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Bale por una Copa

Marca Marca 16/04/2014 marca.com

Todos los millones que costó Bale se quedan en el olvido en días como hoy. Una galopada del galés por la izquierda dio al Real Madrid la Copa del Rey ante un Barcelona que decepcionó durante un buen tramo del partido. Cuando más necesitaban los blancos a sus estrellas, apareció el ex del Tottenham para superar a un lesionado Bartra en la carrera y a Pinto en el mano a mano. En la otra portería, Neymar se topó con el palo cuando había superado a Casillas y el choque ya tocaba su fin. El tanto, añadido al primero de Di Maria contrarrestó el empate previo de Bartra.

Cristiano no estaba sobre el terreno de juego y apareció el fichaje estrella de los madridistas. Messi estuvo sobre el verde pero no hizo mucho más que el portugués. Cuatro paseos por la hierba, alguna arrancada y muchas dudas fueron los detalles de La Pulga a lo largo de los más de noventa minutos.

Desde el primer minuto, el Real Madrid se mostró más ambicioso ante un Barcelona que está muy lejos de ser el equipo que hacía volar el balón en la zona de ataque. Los culés ya no son esos bajitos que hacían desaparecer el cuero entre las piernas rivales y la sacaban de repente en el fondo de la red de la meta rival. Ahora todos es previsible, su gran estrella como es Leo Messi sólo se deja ver durante unos segundos y vive de escasos arrancones. Sólo Iniesta es capaz de cambiar el ritmo de juego, algo que tampoco es difícil en varias fases del choque.

Quizá sea por la falta de títulos en los últimos años, por llegar más fresco al final de temporada o por las ganas de demostrar que puede ser igual de temible sin Cristiano Ronaldo en el campo, pero lo cierto es que los chicos de Ancelotti se metieron en el partido sin pestañear, buscaron los defectos culés y, entre otras cosas, se llevaron la mayor parte de los balones divididos.

Salió a jugar en el campo rival si era necesario el conjunto blanco y encontró la espalda de un Alves que era todo facilidades para Bale, Isco o cualquier jugador con la camiseta madridista que se pasara por su zona. Tras un primer disparo del galés que se marchó fuera, una pérdida de balón del mismo brasileño en la medular fue mortal para los de Martino. Isco robó el esférico, jugó con Bale para que prolongara sobre Benzema y el galo terminara viendo la llegada de Di Maria. El argentino y Pinto hicieron el resto. El primero disparó raso y el segundo metió la mano sin la fuerza suficiente para evitar el tanto.

Por debajo en el marcador, los culés no reaccionaron. Sólo Jordi Alba, que se marchó lesionado en el descanso, e Iniesta se acercaron al nivel mínimo que se esperaba de ellos. La imprecisión en el juego facilitaba los robos de balón para que los madridistas salieran con la velocidad que les caracteriza e inquietaran a una defensa culé que pagó las ausencias. Mascherano llegó tarde a los cortes y Bartra terminó pagando su esfuerzo por estar en la final tras las molestias sufridas en las últimas fechas.

El segundo acto no cambió demasiado para los dos equipos. Los azulgrana intentaron tener algo más el esférico, pero en escasas ocasiones llegaron a las inmediaciones de Casillas. Bale siguió a lo suyo y sólo la falta de precisión evitó que marcara antes del minuto 85 como terminó haciendo.

Como muestra de la crisis de juego que atraviesa el Barcelona llegó el gol catalán. Un saque de esquina al área que remató Bartra al fondo de la red. El esférico entró por el único hueco al que no pudo llegar Casillas.

Pinto no es Valdés
Los madridistas se acordaron entonces de los disparos al palo previos de Bale y Benzema, pero terminaron viendo como el galés corría hacía el título desde su campo. Coentrao fue el que comenzó la jugada para que su compañero galopara hasta la Copa. No le importó que Bartra le sacara del campo, siguió hasta su objetivo y terminó batiendo a Pinto colando el esférico entre sus piernas.

El segundo tanto blanco fue un duro golpe para los culés. Sin apenas margen para reaccionar y tras ver como no habían sido capaces de cerrar los espacios en un momento crítico, el Barcelona se desesperó algo más después de que el poste despejara el remate de Neymar ante Casillas.

No había tiempo para mucho más, la historia de hace tres años se repetía en el mismo escenario. El Barcelona volvió a caer y quizá, esta derrota sea más preocupante que la anterior por las formas. El crédito de Martino y de varios pesos pesados del vestuario comienza a acabarse mientras el Real Madrid toma aire, se da el capricho de la Copa y además, recuerda a los presentes que está más vivo que nunca.

pablo.egea@marca.com

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@pabloegea

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