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A Europa con acento mexicano

MundoDeportivo.com MundoDeportivo.com 27/04/2014 G. Melero
© Image MundoDeportivo.com

Si decorasen el escudo de la Real con un poncho, un charro y le colocaran en medio un mostacho fino y alargado no desentonaría demasiado. Sería la señal ilustrativa del significado de este tramo definitivo de temporada: clasificados para Europa con un protagonista mexicano llamado Carlos Vela, único argumento del ataque tanto ayer como en esta fase final del campeonato.

Los txuri urdin han solicitado la renovación de su pasaporte con marcado acento mexicano. El Benito Villamarín fue otro escenario más de su enorme y despiadada capacidad para decidir un partido. Fue lo más parecido a una victoria con firma de autor.

Abanderado de la Real en territorio sevillano, asumió la responsabilidad absoluta del frente ofensivo, hasta el punto de quedarse solo en esa condición. La aportación de Agirretxe fue intermitente y Griezmann sigue desconocido, aunque sus pobres actuaciones empiezan a ser más conocidas que otra cosa.

Con Sergio Canales más apagado, Vela quedaba como encargado solitario de dar lumbre a la Real. Y vaya si fue el foco. Las irrupciones más peligrosas de la primera parte llevaron su firma. Casi todas, marca de la casa. La banda derecha era el punto de partida, el vértice del área, el punto final. Y un clásico añadido: zurdazo, acompañado por esa rosca parabólica con marchamo de gol. Sólo unos centímetros lo impidieron.

Objeto y deseo

También aparecía por la parcela izquierda de la vanguardia en alguna que otra acción, en auxilio de la inoperancia general con la que tuvo que lidiar. 47 minutos de bostezos, una parte entera de letargo después, en la primera jugada significativa de la segunda parte, apareció Vela, cómo no, aglutinando el peligro, responsabilizándose del protagonismo. Con la verticalidad de quien busca con insistencia lo más rebuscado -el gol en un partido como éste- aterrizó el maya en el área verdiblanca para ser primero objeto del penalti de un Juankar superado y desear marcarlo después.

El 'bombardero maya' abrió fuego a once metros de distancia por segunda vez esta temporada, sin pestañear, con una pasimonia insultante y la tranquilidad de quien se sabe responsable absoluto de la victoria. Engañó a Adán y más que impulsar el balón, le animó a que entrara en las mallas mansamente como inyectándole sedante al cuero.

Cambiado por un golpe

Vela siguió haciendo y deshaciendo, repartiendo un gol cantado a Griezmann que la madera repelió, sirviendo para un roto y un descosido, conduciendo en cualquier terreno y trabajando de lo lindo. Así hasta ser cambiado por un golpe sin importancia en el minuto 87

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