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Me robaron la moto, y tuve que pagar extorsión por ella

logotipo de Kienyke Kienyke 18/03/2015

Desde hace algunos años robar una moto en Bogotá se ha convertido en un negocio redondo. Ahora los delincuentes no solo hurtan la motocicleta para venderla por partes o para gemeliarla, que era lo que generalmente los bandidos hacían con el vehículo, ahora una de las modalidades que utilizan los ladrones para generar ingresos es cobrar al dueño de la moto un rescate para devolverle su vehículo.

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John Jairo, un ingeniero electrónico, fue víctima de los secuestradores de motos.

Cuenta el ingeniero, quien debido a su trabajo usa la moto para transportarse a diferentes puntos de la ciudad, que cuando le secuestraron la moto, una Pulsar modelo 2014 avaluada en siete millones de pesos, estaba en el centro de la ciudad.

Aquel día John estaba trabajando en la calle 13 con carrera 24, haciendo mantenimiento a un cajero electrónico de la zona y parqueó su motocicleta a pocos metros, según él, en un buen lugar para observarla ocasionalmente.

“Creo que perdí de vista la moto por un espacio de 10 minutos, mientras me concentraba en algo que tenía que hacer, cuando volví a mirar la moto ya no estaba”.

El ingeniero empezó a preguntarle a las personas del sector si habían visto a alguien llevarse su moto, que había comprado meses atrás.

Extrañamente un hombre, al parecer un buen ciudadano, se le acercó a Jhon Jairo y le dijo textualmente: “Le doy un consejo…vaya y pregúntela en la 16, en el sector de las motos. Allá de pronto le dan razón”.

John recuerda que el hombre se marchó después de hablarle, no sin antes decirle que todo lo que pasaba en materia de motos se conoce en aquella zona, ubicada exactamente ente las calles 18 y 16; y entre la Avenida Caracas y la carrera 16.

El hombre que le habló a John Jairo, según él, lo hizo tan convencido de lo que le decía que logró crear en él una inquietud y una leve esperanza.

El ingeniero se fue para dicha zona y sin saber a quién preguntar, recordó que el joven que le había dado la indicación le dijo que consultara en varios talleres de mecánica.

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En el segundo taller en el que preguntó le dijeron que si la moto la tenía alguna de las bandas que era conocida en el sector, volver a tener su motocicleta le costaría una buena plata.

El mecánico le dijo al hombre que podría hacer un par de llamadas para averiguar sobre su moto, pero que ese hecho no lo comprometía ni con el hurto ni con los ladrones. También le dijo que haría la llamada si y solo si le aseguraba que esa acción no le generaría inconvenientes, ya que, le explicó, en la zona casi todos conocen a las bandas que roban motos.

En este sector, en el centro de Bogotá, fue donde a John Jairo le devolvieron su motocicleta, que le habían robado un día atrás. Pagó por ella casi dos millones de pesos.

-¿Cuánto podrían cobrarme por mi moto?- le preguntó John al mecánico.

-Por ahí de uno a dos millones.

Con la autorización de John para hacer la llamada, el mecánico le dijo que se diera una vuelta por el sector y que volviera en 15 minutos. Así lo hizo y al cabo de ese tiempo volvió al taller.

Efectivamente la moto sí estaba en poder de los bandidos conocidos por el mecánico; pero, según él, estaban cobrando por su rescate un millón setecientos mil pesos.

John lo pensó por unos momentos y aunque no contaba con el dinero que le estaban pidiendo, aceptó.

-Me tocó conseguir plata prestada; pero si me pongo a esperar a que las autoridades investiguen, recuperen mi moto y me la devuelvan pueden pasar mil años-, dijo John.

El trato quedó pactado para el siguiente día.

En horas de la mañana John le entregó el dinero al mecánico y este le dijo que se fuera, que en horas de la tarde lo llamarían.

La incertidumbre y la inseguridad se apoderó de él durante todo el día. Entregó casi dos millones de pesos sin ninguna garantía y su moto permanecía desaparecida.

Sobre las seis de la tarde el ingeniero recibió la llamada que esperaba. Un hombre, que no era el mecánico le habló y le dijo:

-¿Usted es el dueño de la Pulsar azul?

-Sí… soy yo

-La puede recoger en un lavadero de motos que hay en la calle * con carrera * (en el mismo sector de motos).

Cuando John llegó, su moto, la cual aún está pagando, estaba ahí. La estaban lavando. Le pidieron los documentos de propiedad, los mostró y se la entregaron. Lo único que le dijeron es que un hombre la había mandado a lavar y que dijo que otra persona, con los papeles de la moto, la recogería más tarde.

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KienyKe.com habló con el propietario de un taller en la zona del centro y confirmó lo que el mecánico le dijo a John.

“Aquí todos saben quiénes son los que roban motos. Ellos van por los negocios vendiendo las motos completas o por partes. Más o menos se ganan lo mismo vendiéndosela a los talleres o cobrando por devolverla. Lo que pasa es que no todos los talleres compran repuestos robados. Eso es un lío con la ley. Así que es más fácil que el dueño pague por la recuperación”, indicó la fuente.

Esta es una de las últimas bandas dedicadas al hurto de motocicletas y automóviles desmantelada por la Policía Metropolitana de Bogotá. Se hacían llamar ‘Los Motoristas’, detenidos en diciembre de 2014. © Kienyke Esta es una de las últimas bandas dedicadas al hurto de motocicletas y automóviles desmantelada por la Policía Metropolitana de Bogotá. Se hacían llamar ‘Los Motoristas’, detenidos en diciembre de 2014.

KienyKe.com conoció que la devolución de motos robadas, también se presenta en otro punto importante de comercio de motocicletas, ubicado en la Avenida primero de Mayo entre carreras 27 y 30.

Estadísticas

Según el Centro de Estudio y Análisis en Convivencia y Seguridad Ciudadana de la Secretaría de Gobierno de Bogotá, durante los doce meses del año pasado, en la ciudad se robaron 2.779 motococletas. Lo que indica que en promedio en la capital se roban 230 motos al mes, en promedio siete al día.

La misma entidad indicó, basada en datos que recibe de la Sijin, Dijin y la Policía de Bogotá, que en el primer mes de 2015 se robaron en las calles de Bogotá 229 motos.

El 90.8% de las motos robadas lo fueron mediante la modalidad de halado (se la llevan sin que el dueño se de cuenta), casi siempre porque están parqueadas en vía pública. El 9,2% se las roban mediante atraco, utilizando la intimidación con armas de fuego o cortopunzantes.

El 55% de las motos fueron robadas entre las seis de la tarde y las once de la noche.

La marca de motocicletas que más roban los delincuentes es Bajaj (Pulsar) seguida de Yamaha y Akt. Esta tendencia se ha mantenido en los últimos meses. Pulsar es la más afectada porque es la moto más comercial

En el primer mes del año, y también es una tendencia que no varía mucho con el pasar de los años, las localidades más afectadas por este delito fueron, en su orden, Kennedy, Bosa, Engativá, Ciudad Bolívar, Rafael Uribe Uribe, San Cristóbal, Suba y Puente Aranda. En Kennedy ocurren, en promedio, el 20% del robo de motos.

En los días hábiles de la semana roban, en promedio, el mismo número de motocicletas: unas 35. El hurto desciende el sábado y el domingo llega a menos de la mitad.

Aunque la Policía de Bogotá ha desarticulado varias bandas dedicadas al hurto de estos vehículos, entre ellas ‘Los Motoristas’ y ‘Los Kikos’, el número de robos mantiene su promedio, según la Secretaría de Gobierno de Bogotá.

Las bandas organizadas que exigen dinero por el rescate de un vehículo pueden ser acusadas, a parte de hurto, también de extorsión.

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