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Trato preferencial a empleados extranjeros, otro de los pecados de Reficar

logotipo de Semana Semana 04/05/2016

La obra, que arrancó en el 2007, durante el gobierno de Álvaro Uribe, estimada en US$3,9 millones, terminó costando el doble. © León Darío Pelález / Semana La obra, que arrancó en el 2007, durante el gobierno de Álvaro Uribe, estimada en US$3,9 millones, terminó costando el doble. El escándalo por los muiltimillonarios sobrecostos en la expansión de la Refinería de Cartagena, Reficar, podría convertirse en el capítulo de mayor corrupción en el país. Eso a la luz de los diferentes hallazgos adelantados por la Contraloría general, organismo que ha puesto su lupa para descubrir las irregularidades y posibles actos de corrupción.

Este martes, en el Senado, el contralor Edgardo Maya Villazón se refirió al sobrecosto cercano a $4.000 millones de dólares por errores y posibles malos manejos del megaproyecto de la ampliación de la refinería de Ecopetrol ubicada en Cartagena.

La obra, que arrancó en el 2007, durante el gobierno de Álvaro Uribe, estimada en US$3,9 millones, terminó costando el doble. La primera etapa de la obra estuvo a cargo de la firma Glencore, socia de Ecopetrol hasta el 2009, cuando desistió de participar en la obra y dejó amarrado el contrato de ejecución con la firma estadounidense CB&I, a la que se le pagaron $6,5 billones.

Según Maya Villazón, la Contraloría, que está revisando contratos en Reficar por $5.3 billones, ha detectado elevados costos por la fabricación de equipos a cargos de la contratista CB&I y un gran exceso de material sobrante. Además reveló que los gastos mensuales del proyecto en promedio fueron de 120 millones de dólares.

Pero hubo un hallazgo particular. Las condiciones laborales de los empleados, sobre todo los nacionales. Maya Villazón mencionó que en la Refinería de Cartagena existía un trato preferencial a expatriados y falta de planeación en la subcontratación.

Dice que en cuanto al manejo de las relaciones laborales del proyecto, a los empleados extranjeros se les concedía el doble de tiempo de vacaciones. Mientras los empleados nacionales tenían derecho a 20 días, los foráneos tenían 40.

Maya Villazón también advirtió una falta de planeación en la subcontratación. Por ejemplo, hubo el caso de un contrato de trabajos misceláneos (objeto contractual amplio), que inicia en $200 millones y termina en $1.335 millones, con 33 adiciones (más del 578 % de incremento).

Costos millonarios en la fabricación de equipos a cargo de la firma CB&I y una exorbitante cantidad de materiales sobrantes (3’922.928 unidades), en cuarentena, en exceso, incompletos, destruidos o dañados o diferentes a los requeridos, son otras de las muchas irregularidades encontradas por la Contraloría.

Mencionó el tema del Rack de Tubería para la Refinería que se le entregó a CB&I. El costo inicial del Rack era de $49 millones de dólares en 2010 y el costo final ascendió a $112,7 millones de dólares en 2015. Así mismo, el costo de la mano de obra utilizada pasó de $39,4 millones de dólares a $89,7 millones de dólares.

Con sustento en información suministrada por Reficar, a abril de 2016, la Contraloría advierte que de acuerdo a los requerimientos de CB&I, se presentaron sobrantes por valor de US$57.7 millones de dólares, correspondientes a 3’922.928 unidades.

El 57.4 % de los materiales sobrantes, que corresponden a 2’251.726 unidades, no están valorizados, y se encuentran hoy en proceso de revisión por parte del ente de control.

En el debate, Maya Villazón dijo que se ha descubierto como la contratista CB&I recomendaba proveedores que manejaban precios superiores a los presupuestados. Eso significó un sobrecosto de $890.000 millones.

El Contralor general consideró que hubo un inapropiado manejo de costos y un mal manejo de los oferentes. Muestra de esto son las reclamaciones por elementos con altos niveles de corrosión, componentes incompletos y daños en la manipulación, situación que se repite en más de 300 oportunidades.

Maya Villazón aseguró que una vez la Contraloría termine la investigación se determinará si tendrán connotación fiscal y podrían iniciar los correspondientes procesos de responsabilidad fiscal.

El escándalo de Reficar se inició precisamente por las investigaciones adelantadas por ese organismo de control, que este martes fueron expuestas en la plenaria del Senado.

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