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¿Y si mi pareja "siempre tiene ganas"?

logotipo de Revista Fucsia Revista Fucsia 07/10/2015

La frecuencia del sexo puede ser una de las causas más comunes de la ruptura de parejas. Uno que busca y otro que rechaza es un juego peligroso para la salud sexual. ¿Qué hacer si uno de los dos pide más?

Las diferencias en el deseo sexual de las personas varían de acuerdo a un sinfín de razones que pueden incluir la edad, el nivel de cansancio, el goce del encuentro con el otro e incluso su momento laboral, profesional y personal.

Por eso, encontrar discrepancias entre las parejas sobre cuánto tener sexo es más común de lo que se imagina, pero menos frecuente para tratar. Muchas buenas relaciones pueden terminar por el hecho que uno de los dos con frecuencia propone el encuentro sexual o porque el otro con frecuencia lo aplaza. (Vea también ¿Cuál debe ser la frecuencia de los encuentros sexuales?)

El deseo sexual puede "esfumarse" por muchos motivos, que no necesariamente son la falta de ganas de estar con su pareja, que según estudios es la primera razón que encuentran las parejas para justificar que el otro no quiere estar con el otro.

La responsabilidad de aumentar –o al menos regular- ese deseo sexual es compartida y ello implica buscar formas para poner sobre el tapete el tema. Los terapeutas recomiendan varios consejos para enfrentar esta situación. (Lea también 25 datos curiosos sobre el sexo)

1. Hablar, hablar y hablar: Suena obvio, pero muchas parejas no tocan jamás el tema y prefieren dejar las ganas –y la frustración- debajo de las sábanas. "Cuando se busca un encuentro sexual con la pareja hay mucha de nuestra autoestima en juego. El hecho de que con cierta frecuencia uno de los dos rechace tener sexo puede lastimar al otro" asegura a Fucsia.co Laura Morales, psicóloga.

2. No hay culpas: Volcar la frustración de querer tener sexo o de no querer tenerlo en la otra persona lo única que hace es cerrar el espacio de diálogo en la pareja. Ambos deben partir de la base que el sexo es una actividad consentida, lo que quiere decir que alguno de los dos tiene el derecho a decir que no. La cuestión verdadera es que si tanto tener ganas todo el tiempo como el no tenerlas se vuelve reiterativas se debe ahondar en esa situación y tratar de encontrar la razón. A veces, esos motivos pueden ser mero cansancio, problemas en el trabajo, etc.

3. No lo tome personal: Michele Weiner-Davis, directora del Divorce Busting Center en Colorado, EEUU, explicaba en una de sus columnas para la revista Psychology que "aunque es difícil no tomarse personal un continuo rechazo, la persona debe recordar siempre que en muchos casos la falta de apetito sexual puede no ser por usted, su físico, su belleza o sus cualidades humanas. Algunas veces incluso pasa por miedos y frustraciones de la otra persona". (Lea también ¿El sexo casual podría tener efecto psicológicos?)

4. Que no todo sea sexo: Weiner-Davis da un consejo interesante sobre los acercamientos de las parejas. Ella explica que se debe "intentar hacer acercamientos afectivos que no necesariamente deriven en un acto sexual une mucho más a las parejas". Según la doctora, "muchas mujeres son quienes rechazan a sus parejas porque sienten que sólo se les acercan y las tocan cuando ellos quieren sexo. Recuerden que las mujeres suelen ser mucho más afectivas sin que implique que todo deba terminar en la cama".

5. Atención a los detalles: "El sexo siempre ha sido un modo de conquista y venganza en la historia de la humanidad. A veces las personas no acceden a tener sexo porque razones básicas como que el otro no lo llamó o nunca le pregunta sobre su día o porque no cumplió una cita. Aquí hay que decir dos cosas: Lo primero es que hombres y mujeres deben estar atentos a los detalles, de eso se forma una relación. Lo segundo es que la venganza sexual no siempre lleva a algo bueno", explica Morales.

6. Innovar: las parejas irremediablemente caen en la rutina. Si el "misionero" se ha vuelto la posición sexual recurrente y la cama el único "lugar de batalla", quizás sorprender a su pareja con juegos, una previa más interesante o con juego interesante, encienda la llama, que sí señores y señoras, por momento se acaba.

7. Problemas físicos: siguiendo con el tema anterior, es un hecho que los problemas sexuales pueden ser el origen de los conflictos de pareja. Existen personas que ocultan algunas condiciones estrictamente físicas a sus parejas por vergüenza, desconocimiento o miedo. Las disfunciones sexuales no sólo deben ser tratadas por especialistas sino que tienen mucho más porcentaje de curarse si se tratan en pareja.

8. Mastúrbese: el encuentro solitario del sexo libera mucha tensión acumulada y las altas expectativas que pueden poner uno y otro en el encuentro sexual. La autosatisfacción es una manera de encontrar placer sin cargar de esa responsabilidad a otra persona.

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