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2003, el círculo virtuoso: Ronaldinho, a la conquista del mundo

MundoDeportivo.com MundoDeportivo.com 11/06/2014 Joan Poquí

En la temporada 1999-2000, coincidiendo con el inicio del siglo XXI, empezó para el Barça una travesía por el desierto que a la larga desembocó en el proceso electoral de 2003 y el triunfo de la candidatura de Joan Laporta.

Josep Lluís Núñez había arrojado la toalla en mayo de 2000 y había adelantado el final de su mandato. Ganó las consiguientes elecciones la candidatura continuista de Joan Gaspart, que lo hizo tan mal que consiguió lo que no habían logrado más de veinte años de tenaz oposición, con apoyos políticos incluidos: que el socio perdiera la confianza en quienes habían sido directivos de Núñez. Sin el ex presidente, el nuñismo no tenía sentido.

Al final de la temporada 2002-03 se cumplían ya cuatro campañas sin un solo título, algo que no había sucedido ni en las peores etapas de los sesenta y los setenta, cuando siempre caía una Copa del Generalísimo o una Copa de Ferias que hacían más llevaderas las penas.

La frustración era esta vez mayor, por cuanto se venía de una década con las cuatro Ligas y la Copa de Europa del Dream Team y después las dos Ligas seguidas de Van Gaal, una de las cuales sirvió para rubricar el primer doblete desde 1959.

Después de esas etapas felices, el barcelonismo volvía a celebrar por todo lo alto clasificaciones milagrosas para la previa de la Champions o incluso para la UEFA, eurotorneo que el Barça disputó la campaña 2003-04, fuera de la Champions. No ganaba ni la Copa Catalunya.

Así las cosas, en 2003, tras las sucesivas dimisiones de Gaspart y Enric Reyna, en las urnas se impuso por sorpresa la candidatura de Joan Laporta, ex líder del 'Elefant Blau', que representaba la ruptura total con el pasado frente al grupo aparentemente más poderoso pero también más conservador de Lluís Bassat.

Rosell y Cruyff

Con Laporta, cuyo inspirador era Johan Cruyff, iba Sandro Rosell. Los contactos del ex ejecutivo de Nike, muy vinculado a la CBF, aportaron fichajes que iban a resultar determinantes para poner en marcha lo que la joven candidatura llamó el 'Círculo Virtuoso', como Ronaldinho, Márquez o, un año más tarde, Deco.

Cruyff, por su parte, recomendó el secretario técnico, Txiki Begiristain, y el entrenador, Frank Rijkaard, uno de sus candidatos junto a Guus Hiddink. Aunque las dos tendencias (Rosell y Cruyff) estaban condenadas a una ruptura, ésta se limitó al palco.

En el campo, los fichajes inspirados por Rosell encajaron a la perfección con Rijkaard y el resto del vestuario. Ronaldinho fue el corazón de aquel grupo que invirtió la tendencia del club. Entre 2003 y 2006, vestido de azulgrana, vivió sus mejores años y condujo al equipo a ganar de nuevo la Champions y dos Ligas seguidas.

El Barça de Ronaldinho se construyó básicamente en dos temporadas. En la primera, 2003-04, se dio la baja a los fichajes fallidos de la etapa anterior y a algunas 'vacas sagradas' que ya habían dado lo mejor de sí. Llegó Ronaldinho. No hubo títulos el primer año (quinta temporada en blanco), pero sí una progresión esperanzadora.

El segundo año se completó la purga, se retiró el capitán, Luis Enrique, y se completó la inversión con futbolistas como Deco, Giuly o Eto'o, entre otros. Rijkaard aprovechó la base de canteranos como Puyol, Xavi, Valdés o un jovencísimo Iniesta. Descubrió además que dentro de la pesadísima mochila heredada estaba también un niño llamado Messi.

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