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“La peor pesadilla para este país sería Alejandro Ordóñez en la presidencia”: Pirry

logotipo de Semana Semana 01/12/2016

Para que Pirry regresara a las pantallas tuvo que pasar un año fuera del país, nadando en la mitad del Pacífico, al lado de ballenas que lo acariciaban con sus aletas de más de cinco metros de longitud. También estuvo con tribus indígenas que llevaban más de 20 años sin ver un hombre occidental, buscó auroras boreales y permaneció de pie -al lado de un mar de lava- de volcanes activos.

Esto fue durante su recorrido en la Polinesia (subregión de Oceanía), donde decidió ir luego de entrar en una crisis que lo obligó a consumir medicamentos para el estrés y a dejar el programa de ‘Especiales Pirry’, que se transmitía los domingos por el canal RCN.

Ahora, después de hacer su sueño realidad, vuelve al ruedo. Pero no de la manera tradicional, sino con un formato en el que convergen tres medios: un canal de YouTube y una página web –llamados ‘Pirry sin censura’- y un programa de televisión – ‘Pirry y la revolución de las cosas pequeñas’- que saldrá al aire en enero del 2017.

Durante una hora y en un estudio de televisión, Semana.com habló con el presentador –entre otros temas- sobre este nuevo proyecto, política, el presidente Juan Manuel Santos, la homosexualidad, cuáles son sus peores miedos, entre otros.

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Semana.com: ¿Por qué dejó Especiales Pirry?

Pirry: Hace un año y largo entré en crisis. Estaba sobrecargado de estrés, no estaba disfrutando el trabajo. El estrés me tenía al punto de que el psiquiatra me tenía muy medicado. Me dije que necesitaba parar esa vaina.

El programa venía muy bien, que eso de alguna manera era un impulso, pero después empezamos a alternarnos los domingos con Ecceomo Cetina y él es todo lo contrario a lo que nosotros hacemos en el periodismo. Eso me decepcionó demasiado y entre eso y la vaina con el psiquiatra y el estrés le dije a Gabriel Reyes que me dejara hacer el programa de Nueva York. Dijo que no y que mejor volviera en un año. Finalmente decidí cambiar el chip. Dije: Lo que necesito es salir de la ciudad, de la sociedad, de todo y me fui a recorrer toda la Polinesia. Una parte del viaje estuve con una amiga fotógrafa y otra solo.

Semana.com: ¿Qué pasó cuando volvió?

P: Me fui en busca de respuestas y llegué con más preguntas. El canal estaba muy convulsionado, con muchos problemas y cambios. Era un poco estresante. Pero volví con una propuesta.

Semana.com: ¿Cómo será este proyecto?

P: El programa lo que va a tener es la misma esencia, que es una persecución y una denuncia constante a la corrupción. Lo haremos en un formato road trip para que me dé la oportunidad de hacer algo que a mí me gusta y que me parece que hace falta y es que camino a la denuncia uno pueda también mostrar todo lo bello que todavía nos queda en el país y advertir que si no lo cuidamos se lo llevan. Por ejemplo, puedo hacer un programa de Chocó y de la deforestación, pero de paso mostrar a la gente lugares que ni se imaginan como el Páramo del Duende, en los límites entre el Valle del Cauca y el Chocó.

Puede sonar muy raro que en un solo paquete se diga: "¡Qué hermoso está esto! Pero, ¡qué mierda! Se robaron la plata". Pero voy a tratar de que el humor y la ironía termine uniendo eso, de tal manera que el colombiano quede advertido, se dé cuenta de la denuncia, se dé cuenta de lo que nos hacen, se dé cuenta de que nos roban, pero de alguna manera también se sienta orgulloso. Pero por algo verdadero. Las cosas por las que verdaderamente deberíamos sentir orgullosos no las conocemos.

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Semana.com: ¿Qué piensa del periodismo actual?

P: Yo no estudié periodismo entonces me faltan elementos de la academia para poder juzgar. Pero siempre fui muy aficionado a las historias reales, que si eso lo traducimos en periodismo podríamos llamarlo el periodismo literario. Antes la información era muy abundante, bien analizada y había reportería. No sé desde qué año hay una desidia y una pereza. Se limitan a la información oficial. Los periodistas de investigación son una especie en vía de extinción.

Los medios lo están permitiendo y la gente no sé si es que no se da cuenta o si es que no tienen criterio suficiente para exigir qué televisión quiere ver. Ahora todo es analizado, no por periodistas, sino como por expertos en estadística o economistas o gerentes. Ya un periodista no se sienta a escribir la crónica que quiere, sino que se sienta a escribir una crónica que se la piden del tamaño de un tuit. Vamos a terminar teniendo un periodismo exclusivamente de titulares. Y los titulares en Colombia dejan mucho que desear porque somos esclavos del rating, de los hits, de los likes.

Semana.com: ¿Y cómo vio a los medios durante la campaña del plebiscito?

P: Los medios tienen una gran responsabilidad en que personas que deberían haber perdido la altura moral para opinar sigan haciéndolo. A mí me aterraba ver los espacios que le daban a las opiniones de Andrés Pastrana. La prensa, durante estos últimos años y en especial durante el plebiscito, se prestó como el idiota útil de la prensa negra.

Semana.com: ¿Qué tal ‘la prensa negra’ en la campaña?

P: Eso de no contratar asesores en ideas políticas, sino contratar asesores para hacer ver mal al rival es increíble. A la gente ya no le dan ideas. A la gente ya no le dicen: les vamos a construir esto, vamos a hacer un modelo económico de esto. No. A la gente le dicen es: ese otro tiene un hacker, en fin. Hay una cosa que dice Noam Chomsky (filósofo y activista estadounidense) que es aterradora y es que en el momento en el que entró la publicidad a jugar en la política, los candidatos dejaron de ser personas que mostraban ideas y se empezaron a convertir en estereotipos.

Semana.com: Las opiniones de los cristianos y el exprocurador Alejandro Ordóñez también tuvieron una influencia importante en el resultado…

P: Río revuelto, ganancia de pescadores. Por ejemplo, Ordóñez, que salió destituido de su cargo por haber sido reelegido ilegalmente y que se sostuvo por tres años en ese cargo a punta de ‘leguleyadas’, en vez de haber salido como un paria y un corrupto cayó parado porque salió de su destitución y dijo: "se acaba de cumplir el primer acuerdo de La Habana". Esa vaina no está escrita ni dicha en ninguna parte, es una mentira de aquí a la luna, pero si titulan así en noticias, así haya análisis después, qué se puede esperar.

Los cristianos... pues habrá muchos cultos que solo les interesará el amor al prójimo y todo eso, pero la gran mayoría son entidades ávidas de dinero y de poder que vieron la oportunidad perfecta para meterse y hacer presión y lobbypara después favorecer sus propias comunidades, entonces se agarraron del tema de género y los resultados los vimos.

Semana.com: ¿Y el senador Álvaro Uribe?

P: Creo que Uribe es un animal político, es un personaje del que se dicen muchas cosas que no se han podido probar. De él dicen que es paramilitar, pero yo no puedo decir nada de eso hasta que haya una prueba contundente. Solo sé que es un señor que patrocinaba las Convivir y que le hizo un homenaje al Pacificador del Urabá, que es un señor que está preso por masacres y que casualmente muchos de sus jefes de seguridad terminan involucrados en narcotráfico o lavado de activos.

Él llegó al país en uno de sus peores momentos. Era muy difícil no ser héroe cuando le entregan a uno un país como el que entregó Pastrana. Él no pudo entregar un país peor, así que era simplemente poner a las fuerzas militares a pelear y cualquier espacio que se recuperara iba a hacerlo ver como un héroe. La gente compró su imagen de héroe.

Es un tipo que, además, como animal político, sabe cómo acercarse al pueblo, se vende como una persona campesina, en fin. Pero obviamente es una persona que como político tradicional que es va detrás del poder y tendrá muchas ideas que, seguramente, desde su punto de vista son buenas para el país, pero tienen que ser las suyas.

Semana.com: ¿Cree que él fue un oportunista cuando ganó el No?

P: Fue el más. La política es un juego de oportunismos y de traiciones y nadie puede negar que Santos está elegido con los votos de Uribe. Pero yo creo que la gran traición de Santos a Uribe no fue, como decía Uribe, que le acabó con la seguridad democrática. No. Es que Uribe tenía comprometidos una cantidad de negocios que los iba a seguir manejando con sus socios y amigos.

Cuando Uribito (Andrés Felipe Arias) se cae y Noemí no servía les toca poner a Santos. Él no iba a ser un pendejo de subirse a hacer lo que le dijera Uribe y obviamente le descuadró todo. Esa es la gran traición de Santos a Uribe y eso es lo curioso.

Semana.com: Entonces fue Santos el oportunista…

P: Santos fue totalmente oportunista en ese momento y ahí está sentado en el poder. Uribe le está aplicando ahora la misma con lo del No y utilizando las artimañas que sean posibles (ya vimos las confesiones del gerente de la campaña del No) para que la gente de moleste. Y va a tratar de hacer lo posible por estirar esto hasta el 2018, quien sabe si pueda pero es absolutamente oportunista lo que está haciendo.

Semana.com: ¿Cree que refrendar los acuerdos a través del plebiscito fue un error de Santos?

P: Todo me pareció un error desde el principio. Si hablamos políticamente, Santos pudo haberlo hecho desde el principio de la misma manera que Uribe hizo lo mismo con los paramilitares: sin consultarle a nadie.Tal vez nunca alcanzó a medir lo que podía hacer la prensa negra y tomó muchas decisiones apresuradas como salir a hacer ese show en Cartagena antes del plebiscito.

Semana.com: ¿Cree que fue acertado que Santos le apostara al proceso de paz?

P: Creo que lo único bueno que ha hecho Santos en su Gobierno es apostarle al proceso de paz porque en todo lo demás maneja el mismo modelo neoliberal que traía Uribe, que traía Pastrana. La prueba es que la brecha social en Colombia no ha disminuido sino que ha aumentado durante los dos gobiernos de Uribe y los dos gobiernos de Santos. Y si nos ponemos a ver sus resultados en educación, salud, etc., de pronto en algunas cositas es un poco mejor, pero básicamente es el mismo modelo.

Él es una persona que tiene más carisma un carro por debajo y eso le ha costado porque Uribe sí tiene todo lo contrario. Uribe es un tipo que tiene eso y lo sabe explotar y eso nos ha costado millones de millones de pesos porque Uribe sale y hace cualquier insinuación y a Santos le toca salir y meter millones de pesos en publicidad.

Semana.com: ¿Les cree a las FARC?

P: No. Yo no les creo a las FARC. Las FARC han tenido siempre esa frase que dice que todas las formas de lucha valen. Pero más allá de creerles sé el estado en el que están. Están debilitadas después de toda esa ofensiva militar, todos los millones del Plan Colombia que les clavó Uribe y luego Santos. Me parece muy bien que estén hablando de paz pero que piense que es porque se levantaron una mañana y dijeron "queremos la paz para el país", no. Yo siento que las FARC están ahí porque les toca.

Semana.com: ¿Votaría por un guerrillero?

P: Depende. Yo creo que con el pasar de los años podremos ver si de estos guerrilleros puede salir, por lo menos, alguien que -como los exguerrilleros que tenemos en el Congreso- sean capaces de hacer buen control político. Que sean una oposición que destape escándalos y que ayude a construir.

Semana.com: Cambiando de tema, ¿cómo ve el panorama de la tolerancia con la diversidad sexual en el país?

P: Colombia tiene una gran brecha educacional, donde hay una parte de la sociedad que acepta al mundo como es, que ya no vive en el siglo pasado y que ven en la tendencia sexual una simple expresión de las personas. El problema es que este es un país de una gran mayoría católica y una gran mayoría que no recibe educación. Y la agenda antihomosexual de la iglesia católica como de las iglesias cristianas es muy fuerte.

Estamos en un país que es capaz de salir a desfilar con un letrero que dice "prefiero un hijo muerto que marica", pero puede Garavito violar 140 niños y quedar libre, o pueden empalar a una mujer o los paramilitares pueden cometer masacres y jugar con las cabezas de las víctimas, pero eso nunca les toca las fibras.

Semana.com: ¿Eso significa que, según usted, somos un país godo y de doble moral?

P: ¡Uuuufff! ¡Regodos!. A mí me sorprende muchas veces. Uno por el círculo por el que se mueve cree que somos un país moderno. Pero en realidad eso es solo la punta del iceberg de toda nuestra sociedad. Seguimos siendo un país católico y morrongo.

Semana.com: A usted lo reconocen por ser un hombre aventurero, pero ¿cuál ha sido el peor susto de su vida?

P: Fue la vez que me dio el edema pulmonar y tuvieron que aplicarme adrenalina directo en el corazón porque estaba muriéndome. Y una vez en un operativo con los Jungla de Antinarcóticos porque nos estaban disparando con una ametralladora y fusiles. Ese día me cogió uno de los Jungla y me corrió y me dijo: "Hágase acá porque solo la mitad del helicóptero en la parte de adelante es blindada y la parte de atrás no. Llevábamos un herido de mina que acabábamos de sacar, entonces todo lo que me imaginaba de la guerra tomó sentido en un solo cuadro. Eso me estrelló la guerra en la cara y me asusté bastante.

Semana.com: ¿Qué es lo que más miedo le da?

P: Lo que más miedo en la vida me da son esos rincones oscuros de la mente humana donde el hombre cae en el fanatismo, donde la gente cree que puede matar o morir por una razón. Donde alguien podría decir: "Es que en el nombre de mi Dios podría matar a este tipo porque es un blasfemo". Esas justificaciones en el cerebro humano o por fanatismos religiosos o políticos, o eso donde la vida vale tan poco me aterran.

Semana.com: ¿Cuál ha sido la mayor aventura de su vida?

P: Vivirla. Porque cuando era muy joven terminé escogiendo una carrera que no quería por pura falta de coraje, por temor a mi papá, por falta de orientación vocacional, por falta de creer en mí mismo.

Cuando tenía 27 años creía que era un fracasado. Me veía a mí mismo con el brazo metido en el culo de una vaca y casado, con dos hijos, conforme y gordo y ya. Pero a pesar de esa falta de confianza nunca dejé de insistir y eso me ha llevado a rincones, lugares, personas que nunca me imaginé.

Semana.com: Para usted, ¿cuál es el peor mal del país?

P: La ignorancia.

Semana.com: ¿Y quién el peor mal?

P: Creo que uno de los peores males en Colombia son la corrupción, la politiquería y el clientelismo y el oportunismo. Y si alguien representa para mí en este momento todo eso es Alejandro Ordóñez, si en embargo, no creo que ese sea el peor personaje que haya.

Semana.com: ¿Cuál sería la peor pesadilla para Colombia, según usted?

P: La peor pesadilla que me imaginaría en este país sería un personaje como Alejandro Ordóñez en la presidencia. Él está a poco de parecerse a los kalifas y a los gobernantes religiosos de los estados islámicos que no son laicos. Él es un tipo capaz de decir mentiras a medias, mentir sin mentir, manipular su poder para ascender a un punto como en el que está ahora. Una persona que no fue elegida popularmente, una persona que siempre ha estado en el medio del clientelismo. Es una persona con una habilidad politiquera a la que hay que temerle.

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