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Ancelotti: “El mundo se vino abajo en sólo seis minutos...”

AS AS 21/05/2014 Carlos Forjanes

Duelo táctico en Estambul. “Era la gran final en el Atatürk Stadium de Estambul. Nosotros nos alineamos con un 4-3-1-2, mientras que el Liverpool siguió su prudente esquema, el 4-4-1-1. La selección de Benítez dejaba ver su idea de crear superioridad en el centro del campo y buscar la contra. El camino del Liverpool se había basado en dos datos: 1) No había encajado ningún gol en sus últimos tres partidos. 2) Nunca había perdido por dos goles de diferencia. Pero en un minuto ya ganábamos con gol de Maldini. La táctica defensiva inglesa había saltado por los aires y su centro del campo, descubriéndose, era menos sólido de lo previsto. Dejaban a Pirlo y Kaká posibilidades de verticalizar el juego y crear ocasiones. El 2-0 y el 3-0 de Hernán Crespo fueron la expresión de ello. ¡3-0 y dominio absoluto al descanso!”.

Euforia en el vestuario. “Los jugadores gritaban ‘¡Vamos, podemos ganar! ¡Vamos chicos, lo estamos logrando!’. Los futbolistas que no estaban convocados ya se estaban poniendo las camisetas del triunfo debajo del traje... Les dejé que se calmasen y les hablé: ‘Contra los equipos británicos el partido nunca está acabado. Tengamos cuidado. No podemos, no debemos, caer en un colapso. Controlemos el balón y el juego. ¡Vamos, Milán!’. No dije ni más, ni menos”.

Hamann lo cambia todo. “En la segunda parte el Liverpool volvió al campo con un cambio que, entonces, no pareció modificar mucho la situación. Pero al volver a analizarlo, influyó de veras. Entró Hamann por Finnan, centrocampista por zaguero. Yo pensaba que iba a entrar Cissé. Una extraña táctica de Benítez... Ellos pasaron de un 4-4-1-1 a un 3-5-2 y eso modificó las fuerzas del centro del campo. Gerrard tuvo más libertad y limitaron a Cafú y Maldini con la posición más avanzada de Riise y Smicer”.

Se inicia la remontada. “De repente, el mundo se vino abajo. Un desmayo que duró seis minutos. Empezamos a tener dificultades para cubrir las bandas. El cambio de juego permitía más incursiones por parte del defensa lateral en el espacio liberado por Gerrard con entradas dobladas y desmarques de ruptura. En una de estas, Gerrard, marcó de cabeza. En el 2-3 de Smicer también desplazaron el balón de izquierda a derecha y se hizo patente la dificultad de nuestros centrocampistas para escalonar la cobertura. El Liverpool fue más agresivo y compacto que nosotros. De ahí la facilidad con la que Gerrard entró en el área con el apoyo de Baros y forzó el penalti del empate... Miré las manecillas del reloj, parecían correr hacia atrás. Estaba paralizado. Todo giró 180 grados...”.

Reacción insuficiente. “A menudo me preguntan qué pasó por mi mente durante la remontada del Liverpool. La respuesta es simple: nada, cero. Mi cerebro era el vacío del espacio exterior... Nos recuperamos pero llegó esa parada milagrosa de Dudek. Fuimos a los penaltis y miré a mis jugadores a los ojos. Vi que algo iba mal. Estaban pensando demasiado. Antes de lanzar un penalti nunca es una buena actitud. En ese momento supe que prácticamente estábamos acabados. Tras caer, ya en el vestuario, tuve poco que decir: ‘En términos morales, ganamos esta final. Si lo damos todo, algún día tendremos otra oportunidad”.

Conjura ‘rossonera’. “Llegamos en el equipo a la conclusión de que aunque nos costase tiempo, volveríamos a una final y saldríamos triunfantes. Teníamos que reconstruirnos primero, fue el puzzle más difícil al que nunca me he enfrentado. Salimos incluso más fuertes y nos tomamos la revancha en 2007”.

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