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Un sueño político

dw.com dw.com 25-05-2014 Alexander Kudascheff / ERS
© 2014 DW.DE, Deutsche Welle

Hay muchas buenas razones para rezongar contra la Unión Europea. Pese a ello, la alianza de los 28 es un sueño político, opina Alexander Kudascheff.

Resulta fácil escribir un comentario contra la Unión Europea, contra los eurócratas, contra “los de Bruselas”. Es relativamente fácil predecir el desenlace de las elecciones europeas. Euroescépticos, eurocríticos, partidos que rechazan la UE y el euro, recibirán adhesión desde la izquierda y sobre todo desde la derecha, en Francia, en Inglaterra, en Italia, en Holanda, en Dinamarca, en Grecia, en Hungría, en Eslovaquia, en Finlandia y otros países. Quienes emitan votos de protesta se sentirán triunfadores. Y con suma probabilidad la participación electoral será baja, seguramente inferior a un 50 por ciento. Los europeos ya no se interesan por Europa, por la UE, por la democracia europea. Dondequiera que uno mire, se forma un nuevo coro, que entona una melodía hasta ahora allí más bien desconocida: necesitamos a la UE para las cosas grandes, pero las pequeñas (que en la vida cotidiana suelen ser realmente grandes) les corresponden al viejo Estado nacional. Una constatación deprimente: casi nadie habla de más integración europea, ni siquiera en vista de la crisis de Ucrania, salvo un par de idealistas.

Pero –más allá de su afán regulador, más allá de su pesadez y hasta impotencia en materia de política exterior- la Unión Europea sigue siendo un sueño político. Europa tiene un alma, una identidad cultural, social e histórica. Europa es el continente de Shakespeare, Dante, El Greco, Platón, Goethe, Rubens y Da Vinci. Europa es el continente de Newton, Galilei, Copérnico, Rousseau y Kant. Europa es el continente de Beethoven, Mozart, Verdi. Europa tiene un alma cultural conjunta, que abarca y determina a todo el continente.

Europa tiene también una experiencia histórica conjunta. Durante siglos se libraron guerras en este continente. Este año recordamos con estremecimiento las masacres de la I Guerra Mundial, hace 100 años, y la II Guerra Mundial, que comenzó hace 75 años. Europa es el continente en que franceses e ingleses se combatieron durante 100 años, los alemanes sufrieron el trauma de la guerra de los 30 años y también su devastación espiritual. Las regiones del Báltico y Polonia fueron ocupadas y divididas. ¿Y ahora? Desde hace más de 60 años impera la paz en casi todas partes. La UE demuestra ser una comunidad que genera paz. No siempre con éxito, es cierto. Pero si en todas partes se resolvieran los conflictos como en la UE, el mundo estaría más cerca del sueño de la paz eterna.

Europa es también una forma de sentir la vida. “A european way of life”. Europa vive la libertad sin fronteras, apuesta por el éxito económico,y pese a la eurocrisis goza de seguridad social. Europa es un continente en que se han eliminado aranceles aduaneros, vallas y barreras. Un continente que defiende estándares ecológicos y sociales. Un continente que se ocupa de su pasado. Un continente que valora el estado de Derecho. Y que está consciente de sus diferencias, en el estilo político y en la mentalidad de las sociedades. En Europa, uno puede vivir como inglés u holandés, y sentirse así, pero ser al mismo tiempo tranquilamente un europeo.

En Europa se puede vivir con libertad, paz y seguridad. Y por eso vale la pena ir a votar en las elecciones europeas. Aquí, el derecho a voto es un verdadero deber electoral emocional. Después podemos volver a rezongar contra “los de Bruselas”, pero con derecho.

Autor: Alexander Kudascheff / ERS

Editor: Evan Romero

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