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23 de abril

MundoDeportivo.com MundoDeportivo.com 01/05/2014 null

Volver a tener un bebé en casa supone, entre muchas otras cosas, no poder celebrar un gol de la Real a domicilio como Dios manda. Es lo que hay. El silencio se antoja vital para el perdurar de los primeros sueños del pequeño y del descanso, puntual y escaso, de los progenitores. Sinceramente, me dio igual. Puño cerrado, mirada cómplice con la compañera de sofá –y mucho más-, tres puntos, de nuevo clasificados para Europa y a la cama, que ya iba siendo hora. El txiki, que en nada será socio gracias a su aitona –y no se te ocurra decirle que no, que no hace falta...- llegó en una semana histórica para la que será su club, su equipo, durante toda su vida, en la que muchos años atrás lograra el ascenso en Puertollano o en el de los dos títulos de Liga. Para más inri, el destino quiso que viniera al mundo el día 23, fecha de nacimiento del que sería su bisabuelo Epifanio Fernández Berridi ‘Epi’, leyenda txuri urdin, con cuya zamarra disputó 136 partidos, anotando 54 dianas –fue internacional, y defendió también la elástica del Valencia-. Un gran orgullo para el arriba firmante.

"No nos metáis muchos, que nos matan". Algunos jugadores del Betis pidieron clemencia a algunos de la Real en el mismo terreno de juego. El cuadro andaluz ya estaba descendido a Segunda antes de comenzar el encuentro y el estado mental de los jugadores era penoso. No era para menos. Cualquier otro equipo le hubiera metido cuatro, allá se las apañaran, cada palo que aguante su vela. Pero esta Real llega con la gasolina justa y sigue pecando de una falta de ambición palpable en momentos como el del Villamarín. ¿Qué hubiera pasado de no haber desviado Bravo el disparo de Rubén Castro? El cuadro txuri urdin no es capaz de cerrar los partidos y, así, concede al rival esa última bala en una ruleta rusa que muchas veces termina incrustada en la sien. Por fortuna el otro día no fue así y bastó el gol de Vela de penalti para sumar un triunfo que certificaba el pasaporte para la próxima edición de la Europa League. Son errores que no por mucho que se repitan parecen solucionarse y, de esta manera, seguiremos recibiendo tortazos en forma de goles en contra que impidan victorias que parecían cantadas. Bueno sería no olvidarse de ello y no esconderse detrás de la consecución de tres puntos ante el colista ya descendido a la categoría de plata.

Toca encarar ahora las tres últimas jornadas del campeonato. Craso error cometerían en el vestuario si pensaran que ya están de vacaciones. Sería imperdonable. Los principales perjudicados, de hecho, serían ellos mismos. Nunca puede ser lo mismo terminar séptimo o quinto. Encima, en este caso, ser sextos o séptimos supone tener que darle la vuelta a

toda la pretemporada, comenzar antes y, sobre todo, tener que empezar a competir antes. Cambiarían todos los tempos de la planificación y eso, no es nada nuevo, puede provocar que, avanzada la temporada, el equipo tenga bajones físicos. Como muestra un botón. Bien cerca. Esta misma temporada. El Sevilla, quinto, está a dos puntos y ese tiene que ser el objetivo. Los seis puntos de Anoeta ante Granada y Villarreal no pueden escaparse. Y luego está San Mamés. El nuevo. El primer derbi allí. No hace falta comentar lo que supondría para la moral de todos, sobre todo de los aficionados, el imponerse allí en el estreno al igual que se hizo la campaña pasada en la despedida. El sabor de boca para todos sería muy diferente. Hay que ir a por ello con todas las de la ley. Pero cuidado, no corramos. Primero está el Granada, que se está jugando las lentejas. Si la Real sale relajada, sin intensidad, tras la certificación del pase a Europa, nos pasarán por encima

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