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Un pez venenoso invade el Mediterráneo

dw.com dw.com 22-06-2016 Melanie Hall (DZC/CP)
© 2016 DW.COM, Deutsche Welle

El pez león se ha convertido en la mayor amenaza para los ecosistemas de arrecifes en el Atlántico. Ahora los conservacionistas advierten que el peligro se está extendiendo por el Mediterráneo.

Un pez tropical venenoso podría estar expandiéndose por el Mediterráneo, alarmando a conservacionistas que temen que pueda diezmar a otras especies. El pez león, un animal invasivo armado con púas venenosas cuyo doloroso pinchazo puede incluso ser mortal para las personas, ha sido detectado en aguas cerca de Turquía y Chipre, advierte la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza, (UICN por sus siglas en inglés).

“El pez está extendiendo sus dominios y eso causa preocupación”, dice María del Mar Otero, de la UICN. El animal, también conocido como pez fuego diablo, es originario del Pacífico Sur y del Océano Índico. Misteriosamente alcanzó el Atlántico hace algunas décadas, donde ha estado causando estragos incluso en el Caribe. Ambientalistas temen que la llegada al Mediterráneo Oriental de este pez, cuyo ataque causa un dolor extremo, vómitos y parálisis respiratoria, pueda tener efectos devastadores en el resto del ecosistema marino.

Amantes de los acuarios

Pese a sus hermosos colores y movimientos tranquilos, ni siquiera los tiburones se acercan mucho al pez león, lo que significa que tiene la pista libre para alimentarse de otras especies y acabar con ellas. Esto puede atraer a más invasores, debido al debilitamiento de la fauna y flora locales, dice Carlos Jiménez, biólogo marino del Instituto Chipre. Por esto, el pez león “podría tener un impacto muy negativo en los ecosistemas así como en las economías locales” de la región, opina el experto.

Los primeros avistamientos del pez león en el Mediterráneo se produjeron cerca de Israel en 1991. Más recientemente han sido detectados en aguas libanesas y tunecinas, según UICN. El pez podría haber sido introducido en estos ecosistemas por amantes de los acuarios, que los habrían perdido de alguna forma, o vía el Canal de Suez desde el Mar Rojo.

Según la agencia estadounidense Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA), el pez león es la mayor amenaza para los arrecifes atlánticos, y ya se ha establecido a lo largo de la costa sur de Estados Unidos, el Caribe y parte del Golfo de México. Los expertos todavía están desconcertados y no saben cómo el pez llegó al Atlántico, pero al igual que en el Mediterráneo, creen que el ser humano tuvo que ver en todo esto y especulan que algunas personas podrían haberse deshecho de los peces león de sus acuarios lanzándolos al océano hace 25 años.

La NOAA apunta que las temperaturas frías de las aguas oceánicas también constituyen un factor medioambiental que controla la distribución de las especies a escala global. Por ello, cuando las aguas del mar se calientan como resultado del cambio climático, peces como el león y otros invasores se ven beneficiados y pueden expandir su rango de acción hacia ecosistemas aún vírgenes.

El problema de la sobrepesca

Pero cuando se trata de la expansión del pez león hacia el Mediterráneo, los expertos piensan que el cambio climático no jugó un rol tan relevante como la sobrepesca. Carl Gustaf Lundin, director del Programa Marino y Polar de la IUCN, dice a DW que “el Mediterráneo ha sido severamente arrasado por la sobrepesca en los últimos 2000 años, por lo que el calentamiento global es apenas el último eslabón de una larga suma de desgracias que hemos provocado allí”.

Ken Collins, científico marino y experto de la Universidad de Southampton, sostiene que la presencia de depredadores controla la población del pez león en el Océano Índico y el Pacífico australiano. Pero estos depredadores, los meros, “han sido sobrecapturados desde hace mucho tiempo en el Mediterráneo y en el Caribe debido a que son fáciles de pescar”. A la larga, esto ha tenido repercusiones.

Impacto acumulativo

Lundin dice que otro factor que influye es lo vulnerables que están los ecosistemas marinos y cómo quedan expuestos a invasiones como las del pez león. “Algunas veces el ecosistema es alterado y no reacciona como debería. En el Caribe debería haber un 90 por ciento de corales, pero hoy tenemos apenas un 14 por ciento, e incluso en algunos lugares es solo un 4 por ciento, lo que demuestra cuán enfermo está”, apunta el especialista.

Investigadores de NOAA advirtieron que las poblaciones del pez león seguirán aumentando y no podrán ser controladas utilizando métodos convencionales. Una vez que se han establecido, los invasores marinos son prácticamente imposibles de erradicar. A no ser que se haga lo que sucede en lugares como Cuba, Colombia y Bahamas, donde los gobiernos han impulsado a la población a comerse al pez león para controlarlo.

Cuba incluso tiene un torneo anual de pesca del león. Los restaurantes han comenzado a servir su jugosa carne blanca, que es considerada una delicia en Japón. Lundin piensa que una buena alternativa sería invitar a la gente a comerse el pez también en el Mediterráneo. “O lo erradicamos o lo controlamos, aunque no deberíamos olvidar la opción de erradicarlo”, piensa. Teniendo en cuenta lo explotado que está el Mediterráneo, fomentar más pesca podría no ser una buena idea, pero Lundin considera que, “en este caso, podemos hacer una excepción”.

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