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Más carreteras, mayor conflicto con la vida silvestre

dw.com dw.com 21-06-2016 Greg Norman (AR/CP)
© 2016 DW.COM, Deutsche Welle

El conservacionista Jonathan Slaght habla a DW sobre el fascinante Extremo Oriente de Rusia, el mayor búho del mundo y la cooperación con empresas madereras en temas de conservación.

El conservacionista estadounidense Jonathan Slaght ha estado fascinado por el Lejano Oriente de Rusia desde su primera visita a la región en la década de 1990. Desde entonces, el director del programa ruso de la Sociedad para la Conservación de la Vida Silvestre (WSC, en sus siglas en inglés) ya se ha convertido en un experto en búhos pescadores, tigres siberianos y otras especies que pueblan la remota región. El ecologista habló con DW acerca de su fascinación sobre esta zona, el mayor búho del mundo y unos aliados inesperados que encontró para la protección de la naturaleza virgen: las grandes empresas forestales.

¿Qué es lo que tanto le fascina de los búhos pescador de Blakiston y el Lejano Oriente de Rusia?

Son una especie rara, la especie de búhos más grande del mundo, y se alimentan principalmente de salmón. Asimismo, viven en un lugar donde las temperaturas habitualmente descienden a los 30 grados bajo cero en invierno y los ríos se congelan. Sin embargo, han encontrado una manera fascinante de hacer frente a esta situación adversa: eligen áreas cercanas a lugares donde brotan aguas termales, que mantienen los ríos libres de hielo.

Para mí, son un símbolo de la naturaleza virgen de Rusia, ya que necesitan los bosques para sobrevivir, así como los ríos limpios. Si hay explotación forestal y el río está sucio, no hay salmones y por lo tanto, tampoco búhos. Necesitan la Rusia primitiva original y para mí eso es digno de protección, tanto a nivel profesional como personal.

¿Cuáles son las principales amenazas a las que se enfrentan los búhos pescador?

Yo diría que hay tres amenazas. La primera es que los búhos chocan continuamente con los vehículos. En Japón también hay unos pocos cientos de búhos pescador. Allí las colisiones con automóviles son un problema masivo. Para esta especie de búho, las carreteras son fantásticas. Les gusta sentarse sobre los puentes y cazar las ranas que atraviesan la carretera. Como resultado, las aves están siendo golpeadas por los coches. Hasta hace poco, esto no era un problema en Rusia, pero a medida que han mejorado las carreteras y estas se adentran más en los bosques, se han producido varios incidentes recientes, con atropellos de búho.

La segunda es que los nuevos caminos forestales ofrecen a los cazadores furtivos, que capturan salmón, un mejor acceso a los ríos. Sus redes, por lo general, abarcan toda la vía fluvial y capturan casi todos los peces que nadan aguas arriba. Por lo tanto, es probable que tenga un impacto en la principal fuente de alimento de los búhos pescador.

La última son los árboles. Se necesitan dos o trescientos años para que árboles como el álamo japonés o el olmo sean lo suficientemente grandes como para sostener el nido gigante de esta ave.

Tradicionalmente, estos grandes árboles siempre fueron utilizados por empresas forestales para construir puentes. Pero estos puentes son arrastrados habitualmente durante las inundaciones de primavera, y si más tarde existe la necesidad de volver a acceder a esa área, entonces se tala otro árbol.

Recientemente ha comenzado un nuevo proyecto de conservación en el que está trabajando directamente con empresas madereras que, a menudo, son una amenaza para la conservación.

¿Cómo surgió la idea?

Surgió buscando la distribución de los cazadores furtivos en algunos de los antiguos caminos forestales de la región. Todos estos caminos se sitúan más o menos en los valles de los ríos, que son el principal hábitat de los búhos pescador. Llevé a cabo, por ejemplo, un estudio con una docena de búhos pescador utilizando rastreadores GPS y nunca se alejaban a más de 900 metros de un río.

Además, de las casi 2.000 localidades, solo cinco se encontraban fuera de un valle fluvial. Así que, en definitiva, se puede decir que esta especie permanece en los valles de los ríos.

También constaté que actualmente hay 27 veces más caminos forestales que en los últimos 30 años.

Así que llevamos parte de esta información a una reunión con todas las compañías madereras que trabajan en Rusia. Les mostramos que el aumento de los caminos forestales significa que el 60% del territorio es ahora accesible por carretera. También les mostramos algunos ejemplos de cómo los búhos pescador están siendo golpeados por los coches, y cómo son cazados furtivamente los tigres.

También les mostramos de qué modo eso afecta a las compañías forestales, con imágenes tomadas por cámaras trampa de camiones retirando madera ilegalmente del bosque.

Esperábamos que mostraran interés por lo que decíamos y tal vez pensaran en una reunión posterior. Pero la principal empresa forestal de la región, TerneyLes, que opera en un 90 a un 95% de las carreteras del país, estuvo de acuerdo de inmediato y admitió que era un tema serio y por lo tanto debíamos hacer algo al respecto de modo urgente.

Tuvimos otra reunión de seguimiento en la que nos mostraron áreas en las que estaban a punto de cerrar sus actividades. La compañía nos pidió que evaluáramos las zonas en términos de conservación con un ranking. Elegimos un camino que conducía al valle de un río, y en el que solo se había eliminado un puente con un buldócer, o topadora, que esencialmente eliminaba el acceso a un centenar de kilómetros a lo largo del río.

La zona presenta una población tan escasa, que solo hay media docena de aldeas muy dispersas.

Eliminando el acceso de estos caminos, se crean directamente áreas protegidas, ya que si no hay carreteras nadie puede acceder a esas zonas. Así, este acto relativamente simple de bloquear el acceso a una determinada parcela de bosque, tiene un gran efecto para la conservación.

Cuantos más caminos hay en estas áreas, mayor es el conflicto con la vida silvestre. El trabajo que estamos haciendo con el cierre de carreteras, lo veo como una forma de mantener el equilibrio entre las necesidades humanas y las necesidades de la fauna y flora.

Autor: Greg Norman (AR/CP)

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