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Cómo la muerte de Bianchi cambió para siempre la Fórmula 1

SPORTYOU SPORTYOU 09/10/2016 David Sánchez de Castro
Cómo la muerte de Bianchi cambió para siempre la Fórmula 1 © Getty Images Cómo la muerte de Bianchi cambió para siempre la Fórmula 1

El 5 de octubre de 2014, en la vuelta 46 del GP de Japón, Jules Bianchi perdía el control de su Marussia y se estrelló contra una grúa que estaba sacando el coche accidentado de Adrian Sutil. La mala fortuna, la lluvia, un exceso de velocidad y diversos factores fatales hicieron que el piloto francés se golpease directamente en la cabeza. Nueve meses después, en un hospital de Niza, Bianchi se convirtió en el primer piloto de Fórmula 1 fallecido desde Ayrton Senna (1 de mayo de 1994).

Su pérdida supuso un antes y un después en la Fórmula 1. La actual generación de pilotos no había convivido con la muerte, como las de sus padres o abuelos. Sabían que el automovilismo y los deportes de motor son peligrosos, pero nunca se habían enfrentado al duro trance de enterrar a un compañero de parrilla. Uno de los más afectados fue Fernando Alonso. Se había hecho muy amigo de Bianchi en Ferrari -el español como titular, el francés como probador y gran promesa de su cantera- y llevó el duelo muy a su manera.

Dos años después, el circuito de Suzuka vuelve a traer a la memoria aquel trágico suceso. Daniel Ricciardo dedicó a Bianchi su reciente victoria en Malasia, y todos los corredores de la parrilla enviaron un mensaje, ya fuera en la prensa o en las redes sociales, de recuerdo hacia alguien que estaba llamado a ser uno de los grandes del futuro.

El halo, el legado de Bianchi

Desde que se produjo el accidente, la FIA y los responsables de la Fórmula 1 se pusieron a trabajar en los sistemas de seguridad. Se cambiaron protocolos (la presencia de la grúa fue uno de los puntos clave de la investigación) y se abrió el camino hacia uno de los elementos de seguridad que se colocarán en el futuro: el halo.

Los pilotos, los expertos en seguridad y la propia FIA aceptaron que la cabeza era la parte más débil de un corredor de Fórmula 1. Los actuales monoplazas han ganado en seguridad hasta el punto de que un Fernando Alonso puede dar varias vueltas de campana y estrellarse como hizo en Australia, y acabar con unas costillas magulladas. No obstante, en casos como los de un golpe en la cabeza, fatales para Jules Bianchi o la española María de Villota, poco se puede hacer.

Pilotos, expertos en seguridad y la FIA aceptaron que la cabeza es la parte más débil de un corredor de F1

Mercedes propuso un nuevo elemento, bautizado como 'halo', que consiste en una pieza de tres ejes, similar en lo visual a un tenedor de dos puntas, que se coloca sobre el cockpit. Se estrenó en la pretemporada 2016 en Montmeló, se ha ensayado en diferentes coches durante esta temporada y, al final, se ha desechado para 2017, fecha que pretendía imponer la FIA. El motivo son los problemas que puede acarrear este sistema, como la pérdida de un poco de visibilidad en según qué circuitos o las dificultades de la extracción del piloto en caso de accidente (Alonso no habría podido salir tan rápido en Australia) o de incendio (Magnussen lo habría pasado muy mal en Malasia).

Se estrene o no en 2018, fecha para la que se ha retrasado, lo que está claro es que la pérdida de Bianchi marcó un antes y un después para la Fórmula 1. Cada recuerdo al piloto francés, sea de un compañero suyo o de un aficionado, es el mejor homenaje que puede recibir la familia, que no se resigna a que la FIA dé carpetazo a lo ocurrido y a quien aún le exige responsabilidades.

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