Estás usando una versión más antigua del explorador. Usa una versión compatible para obtener la mejor experiencia en MSN.

La larga sombra de Henry Ramos Allup

dw.com dw.com 19-07-2016 Evan Romero-Castillo (ER)
El presidente del Parlamento venezolano, Henry Ramos Allup. © 2016 DW.COM, Deutsche Welle El presidente del Parlamento venezolano, Henry Ramos Allup.

Para los simpatizantes de Henry Ramos Allup, presidente del Parlamento venezolano, el secreto de su ascenso es su larga experiencia. Para sus detractores, su condición de político curtido es un obstáculo. Una semblanza.

Para Henry Ramos Allup, el primer semestre de 2016 terminó como comenzó: este político venezolano no ha dejado de tener fricciones con enemigos declarados y aliados circunstanciales desde que la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) –la más grande coalición de formaciones opositoras– lo eligió presidente del Parlamento el 5 de enero. A los ataques del oficialismo y de los disidentes chavistas –más dogmáticos que el partido de Gobierno en su defensa de la Revolución Bolivariana– se sumaron el recelo y los reproches de sus cofrades.

De ahí que quepa preguntarse: ¿qué capital político posee este controvertido personaje para haber persuadido a la heterogénea MUD de convertirlo en el timonel de la Asamblea Nacional? Después de todo, si el referendo para interrumpir la presidencia de Nicolás Maduro se realiza antes de 2017 y la mayoría de sus compatriotas vota por revocar su mandato, será Ramos Allup quien asuma la jefatura del Gobierno hasta que la máxima autoridad electoral convoque a comicios presidenciales anticipados.

Y la presión para que el plebiscito revocatorio se lleve a cabo este mismo año está aumentando. Este lunes (18.7.2016), el mayor general retirado Clíver Alcalá Cordones –uno de los militares que más frontalmente ha criticado a Maduro y a su entorno– se unió a varios exministros de Chávez (1999-2013) y a representantes de la formación “chavista no madurista” Marea Socialista para exigirle públicamente al Consejo Nacional Electoral que permita someter a votación la permanencia de Maduro en el poder.

Los simpatizantes de Ramos Allup resaltan su experiencia, adquirida durante décadas en las filas del partido socialdemócrata Acción Democrática (AD), que entre 1959 y 1994 compartió el poder alternativamente con el socialcristiano Comité de Organización Política Electoral Independiente (COPEI). Ramos Allup es el secretario general de AD desde hace varios años.

Know-how político

El abogado proveniente de Valencia, capital del estado central de Carabobo, nació en 1943 en el seno de una familia de origen libanés. Desde temprano manifestó gran afinidad por la política y se unió a AD siendo joven. Ramos Allup no abandonó el barco cuando estalló la crisis de los partidos tradicionales a mediados de los noventa ni tampoco cuando AD se vino a menos, tras las elecciones presidenciales de 1998 que le dieron el primer triunfo a Hugo Chávez. Por AD participó en los comicios parlamentarios de 2000 y obtuvo un escaño.

Un lustro más tarde se abstuvo de presentar su candidatura a la Asamblea Nacional; todos los políticos opositores se comprometieron a boicotear un proceso que consideraban fraudulento, dando por sentado que la máxima autoridad electoral, de la cual desconfiaban, se vería obligada a anular los comicios de 2005. Ese error le salió caro al antichavismo. AD volvería por sus fueros en el marco de la MUD en 2008, junto a COPEI, Primero Justicia, Proyecto Venezuela, Alianza Bravo Pueblo, Un Nuevo Tiempo y otra veintena de partidos.

En los comicios legislativos de 2010, Ramos Allup fue elegido para representar a la MUD en el Parlamento Latinoamericano y, en agosto de 2012, fue nombrado vicepresidente de la Internacional Socialista. Esa es una de las razones por las que muchos se extrañan cuando el establishment chavista pinta al “hombre fuerte” de AD como un vocero de la “derecha fascista”. En abril de 2014, el jurista valenciano sacó a relucir su arsenal retórico y sobresalió como pieza fundamental del diálogo que la oposición entabló con el Gobierno.

Ese careo fue auspiciado por la UNASUR y el Vaticano para reducir las tensiones que surgieron durante la ola de protestas antigubernamentales cuya represión dejó decenas de muertos, heridos y presos políticos entre febrero y mayo de 2014. En ese contexto, Ramos Allup evidenció el know-how que muchos elogian y por el que, quizás, terminó siendo elegido diputado por la circunscripción número 3 del Distrito Capital, el 6 de diciembre de 2015. En esos comicios, la oposición le arrebató la mayoría de las curules al oficialismo.

Controvertida figura

En cambio, sus detractores y aquellos que preferirían ver solamente caras nuevas entre los líderes opositores perciben su condición de político curtido como un hándicap. El mandatario venezolano, Nicolás Maduro, refuerza esa impresión cada vez que lo describe como emblema de la “vieja guardia” (1958-1998) –previa a la presidencia de Chávez (1999-2013)– o del antiguo Congreso, “aquel de los setenta y ochenta que le hizo tanto daño al país”. Ramos Allup suele ser visto como un excelso operador de la denostada “maquinaria adeca”.

Tácitamente, el dirigente opositor Henrique Capriles Radonski –representante del partido Primero Justicia y dos veces candidato presidencial– ha criticado a Ramos Allup por no defender con más entusiasmo el referendo revocatorio organizado para interrumpir la gestión de Maduro. Nicmer Evans, portavoz de Marea Socialista, un grupo chavista que se deslindó del gobernante Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), ha ido más allá, declarando que Ramos Allup y Maduro buscan pactar secretamente una transición gubernamental.

El éxito de ese acuerdo dependería de la postergación del plebiscito en cuestión –que no alcanzaría sus objetivos si se realiza después del 10 de enero de 2017– y de la permanencia del PSUV en el poder hasta 2019. Aunque ese señalamiento no dejó indiferente al septuagenario, Evans no parece ser el contendiente político que más preocupa a Ramos Allup.

Por ahora, sus contrincantes más fuertes son las instituciones del Estado que, contraviniendo el principio constitucional de la separación de poderes, han hecho manifiesta su lealtad al partido de Gobierno e intentado atar de manos al Parlamento: el Tribunal Supremo de Justicia y las Fuerzas Armadas, que se autoproclaman “bolivarianas” cuando no chavistas.

Evan Romero-Castillo ( EFE / dpa / Reuters / www.poderopedia.org )

Autor: Evan Romero-Castillo (ER)

Más de Deutsche Welle

image beaconimage beaconimage beacon