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Machín, el "pipiolo" que intentará reconducir al Espanyol

Logotipo de La Vanguardia La Vanguardia 09/10/2019 Alvaro García-Nieto
Pablo Machín posa en el RCDE Stadium como nuevo entrenador del Espanyol. © Image LaVanguardia.com Pablo Machín posa en el RCDE Stadium como nuevo entrenador del Espanyol.

Este martes Pablo Machín fue presentado como nuevo entrenador del Espanyol. En la rueda de prensa repitió en reiteradas ocasiones que, ante todo, es una persona sincera. Esta entradilla sirve para introducir lo siguiente.

En el documental Six Dreams (Amazon) hacen un seguimiento de la figura de Quique Cárcel, director deportivo del Girona. y de otras cinco personas del fútbol español. El documental transcurre durante la temporada 17-18, la primera temporada en la historia del Girona en Primera. En los últimos capítulos, unas declaraciones de Pablo Machín encienden una luz de alerta en la dirección deportiva comandada por Cárcel. El por entonces técnico del conjunto gerundense dijo en televisión que no se quedaría en Montilivi si le llegaba una oferta irrechazable.

Cárcel al principio se mantuvo tranquilo, creía que podía ser una táctica para negociar su contrato al alza y que no iba del todo en serio, que no iba a haber ninguna oferta irrechazable que ellos no pudieran igualar, porque en ningún sitio iba a estar mejor que en Girona. Para el director deportivo los clubes “peligrosos” en la lucha por hacerse con los servicios de Machín eran, por ejemplo, la Real Sociedad y el propio Espanyol. En el Villarreal no creía y veía “imposible” que Valencia y Sevilla se interesasen por él. 

Aquella temporada, a falta de seis jornadas para que acabara la Liga, el Girona tenía opciones muy reales de clasificarse a Europa. El primer año del Girona en la élite era un éxito que nadie esperaba. Un nadie entrecomillado, pues Machín consideraba que con lo hecho hasta entonces tenía derecho a pedir “un proyecto bueno” que le permitiera “seguir mejorando”. También en el aspecto económico. “¿Qué más tengo que hacer para que se me valore aquí?”, se preguntaba a sí mismo y le preguntaba a Cárcel.

Machín había llegado a Montilivi hacía dos temporadas y media, cuando los albirrojos luchaban por no descender a Segunda B. Les salvó y las siguientes dos temporadas metió al equipo en playoffs de ascenso a Primera. Les noquearon las dos veces. A la tercera fue la vencida, lograron el ascenso. Para Machín, esa experiencia, sumada a una campaña casi europea, eran méritos suficientes como para que se le valorara como a sus mejores jugadores

“Tú eres un pipiolo, acabas de nacer”, le contestó Cárcel de forma metafórica cuando quiso compararse, a nivel proyecto y sueldo, con José Luis Mendilibar, entrenador del Eibar catorce años mayor que Machín, que tenía cuarenta y dos. Al finalizar la Liga un imposible como el Sevilla se interesó en él y se lo llevó al Sánchez Pizjuán.

El Sevilla de Machín empezó como un rayo. En la jornada trece lideraban el campeonato. En marzo el conjunto hispalense no salía de puestos europeos pero parecían condenados a la sexta plaza, como máximo. Y entonces llegó el Slavia de Praga y les eliminó en octavos de Europa League. El entrenador fue cesado. Eran mediados de marzo de 2019 y ahí se quedó, hasta ahora, la carrera de Machín, que ha esperado meses a encontrar la oportunidad óptima para volver a dirigir un banquillo. 

Hasta antes de llegar a Montilivi la carrera de Machín como técnico se reducía a dos temporadas en mitad de tabla en Segunda con el Numancia. Pero las que vivió en Soria, su tierra natal, no fueron dos temporadas en balde que luego le llevaron a rescatar al Girona, no. Ahí se empezó a fraguar una mentalidad de entrenador donde años atrás se quebró su carrera de futbolista por una lesión.

Machín jugaba de central y en el Numancia le dirigió el que luego fue entrenador del Espanyol, Miguel Ángel Lotina, a quien considera uno de sus referentes. Lotina entonces jugaba con tres centrales, cinco medios (dos carrileros) y dos delanteros. Algo muy poco común en España. La primera vez que Machín usó la defensa de tres centrales fue en el Girona, por eso. Le salió bien y lo volvió a emplear en el Sevilla. Ayer ya dijo que su idea era hacer lo mismo en el Espanyol y que piezas tenía para ello. Aun así apuntó a que no es un dogmático y que si cree que debe cambiar en algún momento, lo hará. 

Los costados son imprescindibles en un sistema con tres centrales y dos carrileros. La temporada pasada, cuando Adrià Pedrosa explotó en banda izquierda, Rubi se animó a probar este sistema y no le salió mal. Con Pedrosa asentado –y con esta formación– la banda derecha apunta a que será para Sébastien Corchia por delante de Javi López. El francés destaca por ser un lateral profundo y valiente en ataque, aunque cuando coincidió con Machín en el Sevilla apenas disfrutó de minutos. Algo que propiciaría la paulatina pero cada vez más urgente subida al primer equipo de Víctor Gómez, que por condiciones encajaría como carrilero.

David Gallego esta temporada apostaba por hacer una suerte de salida de balón con el pivote como tercer central. Eso condicionaba a Marc Roca a instalarse como jugador más atrasado del equipo y le restaba influencia en la medular. Con David López recuperado, Machín contará con un jugador que puede ser fundamental en hacer que la formación coincida con una idea de juego rápida, eficaz y fluida, sin la necesidad de encorsetar a Marc Roca. Esta formación también evitará que jugadores acostumbrados a jugar por el centro como Óscar Melendo, Esteban Granero o Sergi Darder se vean obligados a estar demasiado pegados a la línea de cal, algo que al menos al primero de los citados le ha hecho bajar mucho el rendimiento. 

Lo que tiene pensado hacer arriba es una incógnita. Además, una incógnita que quizá no se puede resolver en el próximo partido contra el Villarreal el domingo 20, porque dependerá de cómo avanzan las recuperaciones de Facundo Ferreyra y Jonathan Calleri, los dos delanteros que apuntan a titulares. En Girona solía apostar por un solo punta, teniendo al ex perico Christian Stuani como referencia. En el Sevilla varió entre un punta y dos, aunque en ningún caso el perfil de los delanteros era tan estático como el que ahora tiene en el Espanyol con los dos argentinos. 

Machín avisó en su presentación de que ya ha hecho “cábalas” sobre cómo pueden llegar a ser su alineaciones. Tiene doce días para pensar en la primera. Lo hará junto a su ayudante Jordi Guerrero, el preparador físico Jordi Balcells y el analista Carlos Martínez (que estuvo en el cuerpo técnico de Luis Enrique en el Barcelona, aunque es un reconocido espanyolista). También advirtió que uno de sus objetivos es recuperar la identidad histórica del juego del Espanyol, basada sobre todo en el esfuerzo, trabajo y sacrifico, y que no aceptará derrotas por “desidia”. También dejó entrever que aquel “pipiolo” está preparado para afrontar una temporada tan exigente pese a las condiciones en las que llega.

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