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Ganadores y perdedores del Mundial

Logotipo de El Confidencial El Confidencial 16/07/2018 Ulises Sánchez-Flor
Messi abandona el campo cabizbajo después de ser eliminado del Mundial. (Reuters) © Reuters Messi abandona el campo cabizbajo después de ser eliminado del Mundial. (Reuters)

El Mundial de Rusia ha sido el escaparate de la segunda línea de futbolistas que veían inalcanzables a las estrellas que brillan en sus clubes y las diferentes competiciones. La ilusión de ver cómo han jugado Modric, Hazard, Griezmann, Mbappé o cómo ha parado Courtois contrastan con la decepción que han provocado Messi, Cristiano Ronaldo, Neymar, Lewandowski o los fallos de David de Gea. Toca hacer un balance de lo mejor y lo peor de la cita mundialista y para no extendernos mucho hay que poner cara a los triunfadores y los fracasados. ¿Quién podría imaginarse que la fantasía y liderazgo de Cristiano y Messi se esfumaría o qué Neymar fuera el campeón del mundo de los ‘memes’? ¡Qué dolor provoca comprobar que De Gea -estrella en el Manchester United- no ha estado al nivel de Courtois, Pickford, Kasper Schmeichel, Keylor Navas o el surcoreano Jo Hyeonwoo! Empezaremos por los cinco mejores y acabaremos por los que no salen en la fotografía.

Luka Modric, Balón de Oro

El genio del Mundial y el héroe sin corona de Croacia. Luka Modric se quedó sin el Mundial, pero el reconocimiento a su fútbol y liderazgo tuvo premio con el trofeo al Balón de Oro. Cerca de cumplir los 33 años -el 9 de septiembre- acabó todos los partidos con las piernas acalambradas por el derroche físico de un futbolista que convirtió una selección de luchadores en una máquina de competir. Para el recuerdo queda su golazo desde fuera del área a Argentina y ese amplio repertorio de pases en todas las direcciones y de todas las clases. Un genio.

Eden Hazard, el ‘jugón'

En una selección de enorme talento individual y colectivo brilló la figura de un ‘jugón’. Bélgica puede ser la selección que mejor fútbol practicó y, como Croacia, un equipo con hambre que desafío a los grandes. Eden Hazard, a sus 27 años, llegó en su plenitud para dejar jugadas a la altura de lo que suele hacer Messi cuando defiende la camiseta del Barcelona. Hazard aceleró el fútbol belga, lo hizo fluir con De Bruyne y definió con goles. Un rodillo.

Griezmann, tira la puerta

El futbolista que no ocultó que quería llegar al nivel de Messi y Cristiano Ronaldo lo ha conseguido con un Mundial en el que ha demostrado que sigue creciendo a pasos agigantados. Ha hecho cuatro goles -tres de penalti- y en cada acción que entraba en contacto con la pelota demostraba que podía pasar algo diferente y que llevaba peligro. Tuvo la personalidad y el liderazgo de lanzar el penalti en la final contra Croacia para hacer el segundo gol. Griezmann ha tirado la puerta para empezar a considerarle como un crack. Fue elegido el mejor jugador de la final.

Mbappé, la explosión

Es el Mundial de un chico de 19 años que no deja de sorprendernos por su prematuro crecimiento. Mbappé es un jugador en continua explosión por las facultades físicas y talento que le definen como un futbolista que rememora al gran Ronaldo Nazario o el magnífico Thierry Henry. Para el recuerdo nos deja la maravillosa galopada contra Argentina y el golazo en la final ante Croacia. Elegido el mejor futbolista joven del Mundial. Un espectáculo de futbolista que se ha comido el mundo en poco tiempo y le queda toda la carrera por delante.

Courtois, el seguro

Es el mejor portero del Mundial por encima de otros nombres como Neuer, De Gea, Keylor Navas… Al belga le podemos tener de regreso a la Liga la próxima temporada y veremos de nuevo a un portero que cumplió con los cánones. Sobrio, seguro, concentrado, ágil y decisivo en momentos claves del partido. La inseguridad de otros guardametas, con fallos groseros, como los de Caballero, De Gea y Lloris, no se los hemos visto a Thiabut Courtois. Un cerrojo bajo los palos.

Messi, sin milagros

Cualquier explicación que se pueda dar al mal Mundial de Messi es poca porque nunca pudimos imaginar que no se rebelaría con su fútbol. Es cierto que la selección de Sampaoli fue un descontrol y un desorden táctico, pero a Messi se le pedía agitar el juego en los momentos complicados. No lo hizo y se mostró apático. Jugó andando, de forma incomprensible. Quedó tocado en su moral con la presión de un país que se le echa encima cuando le piden que haga milagros como el que consiguió para clasificarse para el Mundial. Se hundió con el fallo en el penalti del primer partido contra Islandia.

Neymar, desprestigiado

Llegó al Mundial con la inactividad de una larga lesión en el quinto metatarsiano, pero tuvo tiempo para recuperarse en su país y estaba rodeado de una selección con excelentes futbolistas. Neymar jugó con miedo y más pendiente de tirarse al suelo que de centrarse en lo importante. Esas continuas caídas le han convertido en el campeón de los ‘memes’ para su desgracia porque no le viene nada bien el desprestigio con el que se fue a casa. Ha sido muy criticado por esas acciones que rayaban lo cómico y por sus rivales.

David de Gea, inseguro

Un caso extraño el de este portero que es una estrella en el Manchester United y ha sido elegido el mejor de la Premier League. Todo empezó con un fallo en el amistoso contra Suiza antes de viajar a Rusia. Dio un síntoma de inseguridad que se corroboró en el partido contra Portugal cuando se le doblaron las manos en un disparo de Cristiano que acabó en gol. Sin Lopetegui, se abrió el debate de su titularidad y ya nada fue lo mismo. De Gea tampoco tuvo el día en la tanda de penaltis contra Rusia para atajar alguno de los disparos.

Lewandowski, sin pólvora

Por raro que parezca, el delantero polaco del Bayern de Múnich se marchó del Mundial sin hacer un solo gol. Uno de los mejores goleadores del muno entró en sequía en la mayor cita del fútbol. Lo que da que pensar si estamos ante el declive de un futbolista que ha perdido olfato de gol y ya no tiene el suficiente nivel para ser una estrella, como así se le considera por su rol en el equipo alemán.

Cristiano Ronaldo, sucumbió

Fue de más a menos hasta bajar al terreno de los mortales. Como Messi. Se las prometía muy felices con los tres goles en el debut ante España y lo que transmitía: voracidad, buena respuesta física y liderazgo. Pero se fue apagando en los partidos contra Marruecos -falló un penalti- e Irán -mereció ser expulsado por un codazo-. Tampoco supo ni pudo competir contra Uruguay. Cristiano Ronaldo, a sus 33 años, estaba ante la última oportunidad de brillar en un Mundial. Probablemente querrá llegar al de Qatar 2022, pero habrá que ver en qué condiciones.

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