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Ni la muerte los separó

logotipo de Semana Semana 06/07/2015

Después de 75 años de matrimonio la pareja estadounidense murió en la misma cama con pocas horas de diferencia.

Jeanette y Alexander Toczko se conocieron a los ocho años y desde esa edad empezaron a ‘salir’. Estaban a punto de cumplir 75 años de matrimonio.

La pareja se casó el 29 de junio de 1940, tuvieron cinco hijos juntos y vivieron los últimos años en San Diego, California. “No les gustaba estar separados. Era como si sus corazones latieran al mismo tiempo”, dijo una de las hijas al canal ABC.

La salud del veterano de la guerra, de 95 años, empeoró hace pocas semanas, después de que se rompió la cadera. No tardó mucho tiempo en que la señora Toczko, de 96, también se enfermara y quedaran ambos incapacitados en una cama.

Llegaron tiempos difíciles. Él ya no se podía parar de la cama y ella estaba deprimida. Estaban muy pendientes del 29 de junio, fecha en que celebrarían 75 años de matrimonio.

Aunque no alcanzaron a cumplirlos (él murió la noche del 17 de junio y ella a la mañana siguiente), la pareja cumplió con el mandato del matrimonio: “en lo próspero, en lo adverso, en la riqueza, en la pobreza, en la enfermedad y en la salud, hasta que la muerte nos separe”.

En efecto, sólo la muerte pudo separarlos y su último deseo se hizo realidad. Ya les habían advertido a sus hijos que su último deseo era morir en los brazos del otro.

Aimee Toczko-Cushman, una de las hijas de la pareja, asegura que ella le confirmó la noticia a su mamá. “Le dije que papá ya se había ido. Ella lo abrazó y le dijo: ‘¿Ves? Esto era lo que querías: moriste en mis brazos. Te amo, espérame que estaré contigo muy pronto’”.

Entonces Aimee y los otros cuatro hijos: Donna Tang, Richard Toczko, Lynne Edwards y Andra Toczko se retiraron del cuarto y ella se quedó acostada junto a él.

Menos de 24 horas después encontraron que ella también se había ido. Los cuerpos sin vida estaban abrazados. La foto del momento conmovió a miles de personas y el hecho se registró en la prensa internacional.

La enfermera de la pareja dijo que era una de las cosas más increíbles que había visto: “Dieron sus últimos respiros abrazados”, comentó.

El señor y la señora Toczko fueron luego enterrados en el cementerio nacional Miramar, en San Diego, California.

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