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Al Rayo se le van dos puntos

AS AS 13/04/2014 Iván Molero
Colotto marcó de cabeza el segundo gol del Espanyol. © CARLOS MIRA Colotto marcó de cabeza el segundo gol del Espanyol.

Si el fútbol del Rayo de Jémez es matemático, a veces incluso poético y prodigioso por su apego al toque pese a no gozar de una plantilla multimillonaria, el Espanyol se mueve entre dos extremos. Solo le da resultado cuando su orden defensivo es marcial, relato corto, o bien cuando los partidos desembocan en el más absoluto caos, pintura abstracta. Y así, con una miscelánea, es como llegaron al empate, un 2-2 que sabrá mejor a los pericos —igualó Colotto en el 88’— aunque sirve a ambos para acercarse a su objetivo común de la permanencia, con 41 y 37 puntos.

Si algo tenía este duelo de previsible es que ambos equipos iban a tratar de jugar con sus armas hasta el límite. Tanto fue así que al Espanyol le bastaron tres minutos para avanzarse en su jugada estrella: saque en largo de Casilla, balón peinado por Stuani y en este caso carrera del uruguayo para situarse en posición de remate letal mientras Sergio García y Pizzi le acababan de confeccionar el gol. El estajanovismo blanquiazul hasta los tres cuartos apabulló de entrada la creatividad del Rayo. De modo que tuvo que ser un inoportuno resbalón precisamente de uno de esos comandantes, David López, lo que propiciase el 1-1: atento Bueno, se la llevó y cedió para que Falque superase a Casilla con un zurdazo, al borde del descanso. Recordaron entonces los pericos el penalti que Sergio reclamaba en el 27’ en un posible derribo por parte de Zé Castro. Pero la sempiterna armonía de la zaga perica se acabó de desmoronar en el 50’, un error de coordinación entre Sidnei y Casilla del que se sirvió Larrivey para hacer el 1-2.

Pasó el Rayo a acomodarse pero, craso error, a perdonar la sentencia. Y se acrecentó el caos, en el que Colotto emergió más que Rubén para cabecear el empate, en un córner cerrado, a dos minutos del final.

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