Estás usando una versión más antigua del explorador. Usa una versión compatible para obtener la mejor experiencia en MSN.

La otra historia de Mary Nella, la sobreviviente de un accidente en Chocó

logotipo de Semana Semana 16/07/2015

Mary Nella Murillo fue dada de alta, pero la aerolínea no aparece para pagar los 17 millones de pesos que costó su hospitalización.

© Foto: Cortesía Fuerza Aérea Colombiana
 

Mary Nella Murillo y su bebé de tres meses de nacido, saltaron a las páginas de la prensa mundial por haber encarnado un milagro difícil de explicar.

Ambos salieron ilesos de un accidente aéreo, en plena selva del Alto Baudó, en el Chocó, cuando iban de pasajeros entre una carga de pescado. Por si fuera poco, esta joven de 18 años logró sobrevivir, amamantando a su niño, durante cinco días sin alimentos ni noticias del rescate.

Cuando Mary Nella apareció se supo que la decisión de viajar había nacido de la necesidad de buscar una oportunidad de trabajo, para así darle un futuro a su hijo. La vida en Panguí, el corregimiento a orillas del Pacífico donde ella se crió, la obligaba a jugársela por una oportunidad en la ciudad.

Pero el destino tenía otros planes. Una vez rescatada, la joven fue trasladada a Medellín, al hospital San Vicente de Paúl. Allí fue tratada por quemaduras en el 10 % de su cuerpo. También le fue practicada una intervención quirúrgica en el tobillo.

De vuelta a la realidad y tras ver reverdecer su salud, Mary Nella fue dada de alta, luego de lo cual se reencontró con su hijito y su padre, don Uwaldino, quien había hecho esfuerzos impensables para poder estar en Medellín, lejos de la pesca diaria de la que toda la vida ha derivado su sustento.

Pues bien, esta historia no tiene todavía un final feliz. Según Diana Montoya, trabajadora social del Hospital San Vicente de Paúl, Mary Nella no está obligada a cancelar los gastos de hospitalización, que a la tarde del lunes sumaban 17 millones 700 mil pesos.

Tampoco es deber de la EPS de Mary Nella, en este caso Comfachocó, pagar por todo lo que se generó con la atención médica. Montoya dice que, por tratarse de un accidente aéreo, la responsabilidad recae sobre la empresa dueña de la aeronave siniestrada. “Nosotros le enviamos un derecho de petición a la firma Sialas, pero hasta el momento no hemos recibido ninguna respuesta”.

El de Mary Nella apenas es uno de los 38.676 casos de pacientes que no tienen ni la capacidad ni los soportes para cancelar los dineros de la atención. “El año pasado subsidiamos 15.200 pacientes en condiciones similares”. El pago de estas ayudas ascendió a 4.114 millones de pesos.

Dentro del margen de responsabilidad social que ostenta el San Vicente siempre está el ayudar a pacientes de bajos recursos. Esa es una tarea que el centro hospitalario viene realizando silenciosamente durante años. Sin embargo, accidentes como el de la avioneta donde iba Mary Nella, están sujetos a protocolos, investigaciones y, sobre todo, responsabilidades.

Mientras Mary Nella rehace su vida, la Aerocivil deberá investigar todo lo que aconteció alrededor del accidente, que por poco le cobra la vida a una madre joven y a un bebé, para quienes hoy comienza otra verdadera lucha.

María Nelly narra su odisea en las selvas de Chocó

Un día después de ser hallada con vida por organismos de socorro y con el apoyo de la Fuerza Aérea Colombiana (FAC), el país vive con esperanza la historia de María Nelly, la joven de 18 años que increíblemente sobrevivió al accidente que sufrió la avioneta en que viajaba de Nuquí y Quibdó (Chocó) y pasó cuatro días en medio de la selva junto con su hijo de un año.

Una vez fue rescatada, la mujer fue trasladada a un centro hospitalario de la capital chocoana donde recibió atención médica por cuenta de las quemaduras que recibió en el momento de sacar al bebé de la aeronave accidentada. Allí fue abordada por periodistas locales que lograron conversar con ella antes de ser trasladada a Medellín para continuar su tratamiento.

Semana.com conoció en su integridad sus declaraciones. La joven narra pausadamente y con la voz apagada la odisea que vivió y que tuvo un milagroso final feliz. La charla por momentos se interrumpe y no es cronológica, pero es desgarradora y muestra la valentía de una sobreviviente.

Para empezar, habló del momento en que el avión se estrelló en un cerro y logró salir de los escombros. “Cuando salí del avión me fui. Eran como las 6 (de la tarde) y nos montamos a una peña. Nos fuimos trepando por unos palos y yo me lancé de una peña, arriba. El río estaba muy hondo y el niño se me estaba ahogando. Y lo puse boca abajo para sacarle el agua y seguimos y había otro río pero estaba muy grande y no podía pasar”.

Maria Nelly continuó su relato tras una pregunta. “Entonces nos fuimos trepando por un monte hasta que llegamos (inaudible). Allá no había nadie. Eso estaba solo, no había nada. Cuando llovía me levantaba y cogía agua de unas hojas que tenían agua y tomábamos yo y el niño”.

Ella contó emocionada otros detalles de su recorrido por la espesura de la selva y el último día de supervivencia cuando fue encontrada por los organismos de socorro. “Grité y no me oían. Tuve que bajar al río a tomar agua y me fui siguiendo el río y llegué a un punto donde estaba muy alto que no podía pasar. Me fui con él (niño)”.

Añadió que “había un fierro alto, una palizada, y me trepé por ahí y fui cogiendo al niño de un bracito y lo fui subiendo. Había un palo grande y me senté y me quedé dormida con el niño ahí. De tanto gritar llegaron unos señores a rescatarme. Cuando llegaron me dolía mucho el pie y el pecho de tanto gritar”. Ahí inició este verdadero milagro, ocurrido en las inhóspitas selvas de Chocó.

Un milagro en las selvas de Chocó

Tras cuatro días de intensa búsqueda, la Fuerza Aérea encontró a los dos sobrevivientes de un accidente aéreo el pasado sábado. Semana.com revela los detalles.

“Nelly, por favor regrese, la estamos buscando”. “Aparezca, por favor”. “Nelly, queremos saber de usted”. Esos mensajes eran los que perifoneaban varios rescatistas de la Fuerza Aérea Colombiana desde un helicóptero Black Hawk, con la esperanza de encontrar a Maria Nelly Murillo Moreno y su pequeño hijo Judier, de un año de edad, en las selvas chocoanas.

Ellos son los milagrosos sobrevivientes del accidente de una avioneta tipo Cessna 303 con matrícula HK-4677G, ocurrido el pasado sábado 20 de junio. La aeronave volaba el trayecto entre Nuquí-Quibdó (Chocó) y servía para el transporte de pescado entre estas poblaciones en el Pacífico.

La historia cuenta que había pasado tan solo 20 minutos luego del despegue cuando la aeronave dejó de aparecer en los radares de la Aeronáutica Civil. Sumado a eso, el piloto no respondía los insistentes llamados de los funcionarios de la entidad a través de los equipos de comunicación. Era evidente que algo había pasado. La tensión en los aeropuertos locales crecía con el paso de las horas y en Quibdó, la capital chocoana, la noticia se regaba como pólvora.

Desde el mediodía de ese sábado, socorristas de la FAC, de la Cruz Roja Colombiana con el apoyo del Cuerpo de Bomberos de Medellín y de la Policía Nacional, iniciaron las labores de búsqueda. No era fácil, pues se sospechaba que la avioneta había caído en la tupida selva que caracteriza a la región.

Un avión de inteligencia comenzó a sobrevolar el espacio donde se creía había que había caído. Lo hacía con dificultad por las condiciones geográficas de la zona. Dos días más tarde, el lunes pasado, ubicaron a lo lejos un difuso punto blanco. Efectivamente, era la avioneta destruida en medio de la espesura.

Los rescatistas inmediatamente bajaron. Lo primero que encontraron fue el cuerpo sin vida del piloto Carlos Mario Ceballos. Luego, mientras movían los escombros, hallaron restos de la carga de pescado que transportaba la aeronave.

La desaparición

Buscaron por un lado y por otro, pero no encontraron a los otros dos pasajeros que aparecían en los registros del vuelo, es decir, la mujer de 18 años y su hijo de tan solo uno.

“Empezó la preocupación, pues no teníamos ni idea de qué había pasado con ellos. Era posible que estuvieran perdidos en la selva buscando cómo sobrevivir, o que ya hubieran muerto” contó el coronel Luis Carrascal, comandante del Comando Aéreo de Combate N° 5.

Sin embargo, dos pistas aumentaron las esperanzas de encontrarlos con vida. “Primero, la cabina del avión estaba casi completa, y eso es un indicio de que puede haber sobrevivientes. Segundo, la puerta de la cabina estaba abierta desde adentro, lo que apuntaba a dos opciones: o se abrió del impacto o alguien la abrió para salir”, explicó el comandante.

Con la esperanza de que María Nelly fuese quien abrió la puerta y llevara deambulando con su hijo en el monte esos dos días, empezaron nuevas labores de búsqueda. Era todo un misterio lo que rodeaba la situación, pero había esperanzas.

Algunos rescatistas se le midieron a caminar en medio de la selva húmeda, pensando en los posibles caminos que Nelly pudo haber tomado con su hijo en brazos.

Otros, se arriesgaron a volar sobre el monte en un helicóptero Black Hawk y gritar con un equipo alta voz: “Nelly, por favor regrese, la estamos buscando”, “Aparezca, por favor”, “Nelly, queremos saber de usted”, “Por favor ubíquese hacia el riachuelo”.

El rescate

Así, entre gritos y caminatas, pasaron dos días de intensa búsqueda. Y cuando las esperanzas parecían acabarse, este miércoles los rescatistas vieron a lo lejos a Nelly, con unos funcionarios de la Cruz Roja. Ella estaba ahí, en medio del monte y con su hijo en brazos. Los miembros del organismo de socorro, que buscaban en tierra, la hallaron a 400 metros del lugar donde había caído la aeronave.

“Eso fue un milagro” -exclamó el coronel-. Nadie entiende cómo lograron sobrevivir de este accidente aéreo, y más aún después de estar cuatro días deambulando en una zona tan difícil como esta.

Los rescatistas bajaron de inmediato por Nelly y su hijo, quienes fueron traslados a un hospital en Quibdó donde los sometieron a un intenso chequeo médico que aún no termina. A la joven mujer, los médicos le encontraron quemaduras de primer y segundo grado en la cara y en el brazo derecho. Su hijo, según los médicos, solo presentó signos de deshidratación.

Mientras la joven era atendida, contó algunos detalles de su caminata por la selva. Aseguró al cuerpo médico que cuando la avioneta se estrelló y se incendió, ella abrió como pudo una de las puertas y corrió hacia la selva.

Atendiendo a su instinto de madre, se devolvió a recoger a su hijo y fue allí donde sufrió las quemaduras. Dijo Nelly que luego de eso caminó hacia un río cercano pero que se devolvió. Fue allí donde, tras un tiempo, encontró la ayuda de dos aborígenes que transitaban por su camino.

Esto es lo que se conoce hasta ahora de la increíble historia de una mujer y su bebé que sobrevivieron milagrosamente a un accidente aéreo y a cuatro jornadas en medio de la inclemente selva. Una historia de esperanza en medio de los desencantos que día a día trae la realidad colombiana.

Más de Semana

image beaconimage beaconimage beacon