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Portugal, campeón de la Eurocopa 2016

dw.com dw.com 10-07-2016
© 2016 DW.COM, Deutsche Welle

Sin Cristiano Ronaldo, lesionado tras una dura entrada de Payet en el minuto 20, la selección de Fernando Costa consiguió su primer título continental.

Portugal no tuvo a Cristiano Ronaldo, pero tuvo a Eder. El delantero, que entró como alternativa en segundo tiempo, fue el héroe de la final de la Eurocopa de Francia 2016, disputada este domingo (10.07.2016) en el Estadio de Francia de Saint Denis, París, ante 81.000 espectadores. Los lusos demostraron, a pesar de las críticas y del juego poco vistoso, que un arquero sólido, una defensa bien plantada y una delantera iluminada, pueden hacer milagros.

La temprana salida de Cristiano Ronaldo marcó el curso del partido, sin dudas. Tras una fuerte entrada de Dimitri Payet, que atacó directamente la rodilla del astro del Real Madrid, el capitán portugués cayó al piso. En el acto se vio que la lesión era seria: Ronaldo comenzó a llorar y los médicos corrieron a socorrerlo. Intentó seguir, pero bastó un breve trote al reingreso para decidirse: no era posible. En camilla y entre lágrimas, CR7 abandonó el terreno de juego.

A partir de entonces, Portugal se vio forzado a demostrar que era más que una estrella y 10 más. Y, vaya, la selección de Fernando Costa tiene varias figuras interesantes que se ven opacadas por el refulgente atacante madridista. El portero Rui Patricio, Pepe, Nani, Renato Sanches y el mismo Quaresma, que reemplazó a Cristiano Ronaldo, son actores de peso que bien pueden formar la columna vertebral de un equipo que demostró, en la final, que era más que el brillo de su principal elemento.

Buscó Francia, ganó Portugal

El partido se jugó tal como lo plenateó Portugal: trabado, en el medio terreno, con propensión a interrumpir las jugadas con faltas antes de que se convirtieran en acciones peligrosas. Aun así era inevitable que Francia, en casa, con casi todo el público a su favor y con el impulso de haber tenido una presentación notable ante Alemania, no quisiera perforar la valla de Rui Patricio. Pero el portero estuvo inspirado todo el partido. Todo el torneo.

En el segundo lapso se vio mucha más acción que en el primer tiempo. Parecía claro que a Portugal el empate, el tiempo añadido y eventualmente los penales no le molestaban en absoluto. Aun así se generó algunas ocasiones de gol, como un notable intento de Nani de sorprender al portero Hugo Lloris, cuyo rebote fue capturado de tijera por Quaresma en el minuto 79. Pero, más allá de eso, las principales ocasiones fueron de Les Bleus. Un cabezazo de Antoine Griezmann en el minuto 65, un cañonazo de Giroud en el minuto 74, un disparo de Sissoko en el 83, un palo de Gignac en el minuto 92…

En el alargue fueron los franceses los que hicieron el mayor gasto, los que buscaron romper la paridad por el centro, por las orillas, apelando a alguna genialidad de sus estrellas o al juego colectivo. Portugal, en cambio, se refugió para proteger el empate y esperar el milagro. Griezmann, el genio de los franceses, esta vez lució menos iluminado y por momentos sencillamente desapareció. Por el otro lado, un cabezazo de Eder en el minuto 103 casi se cuela en el arco francés y un tiro libre de Guerrero en el travesaño. Fueron advertencias.

Sí, los azules buscaron más, pero tuvieron al frente a un rival, que –como en todo el campeonato– no lució, pero fue efectivo en lo que se propuso desde el comienzo. Y tuvo a Eder, que en una jugada de ensueño, avanzó diagonalmente y clavó un disparo en el fondo de la valla de los locales. Suficiente para que todo Portugal, incluido el lesionado Ronaldo, festejara el término de una historia sin títulos europeos. Y Francia, que hizo el gasto, se quedara con las ganas.

D. Zúñiga


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