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Salida del Tesoro de General Motors cierra cinco años de controversia

EFE EFE 04/07/2014 EFE

Salida del Tesoro de General Motors cierra cinco años de controversia

Washington, 9 dic (EFEUSA).- Estados Unidos cerró hoy uno de los capítulos más controvertidos de la crisis económica de 2008-2009, el rescate de General Motors (GM) con la inyección de más de 50.000 millones de dólares, al anunciar la venta de las últimas acciones que tenía en el fabricante de automóviles.

El rescate de GM, junto con el del Grupo Chrysler, fue criticado en su momento por el Partido Republicano, que acusó a la Administración del presidente Barack Obama de intrusión en el sector privado. Incluso algunos de sus líderes advirtieron de que era el primer paso hacia "el socialismo".

Otros como el actual presidente de la Cámara Baja, el republicano John Boehner, pronosticaron que las empresas participadas por el Gobierno nunca tendrían éxito económico.

Durante este tiempo los críticos del acuerdo insistieron en llamar a GM de forma despectiva como "Government Motors".

Pero, cinco años después del rescate, no sólo General Motors y el Grupo Chrysler han sobrevivido, sino que generan miles de millones de dólares de beneficios al año y han devuelto gran parte del dinero a los contribuyentes estadounidenses.

No es de extrañar que hoy tanto Obama como el secretario del Tesoro, Jack Lew, disfrutasen del anuncio de la salida del Gobierno estadounidense de GM.

Obama recordó que "la industria automotriz estadounidense está de vuelta", los tres principales fabricantes del país (GM, Ford y Chrysler) "son rentables por primera vez en casi una década" y la industria "ha añadido más de 372.000 nuevos puestos de trabajo".

"El liderazgo del presidente estadounidense a la hora de responder a la crisis financiera ha ayudado a estabilizar la industria automovilística y prevenir una nueva Gran Depresión", afirmó Lew.

"Con la venta final de las acciones de GM, este importante capítulo de nuestra historia se ha cerrado", agregó el secretario del Tesoro.

Entre finales de 2008 y mediados de 2009, el panorama era muy distinto.

Las autoridades estadounidenses se enfrentaban a la pesadilla de que el gigante industrial GM desapareciese, arrastrando en su caída a centenares de pequeñas y medianas empresas y decenas de miles de empleos en medio de la peor crisis económica en 70 años.

La empresa había acumulado en los años anteriores decenas de miles de millones de dólares en pérdidas y a finales de 2008 anunció que dejaría de tener liquidez a mediados de 2009 ante la aceleración del desplome de las ventas de automóviles en Estados Unidos.

Durante meses, los directivos de GM negociaron con las autoridades estadounidenses y finalmente presentaron un plan de reestructuración que incluía su declaración en quiebra y su renacimiento como compañía saneada.

El plan aseguró el respaldo del Departamento del Tesoro, que inyectó 50.000 millones de dólares en la compañía a cambio de un 60,8 % de su accionariado, mientras que Canadá aportó otros 12.500 millones a cambio de un 11,7 % de los títulos.

El resto del accionariado fue a parar al sindicato United Auto Workers (UAW), un 17,5 %, y a algunos acreedores el 10 % restante.

General Motors se declaró en quiebra el 1 de junio de 2009 y anunció que se desprendería de cuatro marcas (Hummer, Saturn, Saab y Pontiac) y mantendría otras cuatro (Chevrolet, Buick, GMC y Cadillac).

La nueva General Motors nació el 10 de julio de 2009 con los activos "buenos" de la antigua compañía.

Mientras, el Grupo Chrysler siguió un camino similar, aunque la inyección fue mucho menor, 12.500 millones de dólares, dado que el tercer fabricante de Estados Unidos era mucho menor que GM.

La empresa fue puesta bajo la gestión de Fiat y su director ejecutivo, Sergio Marchione, y en julio de 2011 el Tesoro se deshizo de su participación en el grupo Chrysler.

La salida hoy del Gobierno estadounidense de GM coincidió con la publicación de un estudio según el cual el rescate del motor en 2009 salvó 2,6 millones de puestos de trabajo en Estados Unidos y evitó la pérdida de 105.300 millones de dólares.

El Center for Automotive Research (CAR), una organización estadounidense sin ánimo de lucro, dijo que estas cifras justifican el rescate de los dos fabricantes de automóviles a pesar de que el Departamento del Tesoro no recuperará la totalidad del dinero invertido en GM y Chrysler.

Según CAR, el Tesoro estadounidense ha perdido 11.800 millones de dólares con GM y 1.900 millones de dólares con el Grupo Chrysler.

"CAR está segura de que en los próximos años esta intervención en el sector privado de Estados Unidos será vista como una de las intervenciones más exitosas en la historia económica" del país, dijo en un comunicado el economista jefe de CAR, Sean McAlliden.

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