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Fragmentos de un discurso amoroso

INFOnews INFOnews 26-05-2014 Ana Clara Pérez Cotten
Photo © infonews Photo Nota de Tiempo Argentino  

El grito surgió del centro de la Plaza: "Te quiero, Cristina". La presidenta frenó su reflexión sobre el rol de la política y la militancia de cara al futuro. Y respondió. "Yo también los quiero mucho a todos ustedes. Mucho más de lo que se imaginan."

No es la primera vez que pasa. No importa si el discurso gira en torno a la importancia de mantener los puestos de trabajo, a las demandas de la oposición o a la coyuntura internacional. La escena se repite; cada vez que le gritan "te quiero", ella responde: "Yo-también-los-quiero". 

La fórmula completa que elige Cristina es central en Fragmentos de un discurso amoroso, ese auténtico laboratorio en el que Roland Barthes reflexiona sobre las más variadas escenas de la semiótica amorosa y que, tal vez por lo universal del tema, se convirtió en best seller meses después de ser publicado en Francia, en 1977. Explica el semiólogo que "te quiero" suele ser siempre un grito irreprimible con sentido enigmático.

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"Es una suerte de proferimiento mágico que llama a una respuesta no menos mágica: Yo también te quiero. Cuando uno le dice a alguien 'te quiero', lo hace sólo para obtener de él la respuesta mágica: 'Yo también te quiero'". Tras lo que llama "una respuesta maravillosa", se producirá una "verdadera revolución".

En tono de autocrítica, Cristina pidió perdón por ser, a veces, "dura con las palabras". Pero, explícita, reafirmó la hipótesis barthesiana sobre qué es lo que se esconde detrás de la fórmula yo-también-te-quiero: "Quiero hoy apelar al amor, al amor por el otro. El amor es, fundamentalmente, ocuparse del otro."

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