los fiscales en el proceso británico, Sandip Patel, explicó que aunque Lulzsec nació de Anonymous, carecía de la agenda "libertaria" del grupo de origen y se enfocó en reírse de las fallas de seguridad de otros sistemas informáticos, "solo porque podían hacerlo".

Las operaciones del grupo incluyeron el robo de correos electrónicos, detalles de tarjetas de crédito y contraseñas de sus objetivos.

También interrumpieron el normal funcionamiento de los servidores de sus víctimas con inundaciones de correos basura.

Los cuatro piratas informáticos británicos recibieron penas de prisión que van desde los 32 meses efectivos a 20 meses en suspenso.

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