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Cómo funciona el ‘matrimonio’ de la yihad

logotipo de La Vanguardia La Vanguardia 28/11/2015

Dos jóvenes austríacas son dadas por muertas en el feudo del Estado Islámico en Raqqa.

© Facebook Dos chicas austríacas, menores de edad, que viajaron a Siria el año pasado para unirse al Estado Islámico han sido dadas por muertas: una de ellas en un bombardeo, la otra, a consecuencia de una paliza cuando intentaba huir. Las imágenes de Samra Kesinovic y Sabina Selimovic inundan la red, y muy poco se sabe en realidad de lo que pudo ocurrirles, ni siquiera si es cierto que han muerto. Abunda la especulación y el Gobierno austríaco no ha aportado datos, pero su caso arroja alguna luz sobre las tinieblas que envuelven a las mujeres en el feudo yihadista de Raqqa, ciudad hoy bombardeada por Francia y Rusia.

Las dos austríacas, de origen bosnio, acudieron a la llamada de lo que se ha calificado –algo excesivamente- como la yihad sexual. Otras jóvenes, sirias, viven y sufren exactamente la misma situación: explotación sexual, coacción y violencia, según han revelado los activistas sirios de Raqqa está siendo masacrada en silencio (RSMS), los observatorios especializados en el fenómeno Estado Islámico y el diario The New York Times, que pudo entrevistar a desertoras de la sección femenina del EI, la brigada Al Jansa.

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 Samra tenía 16 años y Sabina tenía 15 cuando abandonaron su casa, el 10 de abril del 2014, para viajar a Turquía y luego a Siria. Al parecer, habrían convencido a sus padres de que les solicitasen un pasaporte para viajar y aprender idiomas. Dejaron un único mensaje, diciendo: “No nos busquéis, serviremos a dios y moriremos por él”. Al parecer, sus padres, huidos de Bosnia durante las guerras de los Balcanes en los años noventa, no son especialmente religiosos. Cabe imaginar que, al tratarse de chicas, menores de edad, además, debieron tener algún acompañante masculino para poder llegar a su destino. Pero este dato no ha trascendido. En Raqqa, los yihadistas utilizaron las páginas de Facebook de las chicas para presentarlas como nuevas yihadistas. No está claro que se tratara de ellas, sin embargo, ya que aparecen cubiertas de negro de pies a cabeza, aunque en una foto una chica que parece ser Sabina muestra parcialmente su rostro.

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En diciembre del año pasado, David Scharia, coordinador del Comité Antiterrorista de Naciones Unidas, dijo tener información según la cual una de las chicas había muerto a consecuencia de un ataque o bombardeo y la otra estaba desaparecida. Ahora, la prensa austríaca y alemana cree que fue Sabina la primera en morir, mientras que Samra habría muerto de una paliza cuando intentaba huir. Esto se basa en un único testimonio, una mujer tunecina que las conoció y logró escapar a Turquía.

La historia adquiere tintes aún más dramáticos en tanto se afirma que una de las chicas estaba embarazada. Se trata de jóvenes europeas, más o menos rubias, de ojos claros… Destinadas al matrimonio con los yihadistas.

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Los activistas de RSMS han revelado, en uno de sus breves comunicados, cómo funciona el matrimonio en el Estado Islámico. RSMS, que acaba de recibir el Premio Internacional a la Libertad de Prensa por el Comité de Protección de los Periodistas, mantiene una red de informadores dentro y fuera de Raqqa en dificilísimas condiciones. Recientemente, dos de sus periodistas-ciudadanos fueron asesinados en su propia casa en Urfa (Turquía).

Según explican, la brigada femenina del EI, Al Jansa, se dedica a captar jóvenes casaderas, a las que convencen con promesas de dinero y protección para sus familias. Un reportero de RSMS trató de seguir a una de esas chicas, que estaba siendo escoltada por dos mujeres de la brigada policial femenina para ver a miembros del EI, pero no pudo esquivar la vigilancia. Más tarde, supo que se trataba de una chica de 17 años cuyo padre había muerto el año anterior en uno de los –poco frecuentes- bombardeos de la aviación siria sobre la ciudad, dejando deudas por pagar. La joven vivía con una hermana mayor y tres hermanos menores de 14 años.

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En otros casos, son los propios padres, a menudo en situación económica penosa, los que se dirigen a los emires del EI. Las chicas más guapas están destinadas a los jefes; las menos, al personal subalterno. De este modo, los yihadistas van tejiendo vínculos cada vez más estrechos con la población local, en cuyas viviendas se esconden, además. Sin embargo, afirma el comunicado de RSMS, “estos matrimonios no duran más de tres meses” y los yihadistas acuden “en busca de otra chica, creando así nuevas tragedias”.

The New York Times ha recogido el testimonio de tres mujeres sirias, Aus (25 años), su prima Dua (20) y Asma (22), que lograron huir a Turquía. Las tres habían sido miembros precisamente de la brigada Al Jansa. ¿Por qué? Por la misma razón que todas: protegerse y generar bienestar para su familia.

Las primas Dua y Aus estaban acostumbradas a vestir ropa deportiva, a ponerse el bañador a la orilla del Éufrates, a salir de noche, sobre todo en verano, a bailar… Hay que señalar que en Raqqa, en los meses de la revuelta civil contra el régimen de Bashar el Asad, germinó el activismo social, hasta que un día los yihadistas barrieron de allí a los milicianos del Ejército Libre Sirio.

En condiciones de guerra, sometidos a los impuestos del Estado Islámico y a sus normas de vida cada vez más estrictas, la familia de Aus sucumbió a la tentación de casar a la joven con un miliciano turco. Dua se casó a su vez, por las mismas razones, con un saudí. Y ambas acabaron enrolándose en la brigada Al Jansa a fin de tener, por lo menos, más libertad de movimientos que el resto de mujeres de Raqqa.

Adoctrinadas y entrenadas en el uso de armas, fue sin embargo esa libertad de movimientos la que les permitió ser testigos de atrocidades. Un momento decisivo para Dua, según explicó al NYT, fue ver cómo una madre y su hija, amigas de su familia, eran detenidas por la brigada porque su abaya negra era demasiado ajustada al cuerpo; cuando las mujeres policia vieron, además, que iban maquilladas fueron castigadas a una salvaje tanda de latigazos.

La tercera testigo citada por el diario, Asma, se ocupó en la brigada Al Jansa de ir a la frontera turca a recoger a las mujeres recién llegadas, tal como lo harían un día las dos chicas austríacas, Samra y Sabina. Según Asma, una noche de la pasada primavera llegaron tres jóvenes británicas, vestidas a la occidental pero con velo en la cabeza, menudas y sonrientes, muy felices de haber llegado al califato.

Se trataba de las tres chicas del este de Londres, Shamima Begum (15 años), Kadiza Sultana (16) y Amira Abase (15), huidas de sus hogares en febrero. Asma las llevó a un hostal en Raqqa y no volvió a verlas más. Según publicó la periodista de The Telegraph Ruth Sherlock el pasado julio, las tres fueron puestas a cargo de una mujer llamada Um Laith (o “madre del león”) en un apartamento para que se “purificaran sus mentes occidentales”.

Las tres desertoras explicaron al New York Times que las mujeres occidentales tienen ciertos privilegios en Raqqa, como saltarse la cola del pan y no tener que pagar en el hospital -el hospital de Deir Ezzor, por cierto, se ha quedado sin ginecólogos ni obstetras porque se ha prohibido el contacto del personal masculino con las pacientes, según informa Syria Direct. Además, las extranjeras tienen acceso a internet y disponen de cuentas de Twitter. Naturalmente, se trata de que hagan proselitismo en Occidente.

El observatorio israelí Memri, tachado a menudo de islamófobo, estuvo no obstante siguiendo los tuits de varias yihadistas extranjeras, británicas y australianas, detectando cierto grado de incomodidad y decepción: por la comida, las malas condiciones de la vivienda, las actitudes acosadoras de los milicianos del EI, las suspicacias de las mujeres sirias… Estas cuentas de Twitter han sido ya canceladas, unas en agosto pasado y otras en fechas más recientes. En los mensajes en los que son citadas que aún se pueden seguir en la red social se aprecian tanto comentarios laudatorios como condenas y maldiciones…

No está claro si las austríacas Samra y Sabina fueron radicalizadas a través de internet o directamente por un individuo, un tal Mirsad Omerovic, alias Abu Tejma, asimismo de origen bosnio. Omerovic, que fue detenido el año pasado, lo niega, aunque se cree que fue responsable del envío de 64 reclutas a Siria. Unos 130 yihadistas austríacos han viajado a Siria, la mitad de ellos oriundos del Cáucaso.

Recientemente, el director del FBI, James Comey, dijo al comité de seguridad nacional del Senado de Estados Unidos que “estamos viendo cómo los que viajan a Siria son cada vez más jóvenes, y muchas chicas creen que es una buena manera de crearse una vida”. En el 2014, según Comey, acudían mujeres “entre los 18 y los 63 años” pero ahora “es entre las chicas menores de 18 años que el mensaje –del EI- en las redes sociales está teniendo éxito”. El mensaje del EI funciona porque “ha creado una narrativa que cubre todos los aspectos de la vida, desde una carrera a una vida de familia y un sentido de comunidad”.

Todo esto no es nuevo, pero el exagente de la CIA Patrick Skinner, que ahora trabaja en el observatorio The Soufan Group, cree que “es importante comprender que algunas de las mujeres que se unen al EI lo hacen por la misma razón que los hombres: les atrae la violencia, y el EI lo sabe muy bien”.

Según Skinner, hay que tener cuidado de no cometer errores en la lucha contra la propaganda del Estado Islámico: “Resulta contraproducente infantilizar a los jóvenes a los que tratas de convencer negándoles su capacidad de tomar este tipo de decisiones”.

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