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Baño de masas y de VIP's en el regreso a Madrid del pródigo Enrique Iglesias

EFE EFE 04/07/2014 EFE

Baño de masas y de VIP's en el regreso a Madrid del pródigo Enrique Iglesias

Madrid, 4 may (EFE).- Es raro que un cantante se ausente durante doce años de su ciudad, sobre todo si ésta es una gran ciudad. Enrique Iglesias, el hijo pródigo, nunca ha dado razones, pero la larga espera y su regreso a Madrid en calidad de estrella internacional le han brindado hoy un baño de masas y de famosos.

"Cómo pasan los años, España. Estoy un poquito nervioso porque es mi primer concierto en Madrid en doce años. Sé que los tiempos están un poco difíciles, así que gracias a todos los que habéis venido de Madrid, del resto de España o de Europa", ha dicho ante las más de 15.000 personas que han agotado todas las entradas del Palacio de los Deportes.

Recién llegado de su gira en México, su vuelta se produce dos años después de publicar su disco más mediático, popular y premiado en mucho tiempo, "Euphoria", de recibir un premio Billboard al mejor artista en gira del año, de acumular 70 millones de copias vendidas en todo el mundo de sus nueve discos y a unos meses de embarcarse en un nuevo periplo por Norteamérica junto a Jennifer López.

Él dice que "Euphoria" es el álbum más excitante de su carrera, muy distinto de lo hecho hasta el momento. También dice que no reniega de composiciones previas, como las incluidas en su primer álbum, el homónimo "Enrique Iglesias" (1995), pero aquí no ha sonado "Experiencia religiosa".

La respuesta del público ha sido en cualquier caso ensordecedora. Desde el minuto uno, sus seguidores -sobre todo sus seguidoras, aunque también había muchos hombres- se han desgañitado hasta la afonía, gracias a un espectáculo cargado de energía, efectista y lleno de guiños a la multitud.

Musicalmente, en concreto en el plano vocal, la realidad es otra. En la mente de muchos estaba aquella grabación que circuló hace años, en la que podía oírse una más que deficiente interpretación de Iglesias registrada por debajo de un playback.

Enrique canta, pero el coro juega un papel trascendental para reforzar muchos momentos en los que su voz se pierde. En otros, su pronunciación resulta sencillamente ininteligible.

El concierto ha comenzado entre atronadores golpes de percusión y estallidos de luz blanca, insistiendo sobre los primeros compases de "I like it", aunque lo que ha sonado finalmente ha sido "Tonight (I'm loving you)".

De repente, en medio del jolgorio, se hace el silencio de la banda. El público no calla y, con el estallido de una ráfaga de fuegos artificiales, el cantante cambia al estribillo de la versión menos políticamente correcta de este tema: "Tonight (I'm fucking you)".

Poses afectadas, humo, confeti, globos gigantes... Con "Dirty Dancer", el segundo tema, ha llegado la lluvia de láseres y la imagen del artista estadounidense Usher proyectada sobre la gigantesca pantalla de fondo.

"¿Cómo está mi ciudad esta noche?", han sido sus primeras palabras, antes de acometer, con la adrenalina arriba, "No me digas que no" y "Bailamos".

Entonces ha aprovechado para dar las gracias a España entera, a su madre, la famosa Isabel Preysler, a su abuela, hermanas y, cómo no, al "campeón" Rafa Nadal, el colofón a una larga lista de celebridades que han asistido al show, con photocall incluido.

"Es un orgullo ser español", ha dicho el cantante, que se ha aprendido el mensaje que durante años ha voceado su padre, Julio Iglesias.

Los guiños al respetable han sido continuos, por no decir infinitos. El más bizarro, la invitación a subir al escenario de un chico llegado de Cartagena (Murcia) y a su madre, con chupitos de ron, un brindis y el muchacho desmelenado arrancándose con un solo.

Después de "Cuando me enamoro" y "Rythm divine", Iglesias ha presentado la canción que ponía cuando sentía morriña en Estados Unidos, "La chica de ayer", de Antonio Vega.

No han faltado "I like how it feels" y "Heroe", para mayor alegría de una de sus seguidoras, que ha bailado aferrada a las posaderas del músico.

Enfundado en una camiseta de la selección española, el más a más ha llegado con "I like it" y, para acabar, con "Tonight (I'm fucking you)", poco después de repetir por enésima vez aquel viejo proverbio de Oz: "En ningún lugar como en casa".

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