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La historia del enemigo número uno de Putin

La Tercera La Tercera 05-04-2015

© La Tercera La historia nos ha enseñado que cualquiera puede ser asesinado”. Esa es la clase de mensajes que el ex empresario estadounidense, Bill Browder, ha recibido desde que se transformó, como el mismo señala, en el enemigo número uno del Presidente ruso, Vladimir Putin, y cuya historia está retratada en su libro Red Notice: A True Story of High Finance, Murder, and One Man’s Fight for Justice, publicado este año.

Su relación con Moscú comienza en los 90, cuando recién había egresado de la escuela de Negocios de la Universidad de Stanford y se puso a invertir en un puñado de empresas polacas. Su éxito lo llevó a expandirse hacia Rusia, donde estableció un fondo de inversión Hermitage Capital Management, cuyo buen desempeño lo transformó en el mayor inversionista extranjero en el país.

“Me fui a vivir a Rusia en 1996 y en ese tiempo era extremadamente caótico, había una situación en la que 22 oligarcas estaban robando 40% de las riquezas del Estado. Esos oligarcas estaban haciendo de la vida una miseria para el resto, porque no había dinero para construir colegios o carreteras”, cuenta en conversación con La Tercera.

“Hacia fines de los 90, al igual que el resto en Rusia, yo quería que la situación se corrigiera, y (Vladimir) Putin apareció diciendo que iba a terminar este período de caos de oligarcas. Entonces estuve aclamándolo al igual que todo el mundo, esperando que hubiese más justicia finalmente en el país. Pero resultó que Putin quería deshacerse de los oligarcas, porque él quería ser el mayor oligarca”, añadió.

Según señala en su libro, los problemas comenzaron cuando se dio cuenta de la corrupción existente en las empresas en que quería invertir, hecho que comenzó a denunciar a periodistas occidentales. “En 2005, fui expulsado de Rusia y declarado una amenaza a la seguridad nacional. Después de eso, mis oficinas fueron allanadas por la policía y tomaron todos nuestros documentos, expropiaron nuestra empresa. Mi abogado, Sergei Magnitsky descubrió un fraude y expuso el rol de funcionarios de gobierno. Por ese motivo posteriormente fue arrestado, lo pusieron en prisión, lo torturaron y lo mataron a golpes”, contó.

La muerte del abogado de 37 años, provocó un gran impacto en Browder, que inmediatamente comenzó una campaña internacional para que los oficiales que mataron a Magnitsky fueran llevados a la Justicia. “Esto dice mucho de Rusia, de esta historia, porque a ellos no les importa cuál es la imagen que hay en el exterior. El régimen de Putin es muy insensible a la opinión pública, tanto en Occidente como en Rusia. Normalmente sería improbable que hicieran algo tan terrible en la mayoría de los países cuando se trata de alguien de alto perfil. Cosas similares pueden estar ocurriendo en todo el país, le dispararon a un avión, matando a 208 personas, no parece que les importe”, sostuvo.

Los esfuerzos de Browder tuvieron frutos en 2012, cuando el Congreso aprobó la ley Magnitsky, que busca castigar a los ciudadanos rusos que presuntamente estuvieron relacionados con la detención, maltrato y muerte del abogado. La normativa permite además sancionar a los responsables de violaciones de derechos humanos cometidas contra quienes tratan de sacar a la luz actividades ilegales de funcionarios rusos o defender las libertades y los derechos humanos en ese país.

“Nuestra campaña tiene como objetivo final llevar a los funcionarios a la Justicia en Rusia, sin embargo, entendemos que mientras Putin esté en el poder no habrá justicia en Rusia. Por eso tenemos un objetivo intermedio de crear algún tipo de justicia fuera de Rusia. Entonces lo que ocurrió fue el congelamiento de los activos y la negativa de darles visas a la gente que mató a mi abogado”, explicó.

En represalia, Putin firmó un decreto en el que se prohibió a los ciudadanos estadounidenses adoptar niños huérfanos rusos.

“Creo que las sanciones han sido muy efectivas, porque la gente en Rusia que comete estos crímenes lo hace por dinero, no lo hace por razones ideológicas o religiosas. El dinero que roban lo tienen en Occidente, porque no se sienten cómodos teniéndolo en Rusia. Como resultado de eso, este es el talón de Aquiles del régimen de Putin: el dinero de Occidente, es donde tenemos ventaja”, indicó.

Durante su campaña por la ley Magnitsky, Browder conoció al asesinado líder opositor, Boris Nemtsov, que lo ayudó en su causa. A su juicio, la muerte del político no será la última. “Creo que a medida que Rusia camina hacia la crisis económica mucha gente se está enojando por la situación. Entonces, como resultado, el gobierno se está asustando, Putin está temiendo ser derrocado, por lo que cada vez es más agresivo con la gente que desafía su poder. El asesinato de Nemtsov fue destinado para mandar un mensaje y mandarán más mensajes, antes de terminar”, destacó.

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