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Bosman, el hombre que cambió el fútbol

Marca Marca 14/12/2015 Lorenzo Lara

Jean-Marc Bosman. © Getty Jean-Marc Bosman. Este martes se cumple el vigésimo aniversario de la resolución del caso Bosman. Una sentencia que marcó un antes y un después en el deporte. Nadie podía imaginar que la demanda realizada el 8 de agosto de 1990 por un modesto futbolista, como era Jean-Marc Bosman, contra su club, el RFC Lieja, iba a tener las enormes consecuencias que tuvo. No sólo sentó a la UEFA en el banquillo de los acusados, sino que además logró que el Tribunal de Justicia de la Unión Europea le diera la razón y obligara a los dirigentes del fútbol a cambiar dos de sus normas fundamentales.

Por un lado, la reglamentación sobre transferencias, es decir, los clubes ya no tendrían derecho a cobrar una cantidad en concepto de derechos de formación por un jugador que acaba contrato. Por otro lado, las cláusulas de nacionalidad. A partir de ese momento, todo deportista de un país miembro tendría libertad para ejercer su profesión en cualquier país de la Unión sin ningún tipo de restricción.

La UEFA estaba acostumbrada a vivir en una especie de república independiente y a aplicar en el fútbol sus propias normas, muchas de ellas alejadas de la realidad política. Paralelamente, la sociedad estaba inmersa en un proceso de profunda transformación. Se ampliaba la Unión Europea, se modificada el marco jurídico y se abrían las fronteras a todos los trabajadores de la Unión. La sentencia supuso un toque de atención a la UEFA. Desde las instituciones europeas se le envió el mensaje de que no podía estar al margen de la Ley.

El origen del caso

Todo comenzó en el verano de 1990. Jean-Marc Bosman acababa contrato con su club, que le ofreció la renovación, pero cobrando cuatro veces menos. El jugador se negó a aceptarla e intentó fichar por el Dunkerque, equipo francés de Segunda, aunque no pudo al recurrir su equipo al derecho de retención. Bosman se decidió entonces a demandar. Comenzaba así una dura batalla legal.

El belga reclamaba una indemnización a su club y a la Federación belga por daños y perjuicios, pero sus triunfos legales hicieron que buscara empresas mayores. Lo que empezó siendo un litigio común se convirtió en un complicado proceso que implicó a los mejores juristas europeos.

El 20 de junio de 1995 tuvo lugar la vista oral en Luxemburgo. La sentencia llegó seis meses después. Tenía ya 31 años. Su carrera estaba liquidada, pero acababa de cambiar las leyes del fútbol. Bosman abrió un camino que posteriormente recorrieron otros como Kolpak, Pekrzeptowicz-Meyer o Simutenkov. Luego llegaría el Tratado de Cotonou... La globalización del fútbol era incontenible.

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