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Faryd y Meluk: “Me lleva él o me lo llevo yo”

logotipo de Kienyke Kienyke 04/04/2017
El exarquero de la Selección y el periodista de El Tiempo se atacaron mutuamente tras el partido de Colombia en Ecuador. © KienyKe El exarquero de la Selección y el periodista de El Tiempo se atacaron mutuamente tras el partido de Colombia en Ecuador.

Cruce entre Faryd Mondragón y Gabriel Meluk

Para ponernos a tono con la respuesta de Meluk a los comentarios de Faryd Mondragón, el asunto no es de embusteros sino más furioso: “me lleva él o me lo llevo yo”.

Los periodistas deportivos creen tener la última palabra, por encima de los técnicos. Y ahora los futbolistas, metidos a comentaristas, creen tener más conocimiento y derechos para expedir sentencias.

Entonces, no se limitan a opinar sino a defender tozudamente su posición, como si el mundo girara en torno a ellos y equivocarse o no tener la razón significara un descalabro para sus vidas y profesiones.

Por eso Meluk se rasga las vestiduras y se declara no solo ofendido sino dispuesto a dar su vida porque “Faryd Mondragón puso en duda la credibilidad del editor de Deportes de EL TIEMPO, el primer diario de este país; así como de esta columna, la más leída de la prensa deportiva nacional”.

El propio Meluk (que es buen periodista) resume el asunto:

Mondragón, un exfutbolista convertido en comentarista por RCN TV y Win Sports, afirmó en Planeta Fútbol, uno de los programas estelares y con mayor audiencia de Win Sports, que el periodista Iván Mejía y yo éramos “enemigos de la Selección” y admitió su alegría ya que con el 0-2 en Quito callaron nuestros “hocicos”.

No es la primera vez que se pelean periodistas y futbolistas, ni que el país embiste contra locutores de radio. Recuerden ustedes que a Édgar Perea (qepd) lo acusaron de enardecer los ánimos contra Andrés Escobar, que tristemente fue asesinado días después.

El puño de Huiguita contra César Augusto Londoño es otro ejemplo de irracionalidad. Y en el anecdotario colombiano hay cientos de episodios que han sido denunciados ante las autoridades y colindan con el delito.

Comentaristas deportivos como Iván Mejía y Carlos Antonio Vélez, implacables en sus opiniones y a veces desmedidos en su lenguaje, han tenido que recibir protección policial a la salida de un estadio, so pena de ser linchados.

Entonces, las diferencias eran entre técnicos, futbolistas y periodistas deportivos, con “aportes” de la hinchada. Ahora los futbolistas retirados se vuelven opinadores y en vez de limitarse a aportar con lucidez sus opiniones, deciden empuñar el micrófono contra algunos analistas.

Torpeza de Mondragón, quien debería dedicarse a mejorar en su nueva actividad, en la cual es –por lo que veo en las redes- inmensamente pobre, casi cantinflesco (“Cuando se le pega bien al arco y el arquero no puede desviar es gol”. “Cuando un equipo gana la final es campeón”).

Excesivo Meluk, que no necesita aplastar a nadie para que muchos lo sigamos viendo como un excelente periodista deportivo, bien escrito y bien hablado. No está obligado a defender a puñetazos la respetabilidad del periódico donde trabaja, ni a imponer sus opiniones en debates con cualquier colega, por malo que lo considere.

La pelea de Meluk y Faryd es vieja, por lo que dice el primero:

-Ya me había insultado hace años por revelar en un completo informe su sospechoso pasaporte griego que le permitió jugar en Europa como comunitario. Resultó ser un descendiente de los ‘Mondragonópulus’ y por eso lo contrataron. Un documento tan transparente como sus comentarios. Ese extenso informe, recuerdo, lo editó Daniel Samper Pizano.

Y más adelante:

-No hay ningún rigor ni honestidad informativa en sus conceptos, pues sus palabras están viciadas por ser quien es. No tiene la capacidad de leer los hechos por su condición de excolega y excompañero. Eso no tiene razón ni presentación. No habla con franqueza. No habla sin temor. Habla por conveniencia, por quedar bien. Tiene comprometida su opinión. ¿Y el compromiso con la audiencia y el rigor? Por eso hay analistas, críticos, opinadores, comentaristas, columnistas y editorialistas de verdad, con criterio, conocimiento, experiencia e independencia.

Aquí está reflejado un viejo problema nacional, convertido en himno: la gota fría, me lleva él o me lo llevo yo. Porque personajes como Mondragón y Meluk piensan que no caben en el mismo sitio, que usted es torpe y yo brillante, que cualquiera puede opinar como le venga en gana. Sobre todo de fútbol….

Bien decía mi amigo Francisco Umbral: El periodista es el ejemplar humano más complejo que yo he conocido. Meluk consagrado, Mondragón hace pinitos.

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