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Carlos Sainz, el mejor motivo para ver la F1 en 2016

SPORTYOU SPORTYOU 13/03/2016 David Sánchez de Castro
Carlos Sainz, el mejor motivo para ver la F1 en 2016 © Getty Images Carlos Sainz, el mejor motivo para ver la F1 en 2016

Querido lector, permíteme (estás leyéndolo con la voz de Matías Prats y lo sabes) un consejo: no te plantees ver la Fórmula 1 este año si esperas algo radicalmente distinto a lo de los últimos años. No, Alonso no va a ganar, ni va a hacer podios. No, tampoco Hamilton va a aflojar. ¿Rosberg por delante de su compañero? JAJAJA Por favor, seriamos serios... Igual Ferrari pone algo de picante, pero eso no es nuevo. Estas previsiones, absolutamente personales y sin más fundamento que mis propias sensaciones, no significan que vaya a ser una temporada aburrida, dentro de los estándares de una F1 que ya no ilusiona como hace años indiscutiblemente. Todo lo contrario.

Hay un gran motivo para seguir la Fórmula 1 este año. Obviamente no es el esperpéntico Gran Premio de Europa en el circuito de Bakú (podríamos debatir, en otro momento, la europeidad de Azerbaiyán y su particular visión de la democracia), que por mucho embajador ilustre que tenga, sigue oliendo raro. Como a repollo cocido. Tampoco será el no menos surrealista nuevo sistema de clasificación, que nadie había pedido cambiar, que nadie entiende bien y que me aspen si somos capaces de contarlo en directo en condiciones. No. El motivo para seguir la Fórmula 1 en 2016 tiene nombre y apellidos ilustres: Carlos Sainz Vázquez de Castro.

El joven Sainz afronta con una sonrisa su segunda temporada en el Gran Circo, y tiene un reto de aúpa: ilusionar a una afición española que no ve más allá de un Alonso que tiene su jubilación en 'stand by'. Y sin ganar, porque Sainz no va a ganar en este 2016. Y con un diamante como Max Verstappen de rival, ahí es nada. Es por el difícil camino que tiene por delante por lo que puede ser una oportunidad de oro para verle brillar. Pocos pilotos en la parrilla van a ser más vigilados, criticados y elogiados hasta el extremo. Todo lo que mueve a su alrededor Sainz no deja indiferente, por el peso de su estirpe y por las expectativas depositadas sobre sus hombros.

En Montmeló, hace unas semanas, compartí con alguien que le conoce muy bien un café a la carrera. Entre tanda y tanda de entrenamientos, esa persona suspiraba mirando la tabla de tiempos en el motorhome de Toro Rosso, mientras 'Carletes' se daba una maratón de vueltas. Había superado las 100 vueltas de sobra, el coche funcionaba. Y mi pregunta fue simple y, por qué no admitirlo, bastante absurda: "Qué, ¿va o no va?". Su respuesta, ilusionante: "¿Que si va? Viento en popa a toda vela. Ya verás lo que nos vamos a divertir".

Ojalá lleve razón... porque con la jubilación de Alonso, nos espera un erial en la Fórmula 1 en España. Salvo que Sainz lo evite.

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