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¿Puede bajar el Valencia CF a Segunda?

Logotipo de SPORTYOU SPORTYOU 11/12/2016 Chema Mancha
Mina: 'O sacamos orgullo y cojones o nos vamos a la mierda' © Getty Images Mina: 'O sacamos orgullo y cojones o nos vamos a la mierda'

Para entender la magnitud de la catástrofe no hay más que fijarse en el lenguaje de Santi Mina nada más perder en Anoeta: “Hay que sacar un poco de orgullo y de cojones para sacar esto, porque si no nos vamos a la mierda”. Como se puede apreciar, en la Valencia blanquinegra a la Segunda División no se le llama ni 'Liga 1,2,3' ni ‘categoría de plata’; se le llama ‘La Mierda’.

Hace dos semanas algunos jugadores sonreían cuando escuchaban preguntas sobre un hipotético descenso. Ahora nadie ríe: esa posibilidad está más que instalada en la cabeza de toda la plantilla.

“La realidad es que hay que pelear por salvar la categoría”, dijo Mario Suárez, uno de los pesos pesados del vestuario, después de perder 3-2 en Anoeta en un partido en el que el Valencia tiró dos veces a portería, encajó dos goles iguales a balón parado por falta de intensidad en las marcas y en el que Diego Alves volvió a detener un penalti.

Cesare Prandelli

tensó la cuerda en la rueda de prensa previa a ese encuentro para que se rompiera del lado de los jugadores. “¡Quien no quiera vestir esta camiseta, fuera!”. Los jugadores reaccionaron como lo han hecho los dos últimos años ante la presión: arrugándose como el capó de un coche en un accidente frontal.

El vuelo de vuelta fue lo más parecido a un velatorio. Las caras no solo parecían tristes y desencajadas como en otras derrotas, sino que lo estaban. No se escuchó ni un susurro. La responsabilidad atenaza.La llegada, con recepción de los ultras incluida, fue el postre.

Siendo realistas el Valencia tiene plantilla suficiente para salvar la categoría y con unos retoques en enero debería poder conseguirlo. Cabe recordar que es el cuarto presupuesto de Primera. Pero la barrena es ya muy fuerte y ahí dentro no hay temple suficiente para dominar los mandos del avión.

En total, con tres entrenadores diferentes, el Valencia ha perdido nueve de los quince partidos de Liga que ha jugado y sólo ha ganado tres. Doce puntos. Media de descenso. Suerte que con Voro consiguió dos de las tres victorias que tiene.

Con Prandelli la cosa no mejoró mucho: ocho encuentros de Liga y sólo una victoria, la del primer partido en Gijón. El italiano sólo ha conseguido 6 puntos de 24 posibles y es ya el peor entrenador de la historia del club en La Liga con un escueto 12,5% de victorias.

Sin embargo de él depende la salvación del Valencia. Se ha ganado a los aficionados y se está ganando a la propiedad. Está ejerciendo de entrenador, de portavoz y de director deportivo. El vacío estructural del club es propicio para que alguien con experiencia y personalidad como él vaya asumiendo galones.

Prandelli ha puesto a trabajar a varios representantes italianos de confianza en la búsqueda de refuerzos en este mercado de enero. La clave estará en la reunión que el italiano mantenga con Peter Lim en los próximos días.

“Voy a reunirme con la propiedad y reflexionar sobre el futuro del equipo", dijo después de perder en San Sebastián. Sobre la mesa, los fichajes y los impedimentos económicos para conseguirlos. A Prandelli le prometieron incorporaciones y el Fair Play Financiero no debe ser una excusa para que el dueño no cumpla su palabra.

Más que nada porque el entrenador se podría sentir engañado, coger la maleta y marcharse. Cuando llegó, el 3 de octubre, el director deportivo, Jesús García Pitarch, aseguró delante de sus narices que el club disponía de un "amplio margen de Fair Play Financiero" para poder fichar. Ahora, sin haber tocado la plantilla, de repente desde las oficinas se asegura que ya no hay margen. Ahí puede haber lío.

La plantilla fue confeccionada mal y tarde por Pitarch, en uno de los peores trabajos de un director deportivo en un mercado de fichajes que se recuerdan en la ciudad. Según sus propias palabras en una entrevista concedida a Valencia Plaza, al equipo le faltan al menos cuatro posiciones por reforzar: “Si yo tuviera la capacidad económica y tuviera el cien por cien de la capacidad de decisión hubiera firmado un volante más de banda, de un lado o de otro (…). Hubiera firmado un mediocentro, un mediapunta como pasador (…) y un nueve”.

Ahora están en la obligación de remendar lo que urdieron en agosto y salvar al equipo. Después ya habrá tiempo para pedir cabezas, pero lo más urgente para el club es evitar ahora mismo algo que es muy real: la posibilidad de que el Valencia CF baje a Segunda División por segunda vez en sus casi 98 años de historia. Casi nada.

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