Estás usando una versión más antigua del explorador. Usa una versión compatible para obtener la mejor experiencia en MSN.

Venezuela: sumas y restas electorales

logotipo de Semana Semana 06/12/2015
© AFP

Hoy 20 millones de venezolanos están convocados a las urnas. Desde las seis de la mañana hasta las seis de la tarde participan en unas elecciones en las que los sondeos dan por primera vez en dos décadas como clara favorita a la oposición.

Según la encuestadora Datanálisis, el 55,6 por ciento de los 20 millones de votantes piensa elegir a un candidato de la opositora Mesa de Unidad Democrática (MUD). Un 36,8, a uno del oficialista Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV).

Y esa intención de voto responde al desgaste acelerado del chavismo en los últimos años.

Los bajos precios del petróleo, sumados a los malos manejos administrativos, han significado para la economía venezolana una fuerte escasez de insumos básicos, una inflación desbocada y una infraestructura en grave deterioro. El país es también uno de los más violentos de mundo.

Según una encuesta publicada el jueves por Pew Research Center, el 85 por ciento de los venezolanos piensa que este va por mal camino. Un estudio publicado por tres universidades nacionales reveló que la pobreza subió en los últimos años del 27 al 75 por ciento.

El riesgo de fraude

Los buenos resultados de los opositores han propiciado una respuesta violenta del chavismo, comenzando por el presidente Maduro, que ha insinuado que desconocerá los resultados si el PSUV pierde. Sobre el terreno, la campaña también ha estado marcada por el hostigamiento contra los opositores.

Muchas manifestaciones han sido disueltas a tiros. Hace dos semanas se incendió misteriosamente la avioneta de Lilan Tintori, la esposa del líder Leopoldo López. Y poco antes, un candidato fue asesinado en un mitin político mientras estaba en una tarima junto a ella.

Las elecciones de hoy deberían registrar el primer gran retroceso del chavismo, si no hay un fraude masivo.

Pero la negativa de Maduro a dejar que los observadores electorales internacionales monitoreen los comicios es un pésimo antecedente.

Tres tipos de mayoría

La mayoría los 167 escaños por los que casi veinte millones de venezolanos están habilitados para votar se pueden ganar de maneras muy diferentes.

De cómo se dividan esas curules dependerán las posibilidades reales de la oposición de cambiar la vida política en Venezuela.

El primer objetivo tanto de la MUD es alcanzar 84 diputados, se decir la mayoría simple. Esta permite aprobar o vetar nombramientos, como los del los propios presidente y sus vicepresidentes.

También, promulgar leyes regulares. Entre ellas, una amnistía que podría poner por fuera de las rejas a López, condenado a 14 años de prisión en un juicio a puerta cerrada.

Una victoria de mayor calado sería conseguir la mayoría calificada, que puede ser de dos tipos.

El primero se alcanza con 100 escaños, es decir con tres quintos de la Asamblea. Eso es lo que tiene actualmente el chavismo en el Parlamento. La oposición tiene 66 curules.

Esta mayoría permite aprobar leyes habilitantes para el presidente, como aquellas con las que Maduro ha gobernado en seguridad y economía.

También, organizar mociones de censura contra los ministros y el vicepresidente y otros poderes. En particular, puede declarar la “falta absoluta” del presidente, cargo que ocupa Maduro, cuyo mandato se extiende hasta 2019.

El segundo tipo de mayoría la alcanza quien tiene más de 111 diputados, o sea dos tercios de la Asamblea. Esta la alcanzó el chavismo en 2005, cuando la oposición se retiro tras denunciar la ausencia de garantías electorales.

Y sus poderes son amplios, pues permite convocar referendos y constituyentes, promulgar leyes orgánicas. También, nombrar o remover a los miembros del Tribunal Supremo de Justicia o del Consejo Nacional Electoral.

De qué tipo de mayoría alcance la oposición depende qué tan grandes serán sus posibilidades de cambiarle el rumbo a Venezuela.

El gran temor es que en caso de victoria opositora, la actual Asamblea modifique sus atribuciones para limitar el poder de su sucesora. No sería la primera vez que el chavismo respeta las formas electorales sin aplicar su regla básica: saber perder.

Más de Semana

image beaconimage beaconimage beacon