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Prostitución se tomó el Parque Lleras en Medellín

logotipo de Kienyke Kienyke 17/05/2016

© KienyKe

El Parque Lleras dejó de ser el escenario donde amigos, familiares y visitantes se reunían para ir a comer, tomar algunos cocteles y disfrutar de la famosa rumba paisa en Medellín. Este encantador lugar ahora es epicentro de gringos que buscan intercambios sexuales con prostitutas que están a lo largo y ancho del parque.

Las características de los potenciales clientes tienen rasgos similares en casi todos los casos: los ojos azules y cabelleras rubias se acompañan con un atuendo sencillo: bermuda a la rodilla y sandalias tres puntadas.

“Lo que más nos gusta de Colombia son sus mujeres. Aquí son cariñosas y divertidas. El plan para venir a Medellín es la rumba que se promete en el Poblado con prostitutas. Vivir nuevas experiencias es lo que buscamos y si hay que pagar está bien para nosotros. Además, sale barato porque ya hay muchos planes turísticos que ofrecen en Estados Unidos”, dice un grupo de norteamericanos que se encuentra en el Parque Lleras.

Un ejemplo claro de lo que dicen los norteamericanos nos lo da la empresa de excursiones Viajesgeotours, que ofrece planes a Medellín desde 800 mil pesos con todo incluido y, aunque los clientes no llegan a un hotel de 5 estrellas, sí llegan a los más de 20 hostales ubicados en los alrededores del Parque Lleras.

Una noche en un hostal cuesta 20 mil pesos con el desayuno. Adicional a eso, se puede entrar con un acompañante por noche sin ningún cargo extra y, aunque no es el lugar con más privacidad, se duerme en camarotes que es donde más intercambios sexuales se dan, según testimonios.

Paola, Vanesa y Lorena, coinciden en tener 20 años y en acostarse con gringos por plata. “Ellos pagan bien. Primero uno los saca de la fiesta en una buena discoteca del Parque, donde por lo general ya lo conocen a uno (los empleados de la discoteca) y saben de su trabajo (…) Entonces ellos (los empleados) nos cuidan por si el gringo se pone agresivo, después nos llevan a los lugares donde se están quedando que, por lo general, son hostales en donde no hay mucha privacidad pero eso a uno no le importa”, cuenta Paola a KienyKe.com.

El argumento que los gringos les dan a las chicas para contratar sus servicios es que en su país este tipo de comportamientos está prohibido y que al venir aquí, a Colombia, se sienten libres: “Ellos se aprovechan y dicen ‘vamos a pasarla bueno’, con la excusa de que en Estados unidos la vida es muy aburrida (…) Y pues si ellos tienen plata para pagarnos, ahí estaremos. Lo más difícil es cuando se ponen agresivos y toca llamar a la policía, que no saca del hotel o del hostal y ya. Pero a ellos nos le hacen nada”, aseguró Lorena.

Sin problemas de comunicación

Las prostitutas del sector han creado una palabra clave para ofrecer sus servicios sexuales. “’Zoki zoki’ les decimos cuando los vemos y ellos de una entienden que es una chupada. Eso les encanta y se arriman para que se las demos. Por eso pagan 50 mil pesos. Ya si quieren todo el paquete les cuesta 150 mil una hora”, añadió una de las jóvenes.

Con las palabras mágicas, ellas atraen a sus clientes, pero esto, en ocasiones, no les basta. A veces se presentan enfrentamientos, justo como lo explicó Lorena: “la competencia por llevarse el gringo es muy dura ya que en el Parque Lleras hay mucha puta y pocas respetan que ellos lo elijan a uno (…) Entonces hay veces que se baja la tarifa para llevarse el cliente”.

Aunque es mucha la competencia de las prostitutas para llevarse a los gringos, ellas también aseguran que para todas hay. “Nosotras es porque nos desesperamos y peleamos bobamente, pero en un fin de semana en este parque, se pueden ver hasta más de 200 gringos buscando sexo y rumba”, contó con expresión divertida Vanesa.

Alrededor de 30 mujeres y travestis caminan por el Lleras en busca de clientes gringos pero poco interés dan a sus paisanos. “Que pereza los de aquí, siempre le quieren dar a uno cualquier 20 mil pesos. Por eso no les paramos bolas y solo putiamos con gringos. En un sábado que esté bueno, se va uno con 1 millón y un día malo, al menos con 200 mil pesos”, aseguró una de las jóvenes paisas.

© KienyKe

Comerciantes aseguran que el parque Lleras ya no es la zona rosa de Medellín

El crecimiento de la prostitución, peleas y asaltos son las principales quejas de los dueños de los establecimientos.

Guillermo Orjuela, de la corporación Zona Rosa, asegura que la preocupación es cada vez mayor: “hace un mes fue asesinado un ciudadano americano en un hotel y nadie vio, ni sabe nada. Nos preocupa porque la zona rosa donde están los turistas necesita mayor atención y control”.

Para muchos, de la reconocida zona rosa de la capital antioqueña ya no queda sino el nombre, pues afirman que el sitio ha desmejorado.

Daniel Zapata, hotelero de Medellín, afirmó: “tú ves caminando, entre el ciudadano del común, un travesti o una prostituta al menos. Se ha vuelto un lugar donde sobre todo el extranjero busca este tipo de vicios o de personas”. Los comerciantes de la zona afirman que su público ha cambiado y que necesitan el control de las autoridades.

El comerciante Jaime Álvarez dice: “lo que pasa es que en la calle el Estado no controla ni el consumo de licor, ni la prostitución (…) Eso no lo podemos controlar nosotros porque el que venga al Parque Lleras no ve sino putas y gringos”.

Sin lugar a dudas, el fenómeno de la prostitución en Medellín no es nada nuevo. Pero lo que sí es nuevo (y no es normal) es que esta población extranjera se aproveche de los pocos escenarios que tiene la ciudad para la sana diversión, haciendo quedar a la ciudad de la eterna primavera como la ciudad de la eterna cogedera.

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