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“La política es una forma de superar las angustias existenciales”

INFOnews INFOnews 25-05-2014 Felipe Deslarmes
Photo © infonews Photo Nota de Miradas al Sur  

Con un acto en el Cabildo de la Ciudad de Buenos Aires, se lanzó la Mesa de Juventudes Políticas, un espacio permanente de diálogo multipartidario donde jóvenes militantes de La Cámpora (Frente para la Victoria), Los Irrompibles (UCR) y del PRO junto a Red Solidaria y autoridades del ámbito nacional y porteño presentaron un acta fundacional y una agenda basadas en puntos básicos de entendimiento común.

Encabezando el lanzamiento estuvieron aquellos militantes que venían mantenían reuniones desde marzo con el objetivo de articular un espacio permanente de diálogo y acción interpartidario: Leandro Santoro (UCR); Pedro Robledo (PRO); los diputados nacionales Andrés Cuervo Larroque y Horacio Pietragalla, más la legisladora porteña Paula Penacca (FpV). Junto a ellos estuvieron también el titular de la Sedronar, Juan Carlos Molina; el presidente de Red Solidaria, Juan Carr; y la ministra de Desarrollo Social de la CABA, Carolina Stanley.

Las movimientos partidarios juveniles tuvieron experiencias previas tanto en la década del ’70 como en los ’80, de las que participaron las principales fuerzas populares y de izquierda. A diferencia de la década del noventa, cuando las juventudes descreyeron de la política como herramienta de transformación.

En el encuentro, Juan Carr destacó: “Que nos den esta lección al mundo adulto es fantástico”.

En diálogo con Miradas al Sur, uno de los protagonistas del encuentro, Leandro Santoro, integrante de la agrupación radical Los Irrompibles, reveló que “esto empezó cuando Cristina (Fernández de Kirchner) nos invitó al acto por los 30 años de democracia, en diciembre pasado, donde tuvimos contacto con La Cámpora, luego nos invitaron a 6,7,8 y fuimos profundizando el diálogo”. Cuenta que en esos intercambios se les ocurrió invitar a Pedro Robledo, quien también había hablado con la Presidenta, y quien también había sido invitado a 6,7,8 mostrando valorar la pluralidad de voces. “Tuvimos una reunión el Cuervo, Robledo y yo y empezamos a pensar en un instrumento que sirviera como un canal de intervención juvenil para algunas problemáticas que nos podían unificar a todos”, reconoce Santoro. Y entiende que fue así que surgió la posibilidad de colaborar con el Sedronar y con el Ministerio de Desarrollo Social de la Ciudad en una campaña de prevención por el abuso de drogas. “Convocamos a Juan Carr y empezamos a pensarnos como voluntarios de tiempo completo para cuando nos necesitara la Red Solidaria. El objetivo, acá también, era poner la política al servicio de las necesidades sociales”.

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–¿Cuáles son las diferencias que encuentran entre adicción y narcotráfico?

–Para nosotros la droga es la consecuencia, no la causa. Una de las cosas que nos interesa remarcar es que el problema de la droga es un problema de época que tiene que ver con los vacíos existenciales que nos atraviesan a todos como generación. Que tienen que ver fundamentalmente con cierto inconformismo que tenemos con las sociedades en la que nos toca vivir. Entonces, entendemos que el problema de la droga no es la sustancia, sino que el problema es la angustia que lleva a un pibe a creer que para divertirse se tenga que reventar con el escabio o que para ser creativo se tenga que drogar. Por eso, para nosotros, lo importante del abordaje político es que sea integral. El problema es la angustia que lleva a un pibe a que tenga que abusar de la droga y que pierda su libertad individual en el intento de buscar placer, satisfacción o sólo matar el tiempo.

–¿Y con el tema narcotráfico?

–Ahí es un tema en el que tenemos miradas distintas. Naturalmente, tanto en La Cámpora como en el PRO, por estar vinculados con el Ejecutivo nacional o municipal, hay una discusión sobre las responsabilidades del abordaje del narcotráfico. Acá tratamos de responder individualmente y no en el marco de la Mesa, porque tenemos diferencias. La ventaja de esta herramienta multipartidaria está en que se despejan las dudas de la manipulación electoral. Es importante tener claro que en este punto, si se plantean entre nosotros diferencias, se puede perder potencia en la unidad del mensaje contra las adicciones. La idea es mostrar la política también como una forma posible de superar las angustias a las que me refería antes.

–Tal vez Los Irrompibles y La Cámpora guarden similitudes pero ¿es posible encontrar puntos de encuentro con el PRO?

–La sorpresa que nos llevamos los compañeros de La Cámpora y nosotros, los radicales, fue con el PRO al encontrarnos con militantes políticos como nosotros pero con otra jerarquías de valores. Y fue una sorpresa. Porque, al menos yo, tenía el prejuicio de que detrás de una organización como el PRO sólo habría cuadros técnicos de universidades privadas o tipos que estaban desvinculados totalmente de la construcción territorial, pero nos encontramos con que atrás del partido de Macri también hay militantes que comparten prácticas similares a las nuestras y que tienen una mirada del poder y de la política con algunos puntos coincidentes. Naturalmente que nosotros somos una organización política que se reivindica como de izquierda, así que tenemos diferencias ideológicas y culturales pero igualmente hay que valorar y reconocer que en el PRO hay militantes políticos que tienen una mirada social y una estrategia de comunicación y vinculación con la comunidad parecida a la nuestra.

–¿Cómo ves actuando a tu generación en los próximos años?

–No lo sé. Hay que ser más humildes en eso. Lo que intentamos hoy es aportar algunas ideas nuevas. Una de las críticas que yo hago a esta juventud que recuperó la participación política es que trajo pocas novedades, tanto conceptuales como tácticas. Hay pocos instrumentos que sean producto del debate y de las problemáticas de nuestra generación. Sabemos de los paradigmas de los ’70 y de los ’80, para interpretar la política y para practicarla, y tenemos como desafío no solamente renovar los elencos dirigenciales sino renovar esencialmente el arsenal teórico y los instrumentos para la práctica política. La propuesta sería fijarnos el objetivo de poder preguntarnos cuáles de los instrumentos y de las ideas que venimos utilizando hasta acá son válidas, cuales tienen que ser reformuladas y, en lo posible, inventar otras nuevas. En el debate plural de estas tres culturas políticas distintas, es más fácil que se genere este tipo de reflexión colectiva y surja la creatividad.

–Pero, ¿creés en la posibilidad de articular en conjunto, más allá de las buenas intenciones? 

–Yo creo que sí. Y por eso elegimos fundamentalmente del abuso de drogas, que es un tema que nos atraviesa transversalmente a todos. Y acá hay algo que nos interesa subrayar: una de las prácticas que se perdieron en la política es la convivencia en la diversidad. Entonces, aunque no nos pudiéramos poner de acuerdo, nos interesa escuchar los argumentos del otro para hacer entrar en crisis nuestros propios argumentos. Si nosotros somos capaces de intentar hacer el esfuerzo de entender cuáles son los valores o ideas que orientan y determinan la conducta de los otros compañeros, probablemente podamos perfeccionar la mirada que tenemos sobre nuestra propia práctica política. Como nos gusta decir: tal vez el desafío sea no solamente intentar encontrar algunas respuestas sino hacer las preguntas adecuadas.

–¿Existe la posibilidad de sumar a juventudes de otros partidos?

–Sí, claro. Lo que propusimos el día del lanzamiento era invitar a otras organizaciones del peronismo, del radicalismo, porque nosotros no somos ni la juventud radical ni la juventud peronista, ni del PRO; somos algunas de las agrupaciones dentro de esos partidos y estamos invitando a otras organizaciones y a otros partidos a los que les interese sumarse y participar. Esta fue la presentación de un “núcleo duro operativo”, como nos gusta llamarnos a nosotros, que tiene la responsabilidad de que las cosas salgan. Pero el que quiera sumar, tendrá igualdad de derechos y obligaciones. Creamos una herramienta participativa para que se pueda sostener en el tiempo.

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