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La memoria y sus forzamientos

INFOnews INFOnews 24-04-2014 Demetrio Iramain

El pasado sábado 12 de abril, el Indio Solari reivindicó en Gualeguaychú la lucha de las Madres de Plaza de Mayo. Dedicó el recital a la nuera de la presidenta de las Madres, María Elena Bugnone Cepeda, oriunda de esa ciudad entrerriana, quien era la compañera de Jorge Omar Bonafini. “La memoria sigue viva”, dijo el músico y letrista más convocante de la escena musical argentina. Pavada de reconocimiento y definición política ante casi 200 mil personas que colmaron esa ciudad tan conservadora, según precisó Hebe de Bonafini, a la vera del río Uruguay.

Pero atención: para que la memoria siga viva es necesario un ejercicio consciente y formativo permanente, que puje y contrarreste las constantes deformaciones y forzamientos a la que es sometida esa memoria colectiva, que es política, histórica y social. A propósito, existe un libro llamado Abuelas con identidad. La historia de Abuelas de Plaza de Mayo y los nietos restituidos (Iamiqué, 2012), que recibió el Premio destacado de ALIJA (Asociación de Literatura infantil y Juvenil de la Argentina) en la categoría "Libro informativo". Sus autores son Carla Baredes e Ileana Lotersztain, y las ilustraciones corresponden a Eleonora Arroyo. Está dirigido a niños en edad escolar y se propone un interesante objetivo pedagógico: abordar los años de la dictadura en la escuela, aportarles a los maestros herramientas que les permitan trabajar con los chicos una información que es demasiado pesada, cuyas huellas todavía están abiertas. Sin embargo, va por mal camino aquel que encara ese saludable desafío yendo a contramano de la verdad histórica.

El libro tiene varios textos breves y cuenta con una diagramación muy dinámica, vistosa y colorida. En el recuadro titulado "Las organizaciones armadas", dentro de un capítulo que narra lo ocurrido en la Argentina en los '70, se lee lo siguiente: "Entre 1970 y 1975, en la Argentina surgieron varios grupos armados. Sus miembros se entrenaban militarmente y, en general, actuaban de manera clandestina, a través de secuestros, asesinatos o atentados con explosivos en lugares públicos. El documento ‘El terrorismo en la Argentina’, firmado por la Junta Militar en 1979, estableció que las organizaciones armadas provocaron 687 muertes. No hay acuerdo sobre cuántos miembros las integraron, pero muchos historiadores coinciden en que, a pesar de haber tenido miles de simpatizantes, no eran más de 1500." Incluso gráficamente el apartado reproduce los mitos, las mentiras y las simplificaciones históricas conocidas como Teoría de los Dos Demonios. Al lado del recuadro sobre "las organizaciones armadas", otro de igual tamaño y diagramación informa a los desprevenidos lectores, presumiblemente niños, sobre "La Triple A".

Realmente, sorprende el libro. No porque sea desconocido el sustrato ideológico que guía la conducta pública y el posicionamiento político de las Abuelas, sino por su insistencia en él a esta altura de los acontecimientos (el libro, repito, está editado en el año 2012). "Seguramente este libro pasará a ser parte del material educativo necesario para que nuestros niños y adolescentes incorporen lo acontecido desde las aulas, con sus maestros, y desde sus hogares, con sus familias. Las Abuelas de Plaza de Mayo agradecemos con emoción a las autoras que han sumado sus manos a las nuestras", dice Estela de Carlotto en la contratapa.

No hacía falta que las autoras del trabajo quieran despertar en la sociedad sentimientos de solidaridad y acompañamiento a la lucha de las Abuelas mediante un procedimiento un tanto anacrónico. De tanto querer aclarar a veces oscurece. Hacer el ademán de quitarse de encima culpas que no les pertenecen, conduce a un no lugar demasiado cercano, que la propia historia ya alcanzó hace rato.

Después de que Néstor Kirchner llamara a los 30 mil desaparecidos "mis compañeros", sin diferenciar cuántos de ellos, si 1500 o muchos más, portaban armas en la mano, resulta doblemente inoportuna la disquisición de las Abuelas. No hacía falta tanto.

Peor: el libro vuelve atrás con el avance cultural, político e histórico que se produjo en 2006, a 30 años del golpe, cuando la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación encargó una nueva edición del informe Nunca Más, a la que le fue añadido un nuevo prólogo, que no borró el anterior escrito por Ernesto Sábato en la versión original del libro, sino que se atrevió a discutir con aquel, de cara a la verdad y la dinámica de la historia.

Comprendí, no porque no lo supiera, por qué la Asociación Madres de Plaza de Mayo tuvo siempre tanta mala prensa. Por qué las Madres, y Hebe de Bonafini particularmente, debieron soportar tantas campañas de desprestigio y encarnizamiento mediático, cuando no el más amargo y llano ninguneo. Por qué las Madres no conquistarán jamás el Premio Nobel de la Paz. Por qué cada vez que Hebe habla y saca fuego por los ojos y verdades por la boca, a los fachos les sale caspa hasta en los pelitos de la nariz.

Las Madres, que rechazaron cobrar dinero por la vida de sus hijos, que se negaron a exhumar cadáveres en respuesta a la perversa política de Estado del alfonsinismo; que maduraron hacia posiciones socializantes, colectivas, de reivindicación política de la lucha de sus hijos y recuerdo siempre en plural de todos ellos y ellas, siguen siendo la piedra en el zapato que incomoda las líneas argumentales más sutiles de la dominación burguesa.

De ahí que el comentario del Indio Solari en su recital representara un justo, merecido y también muy oportuno reconocimiento a las Madres y especialmente a Hebe, en un mes muy significativo para ellas. El próximo miércoles 30 de abril las Madres celebrarán sus 37 años ininterrumpidos de lucha. Las que trajeron hasta aquí el claro ejemplo revolucionario de sus hijos e hijas, limpio de suciedades y comodidades de ocasión, sin ninguna enmienda o tachadura, ya habitan la mejor página que supo dar la historia grande de este pueblo. Su huella en la cultura democrática y popular tardará quizás más tiempo en hacer puerto en nuestros niños y adolescentes, tal vez arribará por otros caminos menos formales, más por un líder musical que por los libros que pueden leerse en la biblioteca de una escuela pública de la Ciudad Autónoma, pero sin dudas ese día llegará.

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