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Erdogan: La reacción de Berlín

dw.com dw.com 19-07-2016 Kay-Alexander Scholz (CT/ER)

El golpe de Estado en Turquía es una prueba de resistencia más para la relación germano-turca, porque inflama varios conflictos latentes entre ambos países.

En estos días, Angela Merkel deberá empezar también sus vacaciones de verano. La fecha y el lugar todavía no es de conocimiento público. Lo que se escucha desde Berlín es que la canciller siempre está trabajando. Al parecer, la “pausa de verano” suena también para Merkel como algo distante tras los acontecimientos suscitados en las últimas semanas. Una mirada al clima político lo demuestra: las consecuencias del Brexit, la inminente crisis bancaria en Italia, el terrorismo del EI y el actualmente intento de golpe en Turquía. Todo esto mantendrá ocupada a Merkel, probablemente sin descanso, en los próximos días y semanas.

"Un país que quiere la pena de muerte, no puede ser miembro de la Unión Europea", dijo desde Berlín el portavoz de Merkel, Steffen Seibert. En caso de que Recep Tayyip Erdogan reimplante la pena de muerte, sobrepasaría los límites. Así demostraba el Gobierno alemán su clara posición, en paralelo a lo dicho por la UE: "Ningún país puede ser miembro de la UE si introduce la pena de muerte.",

El acuerdo sobre refugiados permanecería sin cambios

En lo tocante al acuerdo de refugiados entre la UE y Turquía, la reacción de Berlín tuvo un tono diferente. El acuerdo no tiene que ver con los acontecimientos actuales, según Seibert. Por último, el tratado es de interés mutuo y actualmente está funcionando bien. También en este aspecto hubo coincidencias con Bruselas. Desde allá se espera que el Gobierno de Ankara continúe ejecutando sus compromisos.

El tema central del acuerdo sobre los refugiados son los miles de millones de dólares que se pagan a Turquía para que contenga el flujo de refugiados y reciba a los que Europa retorna. Una situación que beneficia a ambas partes, aunque algunos puntos aún no han sido aplicados. Turquía insiste en que se elimine la visa a sus ciudadanos para poder viajar a Europa, mientras que Bruselas señala que el país no reúnen las condiciones. También el portavoz del Gobierno, Seibert, dejó claro una vez más que no habrá concesiones para eliminar el pedido de visados.

Controversia por los soldados alemanes en Turquía

Y como si estos problemas no fueran suficientemente complicados, se sumó la controversia sobre los 240 soldados de la Bundeswehr estacionados en la base aérea turca de Incirlik. El Estado turco le niega el permiso a los parlamentarios alemanes para visitar a sus soldados. El líder del partido alemán Los Verdes, Cem Özdemir, de origen turco, pidió al Gobierno de Merkel que fije un plazo a Ankara: o los parlamentarios pueden visitar a los soldados o los soldados deberían regresar a Alemania. El partido de izquierda “die Linken”, el otro partido de la oposición en el Bundestag, demandó incluso poner fin a la cooperación militar.

El nuevo reto: el "golpe civil"

Analizando los últimos acontecimientos, los Verdes y el partido izquierdista han endurecido el tono y hablan sobre la represión claificándola de un "golpe civil". Las imágenes de linchamientos son inquietantes, dijo Özdemir. Según el líder de los izquierdistas Bernd Riexinger, Merkel tiene que salir de la sombra, no debe ser más una simpe observadora y debe actuar. El portavoz del gobierno dijo sobre este tema que primero se quiere esperar y que Alemania quiere dejar en claro a Turquía - como la mayoría de los turcos y representantes de todos los partidos del Parlamento en Ankara - que está del lado de la democracia y del Estado de Derecho.

Autor: Kay-Alexander Scholz (CT/ER)

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