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¡Maldito interruptus!

AS AS 05/05/2014 Tomás Roncero
Cristiano Ronaldo. © JAVIER GANDUL Cristiano Ronaldo.

Qué decepción. No les voy a engañar. Ni siquiera el postrero gol de Cristiano (magia pura con un taconazo que cualquier otro día habría dado la vuelta al mundo) consigue quitarme la cara de frustración. Después de la hazaña del Levante en el Ciutat (¡enorme Caparrós y el espíritu combativo de los granotas!), ni uno solo de los 80.000 madridistas que llenaron el Bernabéu podían imaginar que volasen dos puntos de nuestro santuario. Era impensable desaprovechar una oportunidad de oro como ésta. Pero como sólo valía ganar, al menos el gol del portugués (el 50 del curso y el 100 del Madrid en esta Liga loca), evitó que el Barça pasase a depender de sí mismo. Eso hubiese sido el colmo de la desgracia después de lo sucedido el sábado en el Camp Nou. Aún así, ojo. El Madrid debe sumar los nueve puntos que quedan y llegar a los 92, esperar a que el Atleti pueda pinchar con el Málaga y ver en la última jornada qué actitud adopta el equipo del Tata ante el Atleti. Si tienen la mínima opción de ganar el título, confío en que los jugadores del Barça se dejen de las teorías forofoides de las redes sociales y salgan a ganar como han hecho el Levante y el Valencia. Si luego el Madrid venciese al Espanyol y eso diese el título a los blancos, ya sería una cuestión del azar del fútbol. Pero me temo que predico en vano. Ojalá me equivoque. Se trata de creer en el fútbol puro. Vamos a ver...

Parejo & Illarra. El partido empezó a empinarse cuando vimos al Illarra de Dortmund (algo encogido y muy inseguro), a la misma velocidad que Parejo, el canterano del que se enamoró Di Stéfano, crecía en el campo con una calidad que causaba asombro. El talento de Coslada es un chaval que maneja el juego con un arte que atrapa, aunque la falta de intensidad le ha alejado de la megaélite. Pero anoche se ganó el respeto del Bernabéu incluso en la manera elegida para celebrar su gol. Educación y respeto con la que pudo ser su afición. Chapeau, chaval. Y a Illarra hay que pedirle que se serene y que no se coma el coco. Eso pasa factura en este estadio. Pero queda claro que la primera prueba pensando en la final de Lisboa ha salido rana. Ahí está la opción de Casemiro. Y a ver si Khedira llega a tiempo para ayudar. Muchos enigmas abiertos...

Heroico Sergio. Fue la noche de los porteros, pese a los cuatro goles registrados en el simultáneo. El gallego, que jugaba su último partido de la temporada en el Bernabéu, sacó dos manos salvadoras antes del tanto de Mathieu. Y su tocayo brasileño fue la pesadilla de Cristiano. Le paró un mano a mano nada más empezar y a partir de ahí Alves se erigió en un gigante que se empeñó en amargar la tarde al Pichichi del campeonato. Sólo Ramos, en su semana grande del curso con cuatro tantos de una tacada, se saltó esa valla con otro cabezazo que puso al estadio patas arriba. Esos arreones del Madrid tienen que ver mucho con Sergio, el Pirri del siglo XXI. Pase lo que pase de aquí al 24 de mayo, Ramos se ha erigido en un héroe que el madridismo debería beatificar. Sergio, ¡viva la madre que te parió!

No se rindan. La afición me pide que traslade al equipo que muera por la causa y gane al Valladolid, Celta y Espanyol por lo que pueda pasar. Así lo piensan Raúl y sus hijos de la Peña La Octava de Fuentes de León (Badajoz), Antonio Lencero, la Peña Ciudad del Vino (Valdepeñas) y mi colega el carnicero de Navalcarnero. Hay Liga...

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