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Fuente-Alba reconoce cuenta en el extranjero y Ejército se niega a revelar gastos reservados

Que Pasa Que Pasa 17-06-2016


Quince horas de declaración, en tres días diferentes. Minutos más o minutos menos eso es lo que lleva el general (r) Juan Miguel Fuente-Alba frente al fiscal jefe de Santiago, José Morales, quien lo investiga para determinar el origen de la fortuna de quien fuera comandante en jefe del Ejército entre los años 2010 y 2014. Pero el tiempo del oficial retirado frente al persecutor podría ampliarse. Eso, porque con los antecedentes existentes en la indagatoria se hace necesario una nueva jornada de testimonio en la que Fuente-Alba deberá seguir explicando los fondos que, según análisis financieros que manejan los investigadores, superaría los dos mil millones de pesos, lo que no cuadraría con los ingresos recibidos formalmente por el uniformado en sus 44 años de carrera.

Si bien el testimonio es una parte sustancial en la indagatoria, hay otros elementos que llaman la atención y podrían ser trascendentales en la causa que lidera Morales. Uno de ellos son los antecedentes de los gastos reservados que el oficial usó en sus años como comandante en jefe. De acuerdo a lo que se supo, Fuente–Alba se amparó en el beneficio del secreto que le otorga la ley para evitar referirse a los montos que él usó bajo este concepto.

Este dinero está incluido en el presupuesto de la institución y corresponde a US$ 2,2 millones al año. Por lo mismo la Fiscalía debió oficiar al ministerio de Defensa para que este organismo consulte al Ejército el detalle del uso que la administración Fuente–Alba le dió a estos recursos. Pero la respuesta, de acuerdo a las fuentes consultadas al interior del Ejército, pudo no dejar contento a los investigadores. Esto, debido a que, al igual que el investigado general, se negaron a entregar los detalles del uso de estos dineros y solo acotaron generalidades en un oficio que se despachó, incluso, sin firma.

Pero hay más. Otro antecedente que llamó la atención es que el propio Fuente–Alba reconoció que mantuvo una cuenta en un banco norteamericano que usó durante su permanencia en misiones en el extranjero (El Salvador, Argentina y EE.UU.). Dicha cuenta, de acuerdo a los antecedentes que se manejan, fue en un banco estadounidense (en principio el H.S.B.C.), pero que ya estaría cerrada. En todo caso, se investiga si el oficial tiene o tuvo alguna otra cuenta en el exterior. Fuente–Alba también reconoció haber tenido una caja de seguridad en una institución bancaria nacional, aunque sin especificar el dinero que pudo resguardar ahí.

De acuerdo a los antecedentes que se manejan, las jornadas de Fuente-Alba ante los fiscales se han dividido de acuerdo a los temas que interesan a quienes llevan la causa. La primera fue una especie de introducción con los antecedentes sobre destinaciones del militar, quien argumenta que su fortuna la amasó en base a las inversiones que realizó con los dineros que obtuvo (en gran parte) cuando se desempeñó fuera de Chile. Una segunda jornada estuvo enfocada, principalmente, en el negocio que realizaba con autos de alta gama (Audi), los que compraba a un valor determinado menor al de mercado y luego eran retomados por el distribuidor, quien lo revendía a un precio más alto, generando un delta que beneficiaba al ex comandante en jefe. También se le preguntó sobre otras inversiones registradas en la indagatoria.

El foco de la tercera y última, por ahora, jornada de declaración habría apuntado hacia los bienes raíces del general retirado. Fuente–Alba mantiene, hasta donde se le conoce, un departamento en Puerto Velero, una casa en Chicureo, dos departamentos en Los Militares y uno en Avenida Kennedy. Además de dos autos Mercedes Benz (uno del año y otro del 2005). También, según las fuentes consultadas, reconoció una cuenta bancaria en la que maneja aproximadamente $50 millones.

En la cuarta jornada, el general en retiro debería entregar antecedentes sobre dineros invertidos en fondos mutuos, acciones y otros instrumentos ligados a la banca. Los informes que se manejan, por ahora, apuntan a que Fuente-Alba registró entre 2005 y 2013 movimientos por este tipo de negocios que sobrepasaban su proyección de renta anual como funcionario del Ejército. Con todo, y pese a que su defensa señaló que por el momento preferían no hacer comentarios para esta nota, a la salida de su última jornada de declaración, el abogado defensor, Alejandro Espinoza, señaló que el militar está colaborando con la indagatoria y que entregó todos los antecedentes para de acreditar el origen del dinero y sus bienes.

MATRIMONIO MILLONARIO

Otro antecedente que llamó la atención de los investigadores es el dinero invertido en el matrimonio de Fernando Fuente–Alba Pinochet, hijo del retirado general. El evento se realizó a fines de agosto de 2013 en el Museo Histórico Militar. A cargo de la comida estuvo el reconocido banquetero Paulo Russo, quien prestó declaración ante la PDI la mañana del miércoles. De lo que se supo es que asistieron cerca de 700 personas y sólo el costo, entre la banquetería y la carpa, alcanzó a los $ 40 millones. 

La mira de los investigadores también apunta al entorno y a los familiares directos del general. De hecho, The Clinic publicó que la Fiscalía solicitó el alzamiento bancario de la esposa del militar en retiro, Ana María Pinochet. Pero el tema iría más allá de la familia directa. Se supo que el Ministerio Público envió a la Unidad de Análisis Financiero (UAF) cerca de 40 ruts (entre personas naturales y sociedades) de personas vinculadas al uniformado, incluido el comerciante de armas Virgilio Cartoni, para indagar operaciones sospechosas.

Los antecedentes de la causa los maneja también el Consejo de Defensa del Estado (CDE). Se supo que este organismo analizaría el caso en el comité penal de la próxima semana, en el que se podría tomar la decisión de participar en la causa a través de una querella.

EJÉRCITO EXPLICA EL USO DEL DINERO Y POR QUÉ DEL SECRETO

El Ejército, a través de su unidad de comunicaciones, emitió un documento en el que explica en detalle el carácter secreto y el uso de los gastos reservados en la institución, argumento esgrimido para no revelarlos en la investigación que lleva el fiscal José Morales. Al respecto señala: “En el período comprendido entre el año 2010 y el año 2014, la Institución ha dado estricto cumplimiento a las rendiciones de cuentas anuales de los gastos reservados en forma genérica y secreta, como lo establece taxativamente la ley, a la Contraloría General de la República, directamente a través del Sr. Contralor, autoridad que dispone de la información correspondiente y que según la propia Ley N° 19.863, conservará la responsabilidad que le corresponde por la mantención del secreto”. Aclaran, además, que esos dineros fueron usados sólo en actividades que la ley permite. “No se efectuaron pagos a funcionarios públicos ni transferencias para el financiamiento de campañas políticas, de partidos políticos u organizaciones gremiales”, señala el texto hecho llegar a esta revista. Sobre el uso del dinero, la institución señala que fue utilizado por ellos para el cumplimiento de sus tareas públicas relativas a la seguridad interna y externa y el orden público del país y a las funciones inherentes a la Jefatura de Estado, y que por su naturaleza requieran de reserva o secreto.

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