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“No hago proselitismo mientras canto”

INFOnews INFOnews 06-06-2014 Leandro Filozof
Photo © infonews Photo

Nota de Veintitrés

La entrevista no es en un hotel de lujo de la ciudad de Buenos Aires sino en la casa de una amiga de Cecilia Todd, lugar donde la cantante venezolana se hospeda hasta su show del 5 al 15 de junio en Café Vinilo. “Estaba oyendo la radio y una diputada kirchnerista hablaba de esta manipulación mediática, del terrorismo mediático que gira en torno a lo que sucede en mi país. Venezuela ahorita es el blanco de todo el mundo”, y es que por el dolor de lo que considera una campaña mediática “muy injusta”, habla desde una convicción que la atraviesa: “Siempre lo he hecho. Nosotros nunca nos imaginamos que íbamos a vivir un proceso como este. Era una utopía pensar que alguien podía llegar no sólo a Venezuela sino también a Latinoamérica a cambiar el rumbo de la historia. Para mí, para todos nosotros fue una sorpresa que apareciera un personaje como Hugo Chávez en la historia”.

–¿Cuál es la situación de los medios en su país?

–El 73 por ciento de los medios de comunicación están en manos de empresas privadas, o sea, de la oposición. Radio, televisión, periódicos y empresas. Y bueno, el Estado tiene varios canales de televisión, Telesur principalmente, que es lo único que yo veo. No veo nada más de televisión venezolana. Pero Telesur es un noticiero internacional; entonces si quiero enterarme de algo puntual, me tengo que meter en Internet.

–¿Cuál es la sensación que le produce las cosas que se dicen en los medios de otros países sobre Venezuela?

–Siempre veo Página 12; en un momento veía también Clarín y TN, hasta que dejé de verlo porque me pone frenética, me parece muy injusto. Que no son ellos nada más, tienen un grupo de 80 diarios a nivel internacional que tienen la misma línea y están en bloque. Me pone muy mal porque no sólo agreden a Venezuela permanentemente sino porque como ciudadana quiero estar enterada de la verdad. A mí no me importa la tendencia política de los dueños de los diarios, no están para eso.

–¿Por qué apoya al gobierno de Nicolás Maduro?

–Los artistas tenemos una sensibilidad y una forma de ver la vida diferente. Todo aquel que tenga una sensibilidad o una manera de recibir la vida de otra forma, tiene que estar con estos procesos de cambio. Es imposible que esté del otro lado.

@TD@

–Una de sus canciones sostiene que “el cantar tiene sentido, entendimiento y razón”.

–Pero por supuesto. Yo no hago proselitismo político mientras canto. Pero una vez escuché a Atahualpa Yupanqui decir que el hecho de hacer la música tradicional que hacemos tantos, la que él hacía, de repetir lo que siente el pueblo, ya es una posición frente a la vida. Y si tienes una posición frente a la vida, tienes una posición política irremediablemente.

–¿Hace música tradicional por una posición ante la vida?

–Primero porque me gusta muchísimo y siento que es lo natural. Nací con eso y obviamente quiero a mi país. No fue una obligación, canté música venezolana porque es lo mío, lo llevo en la sangre. Y después sí se ha convertido en responsabilidad, en darme cuenta de que “el cantar tiene sentido” y todo lo que uno dice tiene una trascendencia, y más si tienes una repercusión a través de la música.

–¿Después de vivir un período difícil cree que el movimiento se va a sostener?

–Nosotros hemos estado en guerra y el objetivo de toda esta operación que se destapó en febrero era sacar a Maduro. Pero creo que sí se va a sostener, el pueblo ya tiene otro nivel de conciencia. Recuerdo que cuando Chávez murió, le preguntaron a un señor en la calle que lo había ido a despedir y estaba muy conmovido, como todos, por qué estaba ahí y dijo: “Porque me dio el don de la palabra”, un señor de casi 70 años. “Yo no sabía leer ni escribir y gracias a él hoy en día soy una persona”. De ellos nunca se había ocupado nadie y por eso hay que estar de este lado. Por dos razones importantísimas: visibilizó a gente invisibilizada por décadas. Eso para mí ya es suficiente, y porque se enfrentó a Estados Unidos y le dijo: “Nosotros hacemos lo que se nos da la gana, decidimos y somos un país soberano, tenemos capacidad de decisión”.

–Su estilo de vida y la música que hace ¿también es una manera de resistencia ante un determinado modelo de artista?

–Por supuesto que es una resistencia. Uno va nadando contra la corriente. La única experiencia que tuve con un sello disquero que no era pequeño, fue horrible, porque ya querían cambiarme el estilo. Comercializarme. Lo que yo hago es por placer y me parece buenísimo poder vivir de eso y me produce satisfacción. Sales a la calle y la gente te dice unas cosas muy bonitas. Somos lo mismo, porque realmente lo somos. Los artistas supercomerciales jamás tienen contacto con la gente.

Tal vez sea casualidad, pero fue en el mes de junio, hace 42 años, cuando Cecilia Todd sacaba su primer disco en Buenos Aires, Pajarillo verde. Su relación con la cultura argentina había empezado a través del lingüista Ángel Rosenblat, padre de una amiga suya que “me hablaba de la lengua y me regalaba libros. A mí me encantaba y mi amiga se ponía muy brava porque la fastidiaba”. Después, en simultáneo, cuenta que fue llegando a Venezuela la música de Mercedes Sosa, Atahualpa Yupanqui, Buenos Aires 8 y Piazzolla: “Nos reuníamos los fines de semana en las casas a oír los discos, estábamos fascinados. Ahí establecí el contacto musical y después personal porque fueron a Venezuela. Fue un momento maravilloso en la música latinoamericana, en los mediados de los ’70”.

–¿Eso influyó en que viniera a Buenos Aires a grabar el disco?

–Sí, porque yo me iba a Brasil y ellos me fueron entusiasmando, sobre todo los de Buenos Aires 8, para que venga. Y me vine, viajé de Caracas a Bogotá por tierra, de Bogotá a Lima en avión y después todo por tierra. Llegué muerta de frío, no sabía cómo vestirme para el frío. Y la lluvia. Pero fue amor a primera vista. Mercedes me ayudó muchísimo y me presentó a cantidad de músicos.

–¿Qué expectativa tiene ante este nuevo recital?

–Yo nunca canto sin músicos, a menos que sea una canción o una cosa muy especial. Pero hace dos años me invitó Café Vinilo a hacer esto, una propuesta donde los cantantes se acompañaban a sí mismos. Voy a estar con un pianista, Matías Martino, extraordinario y muy curioso, estudioso y trabajador. Hemos estado ensayando divino y esta es la propuesta diferente de esta vez.

–¿Podría definir de algún modo su vínculo con la música?

–Difícil, es como parte de mi ser, no es algo que pueda separar. Uno es música. Es como preguntar por el vínculo con la respiración. Cuando no estoy cantando no soy de oír música todo el tiempo, me gusta estar conmigo misma. Puedo pasar dos días sin oír música. Hay gente que pone música por aturdirse, a mí me gusta oír música, no ponerla de fondo.

–¿Recuerda lo último que oyó que le haya llamado la atención?

–Por ejemplo, me encanta el espectáculo de Luis Pescetti con Juan Quintero, es una belleza. Me gustan las cosas sencillas, no me gustan las luces y escenografía, depende, si eres rockero no te queda otra. Pero esos espectáculos íntimos me parecen maravillosos.

–Desde chica canta y toca el cuatro, ¿en algún momento imaginó o decidió ser una artista?

–No, nunca tomé la decisión, la música la tomó por mí. Yo no decidí nada. Cuando me di cuenta, estaba montada en el burro y para adelante.

–¿Cómo fue la primera vez que cantó en público?

–El primero como solista fue en la Universidad Simón Bolívar en Caracas el 9 de noviembre del ’72. Me senté ahí, el primero donde canté solita y pensé: “¿Por qué no estoy en mi casa y estoy aquí? Estaría mucho mejor en mi casa” (risas).

–Después fue, imagino, una alegría salir de su casa.

–Por supuesto, salí de mi casa hasta hoy, así que imagínate.

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