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Brasil confirma todas las sospechas

AS AS 13/06/2014 Santi Giménez
© Ian MacNicol

Brasil empezó su Mundial ganando a Croacia por 3-1 y confirmando todas las sospechas que se cernían sobre su rendimiento en la Copa. Se confirmó que el equipo de Scolari es un martillo pilón que ha cambiado el juego que enamoró al mundo por un estilo efectivo que interpreta un grupo de atletas que juegan los partidos como si estuvieran en un campo de adiestramiento de Boinas Verdes. Están dispuestos a todo para ganar. Se confirmó también que entre este grupo de búfalos, hay todavía sitio para un par de jugadores diferentes, de esos que se asocian al Brasil de toda la vida. Se llaman Neymar y Oscar.

También se confirmó la sospecha de que hay muchas piezas del colectivo de Scolari que visten esa camiseta sagrada porque se adaptan como un guante a la filosofía de un técnico cuyo ideal de belleza debe de ser una excavadora removiendo tierra en un solar. Y, lamentablemente, se confirmó la sospecha terrible que en los momentos de apuro, siempre habría una mano amiga dispuesta a echarle una mano a Brasil. La que echó ayer Yuichi Nishimura será recordada mucho tiempo. El japonés, con arbitraje tremendamente parcial a favor de obra se ganó su sitio en el Olimpo de los árbitros mangutas del Mundial al lado de personajes tan discutidos como Sorensen, Lamo Castillo, Al Gandhur o Bambridge.

El fútbol es impredecible, pero no hubo un espectador que saliera del estadio con la sensación de que sin la colaboración del japonés, Brasil no hubiera remontado el encuentro. Nishimura llegaba a este partido después de haber arbitrado el Holanda-Brasil del último Mundial en el que los brasileños cayeron eliminados con expulsión incluida de Felipe Melo y su designación daba muy mala espina. Lamentablemente, confirmó todos los pronósticos.

La gran perjudicada fue Croacia, que jugó mejor la pelota, que se rehizo de todos los reveses que le llegaban apelando al fútbol y que acabó la primera jornada de Mundial con la cara que se les quedó a los españoles en el 86, precisamente ante Brasil.

Se adelantaron los croatas en el minuto diez en una gran jugada de contragolpe que finalizó en propia puerta Marcelo con toda la mala suerte del mundo. Neymar tiró del carro de la reacción local en una primera parte de escándalo en la que marcó el empate. Pero la segunda empezó de nuevo bajo el dominio de Croacia, que se apoderó del balón. Hasta que el japonés metió mano en el asunto con un penalti increíble sobre Fred que marcó de nuevo Ney. Ni así los croatas se rindieron. cercaron la portería de Julio César, hasta marcaron un gol que les fue anulado y cuando ya habían metido el pánico en el cuerpo de los brasileños hasta el punto que Scolari retiró a Neymar del campo para dar entrada a Ramires, Oscar les dio la puntilla al aprovecharse de una falta no pitada sobre un jugador croata. De ese golpe ya no se recuperaron los europeos que vieron impotentes como todas sus sospechas también se confirmaban.

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