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Albania, un milagro a prueba de éxodos

SPORTYOU SPORTYOU 09/10/2016 David de la Peña
Albania, un milagro a prueba de éxodos © Getty Images Albania, un milagro a prueba de éxodos

La clasificación de Albania para la pasada Euro 2016 de Francia está considerada la mayor gesta en la historia de esta selección. No ha sido un proceso sencillo para su federación de fútbol, ni tampoco para los diferentes entrenadores que han pasado por el banquillo.

Los obstáculos no pillan desprevenido a un estado que, desde su independencia en 1912, ha estado en el punto de mira de sus vecinos. En el de Italia en la primera mitad de Siglo XX, y en el de Yugoslavia tras la Segunda Guerra Mundial. El pueblo albanés se acostumbró a convivir con el miedo a ser dominada. El último gran conflicto, el de Kosovo, nace fruto de la enorme tensión entre Serbia y Albania por controlar un territorio que ambas han considerado históricamente como propio. Una disputa que ha provocado numerosos enfrentamientos armados y un éxodo masivo en la región.

Shaqiri, Granit Xhaka o Behrami podrían haber formado parte del equipo que este domingo se mide a España

Desde el punto de vista deportivo, la situación supuso una enorme piedra en el camino para el seleccionado albanés. Muchos de los mayores talentos tuvieron que emigrar para poder crecer en paz. Xerdan Shaqiri, Granit Xhaka, Valon Behrami, Admir Mehmedi o Blerin Dzemaili, todos ellos con descendencia albano-kosovar, quizás serían hoy parte del cuadro entrenado por Gianni de Biasi de no haber sido por la guerra.

Los incidentes ocurridos en el último partido que enfrentó a Albania y Serbia -un duelo inexplicablemente permitido por la UEFA- explican la realidad de una nación que ha tenido que convivir con situaciones de este tipo en su día a día, y de la que muchas familias huyeron para mejorar su calidad de vida.

La selección de Kosovo, un nuevo impedimento

Kosovo declaró unilateralmente su independencia en 2008, aunque su reconocimiento como estado es aún motivo de controversia. La FIFA aprobó su admisión en mayo de 2016, lo que le permite disputar la clasificación para el Mundial de Rusia. Para Albania y su crecimiento futbolístico fue una noticia complicada, puesto que casi un 90% de los 1,7 millones de sus habitantes de Kosovo son albaneses.

De hecho, para el debut de Kosovo frente a Finlandia -que acabó en empate a uno-, el nuevo miembro de la FIFA pudo convocar hasta siete futbolistas que habían jugado anteriormente con Albania: Samir Ujkani, Alban Meha, Milot Rashica, Amir Rrahmani, Imran Bunjaku, Herolind Shala y Vedat Muriç entraron en la lista,y por lo tanto dejaron de estar disponibles para De Biasi.

Otras piezas importantísimas para el equipo como Berisha, el capitán Cana, Lenjani o Valdet Rama podrían también disputar partidos con Kosovo, aunque han tomado la decisión de seguir en el barco albanés.

Gianni de Biasi, el hombre detrás del 'milagro'

Si ya de por sí un pequeño estado de 3 millones de habitantes está en clara desventaja con respecto a otros gigantes del fútbol europeo para acabar entrando en una fase final de un gran torneo, todos los condicionantes políticos de la región lo agravan todavía más. Sin embargo, la llegada del entrenador italiano Gianni de Biasi cambió para siempre la historia del fútbol del país.

El exentrenador del Levante -donde tuvo un efímero paso- logró el hito con un sistema organizado, una gran estructura defensiva y poderosas salidas al contragolpe. Un éxito colectivo que quizás se asemeja al del Leicester de Claudio Ranieri. Desde luego, para el país es un héroe a la altura de Claudio en la ciudad inglesa, como quedó demostrado cuando en marzo de 2015 obtuvo la ciudadanía honorífica, y un documento de identidad que dice “Gani Abazi”, su nombre en albanés.

Albania lidera en este momento el grupo de España, después de haber vencido a Macedonia y Liechtenstein en las dos primeras jornadas, y a pesar de que la diferencia de potencial cae evidentemente del lado del cuadro entrenado por Julen Lopetegui, la firmeza de su sistema de juego y el espíritu de sacrificio de unos futbolistas que han respirado día tras día las numerosas adversidades que ha vivido su pueblo, provoca que la visita a Shköder sea, sin lugar a la duda, un gran escollo.

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