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1-0: El Espanyol cae en Pucela y no es capaz de certificar la salvación matemática

MundoDeportivo.com MundoDeportivo.com 04/05/2014 Anna Cordovilla
© Image MundoDeportivo.com

Al Espanyol le tocará sufrir en las dos jornadas que restan para acabar la Liga. En Pucela, los pericos vuelven a desaprovechar la ocasión de cerrar matemáticamente la permanencia. Con un punto les bastaba, pero salieron derrotados de Zorrilla merced a un gol de Rukavina y se complican la vida innecesariamente.

Un punto de 18 posibles

Sí, porque el Espanyol ha sumado un sólo punto de los últimos 18 en juego, una pésima racha que ha propiciado este inevitable sufrimiento. Es difícil que acaben bajando (el resto deberían ganarlo todo), pero los nervios serán compañeros de viaje hasta el final. El Espanyol mejoró respecto al choque ante el Almería, sobretodo en la primera parte. Pero después se desinfló y la expulsión de Pizzi los acabó 'matando'.

Aguirre colocó a Raúl Rodríguez y Álex, para suplir las bajas de los sancionados Javi López y Stuani, respectivamente. El partido empezó con brío y muy pronto el Espanyol dio el primer aviso. Sergio (1') dejó sentados a los dos centrales locales y se sacó un disparo que el meta Jaime paró con la cara. Tenían ganas los pericos de resolver rápido el duro examen. En el 4' Pizzi también la tuvo, pero más clara fue la de Manucho (5'), pero Casilla voló para inventarse una malo milagrosa. El partido era un toma y daca continuo, pero el primero en atizar fue el Valladolid. En el 20', un disparo en rosca de Rukavina acabó en el fondo de la red perica, sin que Casilla, un poco lento y tapado por su defensa, pudiera evitar. Jarrón de agua fría.

El 1-0 espoleó a los de Aguirre, que dispusieron de un par de buenas ocasiones antes del descanso. Sergio (28'), con un buen zurdazo, y David López, cuyo disparo a bocajarro fue repelido por Rukavina, tuvieron el empate. Merecía más el Espanyol, pero ni sabía, ni podía, rematar la faena. El Valladolid, por su parte, elaboraba poco fútbol pero era muy peligroso en los balones aéreos y a la contra. En el 40', Manucho, el ariete que quiso el Espanyol el pasado verano, tuvo el segundo de cabeza. Aguirre movió el banquillo recién iniciada la segunda parte. Córdoba sustituyó a un apagado Álex y poco después, Lanza hizo lo propio con Simao. Los cambios, lejos de mejorar el panorama, lo ensombreció mucho más, pues la segunda parte del Espanyol fue infumable. El Valladolid, como era lógido, se atrincheró en su área, manteniendo contra viento y marea su ventaja por la mínima.

Expulsión de Pizzi

Y el Espanyol, a diferencia de la primera parte, se olvidó de triangular, de presionar, de ser intensos y no generó ni una sólo ocasión de peligro en el área pucelana. Para colmo de males para los blanquiazules, Pizzi vio su segunda amarilla, por unas involuntarias manos, y fue expulsado (71'). Una roja muy rigurosa y el toque de gracia para los pericos, incapaces ya de remontar. Si con once ya les costaba crear peligro, con diez, imposible para este Espanyol.

Kiko salvó el segundo local, pero salvó a trancas y barrancas a u cuarto del final. El partido dio para poco más, con un Espanyol defendiéndose como podía y el Valladolid, venenoso a la contra. En la recta final el partido se enloqueció. Primero Óscar, por lo locales, y Lanza (89'), para el Espanyol, merecieron el gol.

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