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Opinión: ¿Quién tuvo la culpa?

dw.com dw.com 08-07-2016
© 2016 DW.COM, Deutsche Welle

Alemania, eliminada de la Eurocopa. La tan alabada selección de Löw fue derrotada en la semifinal por el anfitrión, Francia. Faltó más efectividad en el ataque y suerte, según nuestro redactor de deportes Jens Krepela.

Amarga despedida de la selección alemana de la Eurocopa. ¿A quién echarle la culpa? ¿Al entrenador? ¿A los jugadores? ¿Al árbitro? ¡Alguien tiene que ser culpable! Revisemos en detalle la lista de los sospechosos:

El entrenador

Sospechoso número 1: Joachim Löw. El entrenador de la selección alemana ya había echado a perder la fiesta una vez. En la Eurocopa de 2012, también llegó hasta la semifinal con su fabuloso equipo y perdió ante Italia, por 1:2. ¿Y ahora? En el partido contra Francia, Löw confió en su línea de cuatro y en la experiencia de Bastian Schweinsteiger, y puso a Emre Can como refuerzo en el mediocampo. El plan dio resultado y el equipo alemán dominó el centro del terreno durante todo el partido. La defensa no dejó pasar casi nada y los delanteros crearon oportunidades de gol. Solo que ninguno entró. Posteriormente, Löw dio un giro más ofensivo, hizo entrar al campo a Götze y Sané. Pero ninguna pelota quiso entrar en la portería. Hacerle reproches por eso a Löw sería absurdo. Debido a la lesión de Mario Götze, al entrenador le faltó un jugador peligroso que podría haber marcado la diferencia. Pero Löw no escogió una táctica errada ni hizo cambios equivocados. Y tampoco se le puede reprochar su selección, que de lejos pudo parecer arriesgada, con los al comienzo lesionados Schweinsteiger y Hummels. Conclusión: ¡Inocente!

El árbitro

El próximo sospechoso es, claramente, Nicola Rizzoli. El árbitro. ¡Un italiano! Y eso, directamente después del triunfo alemán, en una dramática maratón de penales, sobre la Squadra Azzurra. Esa nominación por parte de la UEFA es digna de crítica, pero no la actuación de Rizzoli en la semifinal. En las escenas decisivas, el italiano actuó acertadamente: Bastian Schweinsteiger cometió una mano clara en el área chica. Fue algo curioro, estúpido, en un momento completamente desafortunado, pero fue mano. El penal que llevó al 1:0 contra Alemania fue por lo tanto correcto. Conclusión: ¡Inocente!

¿Schweinsteiger?

Quedan entonces los jugadores. ¿Cuál de ellos? Pues Schweinsteiger, responsable del cobro del penal. Pero, aparte de eso, el capitán jugó bien, tranquilizó el juego tras la agitada fase inicial y ganó balones en el mediocampo. No hay mayor motivo de queja, Lo mismo vale para Joshua Kimmich. Su única falla en la defensa condujo al 2:0. Pero veló porque hubiera movimiento en el ataque por el flanco derecho y fue el autor de un notable disparo que dio en el palo del arco francés. Conclusión, en ambos casos: ¡Inocentes!

La superioridad no equivale a goles

Culpar al entrenador, al árbitro o a los jugadores sería en este caso demasiado burdo. Durante todo el campeonato, la selección alemana no brilló, pero tuvo un desempeño convincente. El equipo de Löw logró incluso poner fin a un trauma de décadas y derrotar a Italia en un gran partido. El 0:2 en la semifinal es un resultado brutal, que no refleja el desarrollo del juego. Pero, no obstante, fue una derrota merecida.

Finalmente, lo que faltó fue la capacidad del talentoso ataque alemán de traducir la superioridad futbolística en goles. En los últimos torneos, los alemanes se habían acostumbrado a eso. La lesión de Gómez tuvo un papel importante en este aspecto. El hecho de que el favorito del público, Tomas Müller, viviera una sequía de goles, también fue para él algo trágico. Precisamente porque había puesto tanta pasión en el juego. A eso se suma un factor que escapa a lo racional: la suerte. También esta faltó en la semifinal.

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