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¿Qué le pasa a Argentina?

SPORTYOU SPORTYOU 12/11/2016 David de la Peña
¿Qué le pasa a Argentina? © Getty Images ¿Qué le pasa a Argentina?

Es difícil valorar la actual situación de la selección argentina sin poner por encima de cualquier otro un aspecto psicológico muy complicado de medir. Estamos hablando de un equipo que cuenta en sus filas con el, probablemente, activo más resolutivo de la historia del fútbol. Que una escuadra liderada por Leo Messi haya perdido tres finales de forma consecutiva es, todavía, más complicado de digerir.

La albiceleste perdió la del Mundial de Brasil en 2014, en la prórroga y con aquel doloroso gol de MarioGötze, después de que en el tiempo reglamentario GonzaloHiguaín tuviese una opción clarísima de adelantar a su equipo. Lo ocurrido en 2015 y 2016 fue algo que parecía estar sacado de una película de terror, después de que Chile les ganase dos finales de Copa América, de forma consecutiva, desde la tanda de penaltis.

Aquello resultó un golpe tan duro que justo después de terminar la final de la Copa América Centenario, el aficionado argentino tuvo que escuchar a Messi decir que “eso no era para él”, y que iba a dejar de jugar para Argentina. El país en el que el fútbol llega a convertirse, de forma literal, en una religión. Las voces llegaron desde todos los lugares para que se replantease su decisión, y aunque finalmente el crack del Fútbol Club Barcelona lo hizo, aquello fue un claro ejemplo de la presión desmedida que estaban viviendo los futbolistas.

Una presión incomparable

Que Messi quisiera dejar la selección deja claro lo complicado que es soportar la crudeza de la derrota en el país en el que ganó DiegoArmandoMaradona. GonzaloHiguaín fue señalado con una dureza extrema tras su fallo ante Neuer en 2014, pero es que, además, tuvo en sus botas el 1-0 frente a Chile tanto en 2015 como en 2016. No fue capaz de acertar y se cebaron con él. Jugadores de primer nivel como él, o incluso como ÁngelDi María o SergioAgüero, por unas cosas u otras, no han conseguido dar el do de pecho en los momentos decisivos.

El ambiente de presión que se respira entre prensa y afición es sencillamente incomparable. La forma en la que se ataca a los futbolistas en muchos espacios televisivos, o incluso la manera en la que gran parte de la afición tacha de 'fracasados' a jugadores de primera fila hace que jugar en la albiceleste haya sido, en los últimos años, especialmente complicado. El estatus de Messi, por muchos -fuera del país- considerado superior a Maradona, ha hecho que en Argentina haya llegado a crearse la convicción de que aquello le obligaba a que, en este ciclo, se volviera a conseguir algo tan complicado como ganar un Mundial.

Una plantilla descompensada

Poniendo por encima ese factor psicológico tan complicado de medir como principal motivo de la profunda crisis que la selección argentina vive en este momento, hay que decir que su convocatoria no consigue formar plantillas compensadas, capaces de potenciar, primero, a LeoMessi, y después, al resto de 'segundos cracks' de los que dispone en este momento EdgardoBauza.

Sabella comprendió aquello, y logró que el equipo mostrase una versión bien armada en campo propio y en la que Messi -que siempre comprende cómo potenciar lo que le rodea, a pesar de que no suceda al revés- pudo hacer que DiMaría o el punta elegido compensasen un sistema basado en muchos casos en el orden defensivo, que competía bien gracias al carácter de algunos hombres clave, como por ejemplo Mascherano.

Sin embargo, es imposible ver en Argentina la versión del mejor Messi en el Barcelona. Se puede vender que Banega o Pastore pueden darle escenarios similares a los que hacían Xavi o Iniesta, pero la realidad es que la categoría de una y otra pareja está a años luz. Eso ha hecho que Mascherano, EnzoPérez o Biglia hayan sido los elegidos para poder competir, y evidentemente ahí Messi tiene que adoptar otro tipo de actitudes, como la gestión de la pelota muy atrás o la intención de ser más vertical para potenciar a los atacantes.

En la búsqueda por un estilo que permitiera a Leo brillar a su máximo nivel sin tener que hacer 'milagros', Argentina ha acabado, en muchos casos, juntando un gran número de delanteros -su nómina ahí es simplemente brillante- lo que ha acabado provocando que el equipo muchas veces se haya presentado algo descompensado y, por tanto, poco competitivo.

La situación es sin duda muy delicada, hasta el punto de que incluso su participación en el próximo Mundial de Rusia está en peligro. La dificultad de serenarse en esta situación y el hecho de que futbolísticamente el equipo esté lejos de de ofrecer una buena versión hacen que las dudas tengan mucho sentido. Sin duda, y ahora más que nunca, Bauza se encomendará a Messi.

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