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Carlos Sainz, o cómo ganarse el respeto de los más grandes

Logotipo de SPORTYOU SPORTYOU 15/12/2016 David Sánchez de Castro
Carlos Sainz, o cómo ganarse el respeto de los más grandes © Getty Images Carlos Sainz, o cómo ganarse el respeto de los más grandes

Carlos Sainz ha pasado, en dos años, por prácticamente todos los escenarios que un piloto de Fórmula 1 puede pisar sin haber subido al podio. Ha sido el líder y el segundo piloto, el candidato a puntos y a ser el último, el que se equivoca y el que acierta, el que esquiva un accidente y el que acaba en el hospital. Ahora, su nombre está entre los candidatos a sustituir a Nico Rosberg, aunque las probabilidades de llegar a hacerlo son prácticamente nulas.

Tras un 2015 en el que hizo una 'mili' de aúpa, vio cómo Red Bull le ninguneaba en favor de un Max Verstappen que en su primera carrera con el primer equipo, ganaba. No era fácil superar esa losa, esa comparación eterna que todo piloto de F1 tiene que sufrir con respecto a su compañero. Sin embargo, le pusieron al lado a Daniil Kvyat, a quien conocía perfectamente, y al que ha arrasado sin piedad.

(Infografía: F1.com)

© Proporcionado por Sportyou

Sus números son sólo una pequeña muestra de su valor en pista. Sus ingenieros, con su inseparable Marco Matassa a la cabeza, se han hartado de agradecerle su aportación y, sobre todo, su colaboración para avanzar a trancas y barrancas en cada carrera. El prestigio que se ha ganado Sainz entre sus compañeros en Toro Rosso y entre sus rivales en la pista se ha trasladado también a la grada y a los medios de comunicación.

El nombre de Sainz ha sido unánimente elogiado por los medios especializados, especialmente por los británicos. No sólo le colocaron como el décimo mejor piloto del año, sino que no han dudado en recomendar explícitamente a Mercedes que le fichase para ser el sustituto de Nico Rosberg. Hombres como Martin Brundle, que además de comentarista fue piloto de F1 (algo que le coloca en un plano 'superior' al resto), han colocado a Carlos Sainz como un buen recambio para el vigente campeón del mundo de Fórmula 1, ahí es nada.

El problema para Sainz es que está encerrado en una jaula de oro. El madrileño ha llegado a la Fórmula 1 gracias, pero no sólo, por el apoyo de Red Bull, y el contrato que le ha llevado al Gran Circo es el mismo que le impidió aceptar la oferta de Renault o siquiera negociar con Mercedes. Unos papeles le impiden dar un salto de calidad que no podrá darse dentro de la casa que ha defendido desde que es deportista de élite, ya que en el primer equipo de Red Bull no tiene hueco. Max Verstappen, a quien miró a la cara pero ante el que claudicó, y Daniel Ricciardo, el veterano entre los jóvenes, están muy asentados en la escuadra que pretende acabar con el reinado de Mercedes.

Carlos Sainz tendrá que andar por el camino más largo, algo a lo que se ha acostumbrado. En lugar de correr por baldosas de oro, como se esperaría del hijo del primer gran campeón del automovilismo español, siempre le ha tocado caminar por el barro, entre piedras y aduladores, que muchas veces le han hecho más daño.

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