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El turismo en Marruecos resiste al hundimiento de sus vecinos

EFE EFE 04/07/2014 EFE

El turismo en Marruecos resiste al hundimiento de sus vecinos

Rabat, 11 abr (EFE).- El turismo en Marruecos parece resistir al hundimiento que el sector registra en los países de la región, principalmente Egipto y Túnez, según revelan las cifras aún provisionales de los tres primeros meses del año.

Según dijo a Efe el ministro de Turismo marroquí, Lahcen Haddad, entre enero y marzo de 2012 se ha registrado una baja de -4 % en la entrada de viajeros a Marruecos con respecto al mismo periodo del año pasado, cifra que considera positiva teniendo en cuenta la crisis económica en Europa o la imagen de inestabilidad que el mundo árabe en general despierta ahora en el mundo.

El turismo supone para Marruecos un 8 % de su PIB, es la segunda fuente de empleo (con 450.000 empleos directos), primera de entrada de divisas y tercer destino de las inversiones extranjeras, porcentajes que dan idea de la importancia del sector y que son comparables a los que tenían Túnez o Egipto.

Esos dos países cerraron 2011 con caídas cercanas a un 33 % en las entradas de viajeros -frente al +1 % en Marruecos-, lo que ha llevado a algunos expertos a sugerir que los países árabes dejen de ver el turismo como un pilar de sus economías en estos tiempos tan volátiles.

Sin embargo, Haddad está convencido de la fortaleza del sector en su país, "que ha apostado por un turismo de gama media-alta y no por el turismo de masas", y por eso mismo no ha sufrido las cancelaciones masivas de los vecinos.

La imagen "turbulenta" del mundo árabe en los últimos meses, unida al alza del petróleo (con la consiguiente subida de precios de transporte aéreo) y al menor poder adquisitivo del turista europeo están pesando en el sector, por lo que Haddad cree que en este contexto el estancamiento no es tan negativo.

El ministro no quiere abundar sobre las polémicas palabras de un miembro de su mismo gobierno, el titular de Justicia y Libertades Mustafa Ramid (islamista), quien recientemente declaró que los turistas llegan a la ciudad de Marrakech, joya del turismo en el país, "para pecar y alejarse de Dios".

Las declaraciones de Ramid, uno de los ministros más conservadores del actual gobierno de coalición, no tuvieron gran repercusión fuera del país, pero levantaron ampollas dentro de Marruecos, particularmente en el sector turístico.

Así, la Federación Nacional de Turismo, que agrupa a 2.800 empresas del ramo, mostró su "indignación por estas declaraciones desmedidas", y exigió a Ramid retirar sus palabras por la negativa influencia que pueden tener sobre los inversores extranjeros.

Los profesionales del turismo subrayaron que "precisamente los turistas eligen Marraquech por su cultura y su hospitalidad", y la ciudad "no se inscribe en absoluto con la imagen que el ministro de Justicia y miembro del Gobierno ha podido dar de nuestro país".

También la alcaldesa de Marraquehc, Fátima Zahra Mansouri, se vio obligada a salir al paso de las declaraciones del ministro por "hirientes para la ciudad y sus habitantes e indignas de un responsable político", y aseguró que "van en contra de los principios de tolerancia propios de la ciudad y del país".

El propio ministro Haddad emitió un comunicado para recordar a Ramid que sólo él mismo y el jefe de Gobierno están habilitados para hablar del turismo y que en el país "está garantizado el respeto a las libertades individuales".

Para Haddad, los problemas del turismo en Marruecos no están en un debate sobre los pecados o las costumbres, sino en la persistencia de la informalidad del sector en ciudades como Marrakech, Fez, Agadir o Tánger, en la necesidad urgente de aumentar el número de camas en muchas ciudades o en la preservación de los espacios naturales más frágiles, como los desérticos.

Javier Otazu

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