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Tom, el capo que atemoriza a Medellín

logotipo de Semana Semana 16/07/2017
Este es Juan Carlos Mesa, alias Tom. Por medio de afiches el Departamento de Justicia de Estados Unidos ofrece 2 millones de dólares por información para capturarlo. Es la suma más alta que se brinda en la actualidad por un delincuente en Colombia.: NAC TOM 1837 © Semana NAC TOM 1837

En la actualidad los gobiernos de Colombia y Estados Unidos ofrecen dos multimillonarias recompensas por delincuentes. La primera, por 3.000 millones de pesos, cerca de un millón de dólares, por Dairo Úsuga, alias Otoniel, jefe de la banda criminal conocida como el Clan del Golfo. Y la segunda es aún más jugosa: 2 millones de dólares, casi 6.000 millones de pesos.

Aunque es prácticamente el doble, esa última suma corresponde a la persecución de un bandido mucho menos notorio y prácticamente anónimo. Se trata de Juan Carlos Mesa, de quien la mayoría de los colombianos jamás han oído hablar. No obstante, en buena parte de Medellín y el Valle de Aburrá mencionar su nombre o su alias, Tom, causa escalofríos porque hoy en día es uno de los malhechores más peligrosos y buscados del país.

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Un dato revela la importancia de este hombre de 49 años de edad, nacido en Bello, Antioquia. Desde el año pasado, el Departamento de Justicia de Estados Unidos ofrece 2 millones de dólares a quien entregue información que permita su captura. Como en las épocas de la persecución de Pablo Escobar y otros integrantes del cartel de Medellín, el gobierno norteamericano ha publicado afiches de recompensa con la foto y los datos de Tom (ver fotos).

El alcalde de la capital antioqueña, Federico Gutiérrez, se ha referido a él públicamente en varias oportunidades para catalogarlo como un peligro público. Sin embargo, en las calles muchos le temen y muy pocos se atreven siquiera a nombrarlo.

Existe poca información sobre este hombre que, desde la base, ha escalado en las últimas décadas la pirámide del crimen. En 1988 formó en su natal Bello, junto con otros delincuentes, un grupo que se hacía llamar ‘amigos de mi barrio’. Supuestamente ofrecían servicios de seguridad informal, pero en realidad servían de fachada para cobrar extorsiones y hacer ajustes de cuentas. Con el tiempo esa banda sería conocida como los Chatas.

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Tom y su grupo empezaron a delinquir en asocio con la llamada Oficina de Envigado, liderada en ese entonces por Diego Murillo, alias Don Berna. Cuando las autoridades extraditaron en 2008 a este último, se desató una serie de vendettas entre los segundos de esa organización. Tom se alió con Ericson Vargas, alias Sebastián, y fue clave para que este quedara de jefe de la Oficina. Para ello ejecutó acciones como la del 31 de diciembre de 2012 cuando asesinó a uno de los rivales de su jefe en una finca en Envigado, y de paso masacró a 10 personas más que estaban en ese lugar.

En 2013 la Policía arrestó a alias Sebastián y a otros capos que terminaron extraditados. Entonces se le abrió el camino y Tom quedó al frente de ese grupo criminal. Apoyado por sus viejos amigos de los Chatas se alió con facciones del Clan del Golfo con el fin de, a sangre y fuego, doblegar y poner bajo su mando a la mayoría de los llamados combos que actuaban en diferentes zonas de Medellín.

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Desde 2015 el poder criminal de Tom se extendió. Gracias a su ejército de sicarios de Bello pasó a dominar Girardota, Copacabana, Itagüí, Caldas, La Estrella y comunas claves en Medellín como la 13, 8 y las del noroccidente y centro de la ciudad. Asesinatos, extorsiones y, principalmente, el narcotráfico en alianza con los hombres del Golfo lo transformaron en un capo importante. Pero los constantes envíos de droga hicieron que las agencias antinarcóticos estadounidenses pusieran los reflectores sobre él.

Varios de sus lugartenientes han caído en manos de las autoridades en la capital paisa y sus alrededores, que es donde se mueve principalmente. Y como suele ocurrir en ese oscuro mundo, la jugosa recompensa por su cabeza logró que muchos de sus hombres ya estén entregando valiosas informaciones. Será cuestión de poco tiempo para que llegue el final de este nuevo capo que atormenta a los paisas.

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