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Bosman, una ley que catapultó a La Masía

Goal.com Goal.com 15/12/2015 Ignasi Oliva
Iniesta y Xavi levantan la Copa del Rey. © Goal.com Iniesta y Xavi levantan la Copa del Rey.

Hace veinte años el Barcelona perdió el rumbo. No podía ser de otro modo después del ciclo triunfal que había protagonizado durante la primera mitad de los noventa de la mano de Johan Cruyff, que revolucionó el club en todas sus áreas. Su destitución, en la primavera de 1996, dio paso al primer verano en el que se eliminaron las restricciones de jugadores con pasaporte de un estado miembro de la Unión Europea.

Antes, el 15 de diciembre de 1995, el Barcelona acababa de caer hasta la tercera posición tras tres partidos consecutivos sin conocer la victoria y que culminaron en la derrota por 3 a 1 en el Vicente Calderón ante un Atlético de Madrid que acabaría proclamándose campeón de Liga a final de temporada. El 'dream team' se había agotado y vacas sagradas como Ronald Koeman vivían su última temporada. Romário Da Souza y Michael Laudrup ya habían abandonado el equipo y Cruyff le exigía al entonces presidente Josep Lluís Núñez poner "el dinero en el campo y no en el banco" para afrontar una reconstrucción con garantías.

Pero la pelea entre el presidente y el entrenador congeló la regeneración. Donde Cruyff pidió a Ryan Giggs, Núñez le trajo a Meho Kodro, aunque un año antes el holandés había fichado a precio de saldo a un Luis Figo que llegó de rebote al Camp Nou tras ser sancionado en Italia por duplicidad de contratos con la Juventus y el Parma. Cuando Núñez resolvió, Joan Gaspart mediante, despedir a Cruyff para entregarle la batuta del equipo a un técnico pragmático como Bobby Robson, dio carpetazo al proyecto de la cantera por el que él mismo había apostado quince años antes.

Cruyff dejó en herencia el perfeccionamiento del método de Laureano Ruiz y la 'Quinta del Calvo' lista para servir. Con el holandés, la generación que lideraba Iván De la Peña y que contaba con los hermanos Òscar y Roger Garcia Junyent, Toni Velamazán, Quiqué Álvarez y Albert Celades como miembros más destacados, se torció en clave azulgrana.

Laurent Blanc fue el primer jugador que el Barcelona incorporó beneficiándose de la Ley Bosman. Llegó gratis por expresa recomendación de Cruyff, exactamente igual que Luis Enrique Martínez, pero no llegó a afianzarse. El equipo titular, además, pasó de contar con seis canteranos en el último año de Cruyff, a sólo uno, Pep Guardiola, con Robson, aunque el inglés también diera muchos minutos a De la Peña en la segunda mitad de la temporada, abonado a un Ronaldo Luiz Nazário imparable en su único año como jugador azulgrana. Sin embargo, sólo hizo debutar a Francesc Arnau mientras que Sergi Barjuan y Albert Ferrer pasaron a tener un rol cada vez menos protagonista.

Pese a que el inglés ganó la Supercopa de España, la Copa del Rey y la Recopa de Europa, al Camp Nou nunca llegó a gustarle el juego tosco y desarraigado del pasado reciente del equipo y Núñez contrató a Louis Van Gaal al cabo de un año. El club se volvió loco a partir de ahí, pero resultó que el holandés tenía un plan.

Contratado tras ganar la Champions League con un Ajax con siete jugadores de la cantera en el once titular, Van Gaal se presentó asegurando que "es muy importante que el Barcelona pueda ganar la Copa de Europa con muchos futbolistas criados en Catalunya" pero resolvió que sólo los holandeses eran capaces de interpretar el fútbol que él quería y, a la espera de varios valores emergentes en el filial, liquidó la última generación tutelada directamente por Cruyff con el ya histórico "tú no tienes ritmo" a Òscar. El divorcio con el Camp Nou estaba servido, y más después de comprobar que jugadores como Winston Bogarde o Boudewijn Zenden, no demostraran ser mejores que los futbolistas que presuntamente podía dar el filial.

Además, con los años los clubes ingleses acabaron fijándose en el talento desaprovechado que había entre los jóvenes valores azulgrana, que veían el sueño de jugar en el Camp Nou cada vez más lejos. Cesc Fàbregas y Gerard Piqué fueron los primeros en irse, seducidos por los cantos de sirena de la Premier League.

Sin embargo, poco antes, y con Gaspart de presidente y Van Gaal de entrenador, Carles Rexach había echado el resto por un menudo chaval argentino llamado Lionel Messi, que se enfundó la casaca azulgrana por primera vez semanas antes del debut de Carles Puyol con el primer equipo. Un año y medio antes Xavi Hernàndez había vivido la misma experiencia, mientras que Víctor Valdés y Andrés Iniesta lo harían al cabo de poco, recuperando la fe en un método que vivió su clímax a partir del verano de 2008 con la llegada de Guardiola al banquillo. El resto, como suele decirse, es historia.

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